Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Preparación para el tiempo del fin"

Segundo trimestre (abril-junio) de 2018

Lección 6: "El “cambio” de la Ley"

Para el 12 de mayo de 2018

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 5 de mayo

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 8:1; 7:15-25; Romanos 7:1-14; Juan 20:19-23; Hechos 20:6, 7; Daniel 7:23-25; Apocalipsis 13:1-17.

Para Memorizar: “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo” (Dan. 7:25).

El tema de la Ley de Dios es fundamental para nuestra comprensión de los acontecimientos de los últimos días. Más específicamente, el tema del cuarto Mandamiento, el día de reposo sabático. Aunque entendemos que la salvación es solo por fe y que el hecho de guardar la Ley, incluyendo el día de reposo, nunca puede traer salvación, también comprendemos que, en los últimos días, la obediencia a la Ley de Dios, incluyendo el día de reposo sabático, será una señal externa, una marca, de nuestra verdadera lealtad.

Esta distinción resultará particularmente obvia en medio de los acontecimientos del tiempo del fin, presentados en Apocalipsis 13 y 14, cuando se formará un conglomerado todopoderoso de fuerzas religiosas y políticas para imponer una falsa forma de adoración a los habitantes del mundo. Todo esto contrasta con Apocalipsis 14:7, donde el pueblo de Dios es llamado a “adora[r] a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”; es decir, a adorar al único Creador y a nadie más.

Esta semana consideraremos la Ley de Dios, especialmente el sábado, y tocaremos temas relacionados con el intento de cambiar esa Ley y lo que eso significa para nosotros, sobre quienes el fin está pronto a venir.

 

Ir ArribaDomingo 6 de mayo: La promesa

Una de las más grandiosas promesas de la Biblia se encuentra en Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Estas palabras son como una especie de culminación, una conclusión para un hilo de pensamiento que aparece justo antes. Únicamente si estudiamos lo que dijo Pablo justo antes de este versículo, podremos captar mejor la esperanza y la promesa que allí se encuentran.

Lee Romanos 7:15 al 25. ¿Cuál es la esencia de lo que Pablo está diciendo en estos versículos, que hace que lo que expresa en Romanos 8:1 sea tan reconfortante?

Aunque ha existido mucho debate en la cristiandad sobre si Pablo estaba o no hablando específicamente de sí mismo como creyente, una cosa es cierta: Sin duda Pablo está hablando de la realidad del pecado. Todos, incluso los cristianos, pueden relacionarse de alguna manera con la lucha a la que Pablo se refiere aquí. ¿Quién no ha sentido la atracción de la carne y del “pecado que mora en” ellos, que los lleva a hacer lo que saben que no deben, o no hacer lo que saben que deberían? Para Pablo, el problema no es la Ley; el problema es nuestra carne.

¿A quién no le pasó que, aún queriendo hacer lo correcto, terminó haciendo lo que estaba mal? Incluso si Pablo aquí no estuviese hablando de la inevitabilidad del pecado en la vida de un cristiano nacido de nuevo, sin duda presenta un argumento fuerte en favor de la lucha permanente que enfrentan todos los que procuran obedecer a Dios.

Así es que surgen sus famosas palabras: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Rom. 7:24). Su respuesta se encuentra en Jesús y en la gran promesa de “ninguna condenación” para el que cree en Jesús y que, por gracia, anda según el Espíritu. Sí, los creyentes tienen problemas; sí, enfrentan tentaciones; sí, el pecado es real. Pero, por fe en Jesús, los que creen ya no son condenados por la Ley, ciertamente la obedecen. Por lo tanto, aprenden a andar en el espíritu y no “conforme a la carne”.

Vuelve a leer los versículos de hoy. ¿Cómo te ves reflejado en lo que Pablo está diciendo allí? ¿Por qué, entonces, Romanos 8:1 es una promesa tan maravillosa?

