Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "El Libro de Hechos"

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2018

Lección 8: "El concilio de Jerusalén"

Para el 25 de agosto de 2018

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 18 de agosto

Lee Para el Estudio de esta Semana: Hechos 15; Gálatas 2:11-13; Éxodo 12:43-49; Romanos 3:30; Levítico 18:30; Apocalipsis 2:14, 20.

Para Memorizar: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hech. 15:11).

Después de más de dos años, Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía de Siria. Puesto que toda la iglesia había participado enviándolos como misioneros, era natural que dieran un informe. No obstante, el énfasis de la crónica no estuvo en lo que ellos habían logrado, sino en lo que Dios mismo había hecho a través de ellos.

El objetivo del informe, por supuesto, era el éxito de la misión entre los gentiles, aunque muchos judíos también habían abrazado la fe. Desde lo sucedido con Cornelio, la conversión de los gentiles no circuncidados se había vuelto un problema (Hech. 11:1-18), pero ahora que muchos de ellos ingresaban como miembros de iglesia, el tema se volvió aún más complejo. Muchos creyentes de Jerusalén no estaban satisfechos. Para ellos, los gentiles primero debían circuncidarse, es decir, convertirse en prosélitos judíos para formar parte del pueblo de Dios y tener comunión con ellos.

Hechos 15 gira en torno al problema de los gentiles, que alcanza un nivel crítico, y de qué manera trabaja la iglesia unida para hallar una solución. El Concilio de Jerusalén fue un momento decisivo en la historia de la iglesia apostólica en relación con su misión mundial.

 

Ir ArribaDomingo 19 de agosto: El punto en cuestión

Desde el principio, la iglesia de Antioquía constó de judíos (helenistas) y de gentiles incircuncisos (Hech. 11:19-21; Gál. 2:11-13) que, aparentemente, vivían en comunión pacífica entre sí. Sin embargo, esa comunión se hizo añicos con la llegada de un grupo de creyentes de Jerusalén.

Lee Hechos 15:1 al 5. ¿Cuál era el problema que enfrentaba la iglesia?

Estos de Judea, tradicionalmente llamados judaizantes, posiblemente eran los mismos que el versículo 5 identifica como “fariseos que habían creído”. La presencia de los fariseos en la iglesia no debe sorprendernos, ya que el mismo Pablo había sido fariseo antes de su conversión (Fil. 3:5). Este grupo parece haber ido a Antioquía por iniciativa propia (Hech. 15:24), aunque otro hecho que también tuvo lugar en Antioquía tiempo después muestra que la mayoría de los judíos, incluyendo a los apóstoles, no se sentían muy cómodos con la presencia de los gentiles incircuncisos en la iglesia (Gál. 2:11-13).

En su Epístola a los Gálatas, Pablo no habla de manera positiva de los judaizantes, ya que los califica de perturbadores (Gál. 1:7; 5:10) y de “falsos hermanos” (Gál. 2:4), cuyo verdadero motivo era socavar la libertad espiritual del evangelio y llevar a los conversos gentiles a la esclavitud del legalismo.

El argumento de ellos era bastante sencillo: a menos que los gentiles se circuncidaran y guardaran todas las demás leyes ceremoniales judías, no podrían salvarse. La salvación, según creían, habría de hallarse solo dentro de la comunidad del pacto de Dios y, según el Antiguo Testamento, no había otra manera de llegar a ser parte del pueblo escogido de Dios sino mediante la circuncisión (Gén. 17:9-14; Éxo. 12:48). En resumen, los gentiles solo podrían salvarse si primero se hacían judíos prosélitos.

Pablo y Bernabé, por supuesto, no podían aceptar esos requisitos porque iban en contra de la naturaleza misma del evangelio. No obstante, el abordaje agresivo de los visitantes de Judea generó un acalorado debate –la palabra de Hechos 15:2 (stasis) tiene el sentido de “conflicto” o “disensión”– y el tema era demasiado importante para ser tratado solamente a nivel local. La unidad de la iglesia estaba en juego. Entonces, los hermanos de Antioquía decidieron enviar a varios delegados a Jerusalén, incluyendo a Pablo y a Bernabé, para encontrar una solución.

Ponte en el lugar de los judaizantes. ¿Qué argumentos podrías presentar para defender tu postura?

 

Ir ArribaLunes 20 de agosto: La circuncisión

Uno de los grandes problemas de este conflicto era la circuncisión. Esta no era una institución humana (comparar con Mat. 15:2, 9). Al contrario, había sido ordenada por Dios mismo como una señal de su pacto con los descendientes de Abraham como pueblo elegido (Gén. 17:9-14).

