Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Mayordomía: Las motivaciones del corazón"

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2018

Lección 6: "Las marcas de un mayordomo"

Para el 10 de febrero de 2018

 

Enseña a tu clase | Bosquejo de la Lección | Resumen
Ciclo de Aprendizaje:
Motiva | Explora | Aplica | Crea

 

El sábado enseñaré...

Texto Clave: 1 Corintios 4:1, 2.

 

Ir ArribaEnseña a tu clase a:

Saber: Identificar las características de un mayordomo cristiano.

Sentir: Apreciar la importancia de incorporar esas modalidades a su vida personal.

Hacer: Proponerse tomar medidas tangibles para integrar estas particularidades a su experiencia diaria.

 

Ir Arriba Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Identificar las particularidades de un mayordomo

    1. ¿Cuál es la esencia de la fidelidad y la lealtad?

    2. ¿Cuál es el fundamento de la integridad?

    3. ¿Cuál es la importancia de la obediencia y la honradez?

  2. Sentir: Experimentar la vida de un mayordomo auténtico

    1. ¿Cómo podemos fomentar la reproducción de una auténtica mayordomía, primero en nuestra propia vida y luego en toda la iglesia?

    2. ¿Cómo podemos fomentar la maduración de los jóvenes cristianos que en verdad desean ser mayordomos de Dios?

  3. Hacer: Crear una atmósfera de mayordomía

    1. ¿Cómo podemos hacer que la mayordomía sea atractiva e interesante para quienes nunca la han experimentado?

    2. ¿Cómo podemos ilustrar los principios de la mayordomía para que la idea sea clara y no demasiado compleja?

    3. ¿Cómo podemos demostrar los beneficios espirituales de una mayordomía auténtica?

 

Ir Arriba Resumen

Al igual que un blanco ofrece objetivos para el arquero, así también nuestra lección proporciona metas para todos aquellos que buscan el camino de una mayordomía comprometida. Cuando se integran a la vida, estas características de la verdadera mayordomía forman la base para el propósito, el éxito, el significado y el sentido de pertenencia.

 

Ir Arriba CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: 1 Corintios 4:1, 2.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La fidelidad es un requisito divino. Sin esta, ningún ser humano puede lograr una paz duradera ni disfrutar de la realización espiritual.

 

Ir ArribaPASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Toda actividad atlética implica ciertas prácticas que hay que dominar para alcanzar el éxito. Estas prácticas se repiten con un resultado creciente, hasta que finalmente se dominan. Algunas habilidades se dan con mayor naturalidad que otras según la persona, y es con gran dificultad que dominamos aquellas que no nos son innatas; pero con esfuerzos constantes, incluso estos comportamientos aprendidos pueden llegar a ser casi instintivos.

Cuando comenzaron a jugar al baloncesto, los hijos diestros de Dan se propusieron que entrenarían su cuerpo para usar la mano izquierda con tanta habilidad como usaban su mano derecha. No solo lanzaban el balón con la zurda, comían con la zurda, trataban de escribir con la zurda y de llegar a ser ambidiestros, con cada esfuerzo sucesivo, se volvía más normal ser zurdo. De la misma manera, las características de la mayordomía auténtica pueden parecer distantes y difíciles de lograr ahora, pero con esfuerzo diligente pueden llegar a sernos tan naturales como el respirar.

Diálogo inicial: Elige una profesión o vocación que los miembros de la clase conozcan. Pide a la clase que haga una lista de características que piensan que una persona necesitaría para tener éxito en esa línea de trabajo. Luego, invítalos a describir por qué razón creen que esos elementos son necesarios o útiles. Analicen lo que podría ocurrir si faltaran esas características esenciales.

Ahora, haz la aplicación espiritual: pide a los miembros de la clase que, sin limitarse a la lista expuesta en la lección, enumeren las características que son esenciales para el mayordomo cristiano. ¿Por qué son necesarias estas características, y cómo contribuyen a lograr el trabajo eficaz de un mayordomo? Si estas características están ausentes, ¿en qué sentido afecta la función del mayordomo?

 

Ir ArribaPASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: El estudio de esta semana identifica algunos de los rasgos clave de un mayordomo cristiano. Se podrían añadir otras cualidades, sin duda, pero nuestra lista nos da la oportunidad de profundizar en muchos de los requisitos básicos para una mayordomía eficaz. Por razones de organización, el siguiente comentario utiliza estos grupos: a) fidelidad y lealtad; b) integridad (una conciencia limpia); y c) obediencia y confiabilidad.

Comentario de la Biblia

I. Fidelidad y lealtad

(Repasa, con tu clase, 1 Cor. 4:1, 2; Heb. 11:8-12, 17-19; Apoc. 2:10; Mat. 6:24; 1 Crón. 28:9).

Pablo escribe: “Ahora bien, alguien que recibe el cargo de administrador debe ser fiel. En cuanto a mí, me importa muy poco cómo me califiquen ustedes o cualquier autoridad humana. Ni siquiera confío en mi propio juicio en este sentido” (1 Cor 4:2, 3, NTV). Cuando se mide la fidelidad y la lealtad, la única opinión que cuenta es la de Dios. Los seres humanos pecaminosos, como anhelan ser aprobados y aceptados, a menudo pierden de vista este hecho y tratan de complacer a la iglesia, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo, a sus compañeros de clase o a sus pares.