 

Ir ArribaLunes 7 de mayo: La ley y el pecado

En el estudio de ayer analizamos textos que hablaban de la realidad del pecado para todos, incluso los cristianos (Rom. 7:15-25). En los versículos anteriores a estos, Pablo se centra en la Ley, que muestra cuán prevalente es el pecado y cuán mortal.

Lee Romanos 7:1 al 14. ¿Cuál es la relación entre la Ley y el pecado? ¿Qué nos dicen estos versículos sobre la imposibilidad de ser salvos por la Ley?

Dos cuestiones importantes se derivan de lo que Pablo enseña aquí. Primero, muestra que la Ley no es el problema. El Mandamiento es “santo, justo y bueno”. El problema es el pecado, que lleva a la muerte. El otro tema es que la Ley es impotente para salvarnos del pecado y de la muerte. La Ley señala el problema del pecado y la muerte; por lo tanto, en todo caso, la Ley hace que el problema del pecado y la muerte sea aún más evidente; sin embargo, no ofrece nada para resolver el problema.

Solo un lector superficial podría usar estos versículos (mientras ignora tantos otros) para argumentar que la Ley –los Diez Mandamientos– ha sido anulada. Eso es lo opuesto al argumento de Pablo. Nada de lo que Pablo escribe aquí tiene sentido si la Ley fue anulada. Su argumento funciona en el supuesto caso de que la Ley sigue en vigencia, porque esta señala la realidad del pecado y la consiguiente necesidad del evangelio. “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Rom. 7:7).

Lee Romanos 7:13 con atención. ¿Qué dice Pablo no solo sobre la Ley, sino sobre por qué sigue siendo necesaria?

La Ley no produce la muerte; lo hace el pecado. La Ley es lo que muestra cuán mortal es el pecado. Es buena por el hecho de que señala el pecado, pero no tiene respuestas para él. Solo el evangelio tiene la respuesta. El razonamiento de Pablo es que, como cristianos, como salvos en Cristo, necesitamos servir “bajo el régimen nuevo del Espíritu” (Rom. 7:6); es decir, vivimos en una relación de fe en Jesús al confiar en sus méritos y en su justicia para la salvación (de eso se trata todo lo que vino antes en Romanos).

Tu propia experiencia con el cumplimiento de la Ley ¿te demuestra tu necesidad de la gracia de Dios?

 

Ir ArribaMartes 8 de mayo: ¿Del sábado al domingo?

Como adventistas del séptimo día, a menudo oímos que hermanos cristianos de otras denominaciones sostienen que la Ley ha sido eliminada; o que no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia. No obstante, lo que realmente están diciendo es que solo el cuarto Mandamiento ha sido eliminado; y muchos ni siquiera están diciendo eso. Lo que quieren decir, en cambio, es que el día de reposo sabático ha sido reemplazado por el primer día, el domingo, en honor a la resurrección de Jesús.

Y también creen que tienen los textos para demostrarlo.

A continuación, se presentan algunos de los versículos comunes del Nuevo Testamento que muchos cristianos creen que indican que el día de reposo –el séptimo día en el Antiguo Testamento– fue cambiado por el primer día en el Nuevo Testamento. A medida que los leemos, debemos preguntarnos si realmente hablan de un cambio de día, o simplemente están describiendo acontecimientos que ocurrieron en el día, pero sin llegar al nivel de prescribir un cambio.

Lee Juan 20:19 al 23. ¿Qué razón se da para que los discípulos estén reunidos en ese lugar? ¿Qué dicen estos versículos sobre si era un culto de adoración en honor de la resurrección de Jesús, como algunos afirman?

Lee Hechos 20:6 y 7. ¿Qué cosa, en estos versículos, si hubiere, indica que el sábado fue cambiado por al domingo, el primer día de la semana? (Ver, además, Hech. 2:46.)

Lee 1 Corintios 16:1 al 4. Aparte de que se debían separar las ofrendas en la casa el primer día de la semana, ¿qué enseña sobre el cambio del sábado al domingo?

Esta es la esencia de la “evidencia” textual utilizada para promover la doctrina de que el primer día de la semana reemplazó el día de reposo sabático. Más allá de describir algunas oportunidades en las que los creyentes se reunieron por diversas razones, ningún versículo indica que estas reuniones fuesen cultos de adoración celebrados el primer día, en reemplazo del séptimo día, el sábado. Este argumento simplemente aplica, a la lectura de estos textos, la tradición cristiana de la observancia dominical, que tiene siglos de antigüedad. Es poner algo en estos versículos que nunca estuvo allí desde un principio.

 

Ir ArribaMiércoles 9 de mayo: El séptimo día en el Nuevo Testamento

Como vimos ayer, los textos comúnmente utilizados para promover la idea de que el domingo sustituyó al sábado no dicen nada de eso. De hecho, cada referencia al sábado en el Nuevo Testamento revela que todavía se lo observaba como uno de los Diez Mandamientos de Dios.

Lee Lucas 4:14 al 16, y 23:55 y 56. ¿Qué nos dicen estos pasajes acerca del día de reposo sabático antes y después de la muerte de Cristo?

Observa que las mujeres, que habían estado con Cristo, “descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento” (Luc. 23:56). Obviamente, “el mandamiento” era el cuarto Mandamiento, escrito en piedra en el Sinaí. Así que, de todo lo que aprendieron en el tiempo que estuvieron con Jesús, no hay indicios de que hayan aprendido otra cosa que no fuese guardar los Mandamientos de Dios, que incluyen el del sábado. De hecho, Cristo les dijo a sus discípulos: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Sus Mandamientos, que él mismo había guardado, incluían el sábado. Si el domingo habría de ser un reemplazo para el sábado, estas mujeres no estaban enteradas de esto.

Lee Hechos 13:14 y 42 al 44, y Hechos 16:12 y 13. ¿Qué evidencias dan estos versículos para la observancia del séptimo día? ¿Qué evidencias dan para la observancia del primer día de la semana?

En estos textos no encontramos ninguna evidencia de un cambio del sábado al domingo. Al contrario, indican claramente que los primeros creyentes en Jesús guardaban el sábado.

Hechos 16:13 es en especial interesante, porque se da fuera del contexto de la sinagoga. Los creyentes se encontraban al lado de un río, donde algunos “solía[n]” ir a orar. Y además lo hacían en sábado, muchos años después de la muerte de Jesús. Si ocurrió un cambio al domingo, no hay nada en estos versículos que así lo indique.

¿De qué manera amable y no condenatoria puedes dar testimonio del sábado a los que observan el domingo?

 

Ir ArribaJueves 10 de mayo: El intento de cambiar el día de reposo

La Ley de Dios, los Diez Mandamientos, sigue en vigencia (ver además Sant. 2:10-12), y esa Ley incluye el día de reposo sabático. ¿Por qué, entonces, tantos cristianos guardan el domingo cuando no hay justificación bíblica para ello?

Daniel 7 habla del surgimiento de cuatro grandes imperios: Babilonia, Medopersia, Grecia y Roma, siendo este el cuarto y último imperio terrenal. En una última etapa del Imperio Romano, surge de él un cuerno pequeño. Todavía es parte del Imperio Romano, solo que en una fase posterior. ¿Qué otra cosa podría ser este poder sino el papado, que surgió directamente de Roma y, hasta el día de hoy, todavía es parte de él? Thomas Hobbes escribió en el siglo XVII: “Si un hombre analiza el original de este gran dominio eclesiástico, fácilmente percibirá que el Papado no es más que el fantasma del difunto Imperio Romano que, coronado, se sienta sobre su tumba”.–T. Hobbes, Leviathan, p. 463.

Lee Daniel 7:23 al 25. ¿Qué enseñan estos versículos que nos ayudan a comprender los orígenes de la observancia del domingo?

El lenguaje original, el arameo, muestra en el versículo 25 que el poder del cuerno pequeño “pretendía” cambiar la Ley. ¿Qué poder terrenal, de hecho, puede realmente cambiar la Ley de Dios?