La fidelidad, según Pablo, no tiene nada que ver con la popularidad. Es lealtad comprometida con los deberes asignados por Dios, ni más ni menos. El hecho de que no podemos ser fieles a la multitud y a nuestro Dios al mismo tiempo, es tan cierto como el hecho de que no podemos servir a Dios y a las riquezas. Si nuestra vista se distrae con las apreciaciones mundanas, seguramente malinterpretaremos las directrices de Dios. Podemos aprobar fácilmente el examen del mundo, y aun así desaprobar miserablemente según el estándar de Dios. El estándar de Dios requiere una mente única. David exhortó a Salomón: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre” (1 Crón. 28:9).

En esta actitud de obstinación es donde Ananías y Safira fracasaron. A menudo olvidamos que ellos llevaban la obra de Dios en el corazón; probablemente, mejor que millones de cristianos hoy, que no piensan en apoyar la misión de Dios de ninguna manera. Ellos estaban dando una donación sustancial a la causa; pero no estaban dando todo lo que habían prometido. Sus lealtades estaban divididas. No eran resueltos ni íntegros. “Dios recibe la parte más sustanciosa, pero nosotros también tenemos que estar en guardia”, parece ser su pensamiento. Las lealtades divididas son inaceptables para Dios. El joven rico de Mateo 19 aprendió esta verdad por la fuerza. Una mente dispuesta y un corazón leal que se entrega a Dios en forma incondicional son necesidades cristianas absolutas.

Considera: A la luz de las trágicas historias de Ananías y Safira y el joven rico, ¿qué resguardos debemos tomar para asegurarnos de no tener lealtades divididas?

II. La integridad

(Repasa, con tu clase, Heb. 9:14; 10:19-22; 1 Tim. 4:1, 2; Rom. 2:14, 15; Sal. 40:7, 8).

Una conciencia limpia es consecuencia inevitable de una cosa: la integridad. La integridad es una valoración de la entereza y la solidez. Puede referirse a lealtades indivisas o a un estado intacto del ser. Sin integridad es absolutamente imposible poseer una conciencia limpia. La palabra griega de la que deriva el término conciencia es syneidēsis, composición de las palabras syn, que significa “con”, y oida, que significa “saber”. Cada vez que el yo que proyectamos al mundo es diferente de la persona que realmente nosotros somos, esa crisis de integridad nos hace susceptibles a la esquizofrenia y a otras formas de deterioro mental, e incluso produce síntomas físicos. Feliz es la persona auténtica y genuina delante de Dios.

Considera: ¿En qué medida ser susceptibles a la crítica nos ayuda a validar nuestra integridad?

III. La obediencia y la integridad

(Repasa, con tu clase, 1 Juan 5:2; Rom. 1:5, 10:16, 17; Luc. 16:10-12; 1 Crón. 9:26, 27).

La obediencia es, quizá, la prueba más pura de la confianza. J. H. Sammis seguramente entendió esa relación, cuando escribió la letra del clásico himno de Daniel Towner: “Al andar con Jesús” (Himnario Adventista, edición 2009, Nº 488). La obediencia, o hacer lo que otro dice que hagamos, se basa en una relación de confianza con otra persona que es aceptada como autoridad.

Por supuesto, hay otro motivo para la obediencia más allá de la confianza; es la obediencia motivada por el miedo. Si una persona es capturada por un terrorista, es probable que lo obedezca por temor. Sin embargo, esta forma de obediencia forzada no es la que sostiene la relación constante entre el amo y el mayordomo. La confianza de la que hablamos es el resultado de una relación creciente que se construye a lo largo del tiempo. George Beverly Shea, el cantante solista asociado a las cruzadas de Billy Graham, cantaba: “Cuanto más lo sirvo, más dulce es él”. Cada día que Dios provee para nuestras necesidades, cada día que estudiamos con mayor profundidad sobre el precio de nuestra redención, cada respuesta a la oración y cada momento adicional dedicado a reflexionar sobre las maravillas de la Creación, construye y fortalece esa relación.

El hecho de ver un panorama más completo del carácter y la personalidad de Dios hace que sea más fácil confiar en él, y así obedecerlo. No obstante, las relaciones no son calles de un solo sentido. Los mayordomos comprometidos primero aprenden a confiar en Dios, pero inevitablemente ordenan su vida con el fin de que Dios pueda confiar en ellos. Este compromiso es la integridad; también se construye con el tiempo. Dios primero nos prueba con pequeñas cosas, pero a medida que la relación crece, nos confía mayores responsabilidades.

Considera: ¿Cómo se relacionan la confianza y la integridad?

 

Ir ArribaPASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La marca indispensable de un mayordomo es la relación con el dueño. Quizá no sea perfecta, pero debe existir en cierta medida. Si incorporamos las características de esta lección a nuestra vida cristiana, podremos disfrutar de paz plena y de total satisfacción en la vida.

Preguntas para reflexionar y de aplicación:

  1. ¿Qué prácticas podríamos adoptar, que nos ayuden a confiar más en Dios?

  2. ¿Qué cambios podríamos hacer, con el propósito de que Dios pueda confiar más en nosotros?

  3. ¿Qué planes podría promover la iglesia para fomentar nuestra confianza en Dios, y la confianza de Dios hacia nosotros?

 

Ir ArribaPASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Nos han dicho que no tenemos nada que temer a menos que olvidemos cómo Dios nos ha guiado y enseñado en el pasado. Como establecimos que la obediencia depende de la confianza y que la confianza depende de la relación, el componente final, la clase debiera repasar esa relación entre la confianza y la obediencia, centrándose en cómo Dios nos ha guiado personalmente.

Actividad:

  1. La clase compartirá testimonios personales sobre la conducción y la instrucción de Dios, resaltando cómo esto ha construido la confianza. Pide a los miembros que compartan cómo esto los alentó a ser obedientes.

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