Aunque los detalles exactos no son claros en la historia, sabemos que, bajo la Roma papal, el sábado fue reemplazado por la tradición de la observancia del domingo, una tradición tan firmemente arraigada que la Reforma Protestante la mantuvo viva incluso hasta el siglo XXI. En la actualidad, la mayoría de los protestantes todavía guardan el primer día de la semana en vez de seguir el mandato bíblico del séptimo día.

Lee Apocalipsis 13:1 al 17, y compara con Daniel 7:1 al 8, 21, 24 y 25. ¿Qué imágenes similares se utilizan en estos versículos, que nos ayudan a entender los acontecimientos de los últimos días?

El libro de Apocalipsis utiliza símbolos directamente de Daniel, que incluía imágenes de la última fase (papal) de Roma, y apunta con esto hacia la persecución del tiempo del fin, que se desencadenará sobre quienes se nieguen a “adorar” según los dictados de las potencias vistas en el libro de Apocalipsis.

Lee Apocalipsis 14:6 y 7 (especialmente el vers. 7, que refleja el lenguaje tomado del cuarto Mandamiento [Éxo. 20:11]). ¿De qué modo estos textos ayudan a mostrar que el sábado será decisivo en esta crisis final sobre la adoración, en el tiempo del fin?

 

Ir ArribaViernes 11 de mayo

Para Estudiar y Meditar:

El mismo dragón, Satanás, que hizo guerra contra Dios en el cielo (Apoc. 12:7), es el que hace guerra contra el pueblo de Dios en la tierra, los que “guardan los mandamientos de Dios” (Apoc. 12:17; 13:2, 4). De hecho, el mismo Satanás se convierte también en un objeto de adoración (Apoc. 13:4). Así que, Satanás trata de continuar, en la tierra, la guerra contra Dios, que inició en el cielo. Y el ataque a Dios se centraliza en su ataque a la Ley de Dios.

“En el cuarto Mandamiento, Dios es revelado como el Creador de los cielos y de la Tierra y, por tanto, distinto de todos los dioses falsos. Como monumento conmemorativo de la obra de la creación, el séptimo día fue santificado como día de reposo para el hombre. Estaba destinado a recordar siempre a los hombres que el Dios viviente es fuente de toda existencia, y objeto de reverencia y adoración. Satanás se esfuerza por disuadir a los hombres de someterse a Dios y obedecer su Ley; por tanto, dirige sus esfuerzos especialmente contra el Mandamiento que presenta a Dios como el Creador” (CS 51).

Adoramos al Señor porque él es el Creador de “los cielos y la tierra”, y el sábado es la señal fundacional de su creación, una señal que se remonta a la misma semana de la creación (ver Gén. 2:1-3). No es de extrañar que, en su ataque a la autoridad de Dios, Satanás persiga la señal principal y fundamental de esa autoridad: el sábado.

En los últimos días, Dios tendrá sobre la tierra gente que se mantendrá resuelta y firme en su lealtad a él, una lealtad manifestada en su obediencia a sus Mandamientos; todos ellos, incluyendo el único que específicamente señala al Señor como Creador, el único que es digno de nuestra adoración.

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿Cuál es el problema con aquellos que hablan acerca de la realidad del pecado y, sin embargo, argumentan que la Ley de Dios ha sido abolida? ¿Qué gran inconsistencia puedes señalar en esa línea de razonamiento?

  2. ¿Cuál ha sido tu experiencia con los que abogan a favor del domingo en vez del sábado? ¿Qué argumentos usaste y cuán eficaces fueron? ¿De qué modo respondes al argumento común de que guardar el sábado es un intento de salvación por las obras?

  3. Al conversar con los demás acerca del sábado y prepararnos para los acontecimientos finales, ¿por qué es importante dejar en claro que los desafíos relacionados con la “marca de la bestia” aún no han ocurrido?

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