Lee Éxodo 12:43 al 49. Además de los israelitas de nacimiento, ¿quiénes más debían circuncidarse?

Las bendiciones del pacto no estaban restringidas a los israelitas de nacimiento, sino que eran extensivas a cualquier esclavo o extranjero residente que quisiera vivenciarlo, siempre que estuviese circuncidado. Después de la circuncisión, el extranjero tenía el mismo estatus delante de Dios que el israelita de nacimiento: “Será como uno de vuestra nación” (Éxo. 12:48).

Por lo tanto, la circuncisión era indispensable (para un varón) para ser miembro pleno de la comunidad del pacto de Dios. Y como Jesús era el Mesías de Israel, parecía natural que los judaizantes insistieran en que ningún gentil podría beneficiarse de su salvación sin convertirse en judío primeramente.

Lee Romanos 3:30; 1 Corintios 7:18; y Gálatas 3:28, y 5:6. ¿Cuál era la opinión de Pablo sobre la circuncisión?

Al decir que ningún gentil podía salvarse sin unirse primero al judaísmo, estos hombres estaban mezclando dos conceptos distintos: el pacto y la salvación. Ser miembro de la comunidad del pacto de Dios no garantiza la salvación (Jer. 4:4; 9:25). Además, el mismo Abraham fue salvo (justificado) por la fe; y esto ocurrió antes de circuncidarse, no a causa de haberse circuncidado (Rom. 4:9-13). La salvación siempre ha sido por la fe, mientras que el pacto era una provisión de la gracia de Dios mediante la cual él se reveló a sí mismo y dio a conocer el plan de salvación al mundo entero. Israel había sido elegido con este propósito (Gén. 12:1-3).

Sin embargo, el problema era que, al asociar tan íntimamente el pacto con la salvación, estos creyentes habían llegado a pensar que la circuncisión era meritoria. Pero, la gracia salvífica de Dios no funciona en el ámbito de las obras humanas. Por lo tanto, imponer la circuncisión a los gentiles creyentes como medio de salvación era distorsionar la verdad del evangelio (Gál. 1:7; 2:3-5), anular la gracia de Dios (Gál. 2:21) y hacer que Jesús no sirviera de nada (Gál. 5:2, NVI). Además, era una negación del carácter universal de la salvación (Col. 3:11; Tito 2:11). Pablo nunca podría estar de acuerdo con esta forma de pensar.

¿Cuál es el peligro de pensar que con solo ser miembro de la iglesia verdadera ya se obtiene la salvación?

 

Ir ArribaMartes 21 de agosto: El debate

Lee Hechos 15:7 al 11. ¿Cuál fue la contribución de Pedro al debate en Jerusalén?

Lucas, por supuesto, no hace un informe de todas las actas de la reunión. Sería interesante saber, por ejemplo, los argumentos presentados por los judaizantes (Hech. 15:5), así como las respuestas de Pablo y de Bernabé (Hech. 15:12). El hecho de que solo tengamos los discursos de Pedro y de Jacobo muestra la importancia de estos hombres entre los apóstoles.

En su discurso, Pedro se dirigió a los apóstoles y a los ancianos, recordándoles su experiencia con Cornelio años atrás. En esencia, su argumento era el mismo que había usado ante los hermanos de Jerusalén (Hech. 11:4-17). Dios mismo había mostrado su aprobación a la conversión de Cornelio (aunque era un gentil incircunciso) al darle a él y a su familia el mismo don del Espíritu que le había dado a los apóstoles en Pentecostés.

En su providencia divina, Dios había usado nada menos que a una persona como Pedro para convencer a los creyentes de Judea de que él no hacía distinción entre judíos y gentiles con respecto a la salvación. Si bien carecían de los beneficios purificadores de los reglamentos y estatutos del antiguo pacto, ya no se podía considerar inmundos a los gentiles creyentes porque Dios mismo había limpiado su corazón. La declaración final de Pedro resultó ser muy similar a lo que esperaríamos de Pablo: “Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hech. 15:11).

Lee Hechos 15:13 al 21. ¿Qué solución propuso Jacobo al problema de los gentiles?

El discurso de Jacobo sugiere que ocupaba una posición de autoridad (comparar con Hech. 12:17; 21:18; Gál. 2:9, 12). Independientemente de lo que pudiera haber interpretado por la reconstrucción del tabernáculo de David, que en la profecía de Amós se refiere a la restauración de la dinastía de David (Amós 9:11, 12), el propósito principal de Jacobo era demostrar que Dios ya había previsto que los gentiles se uniesen, en cierto sentido, a un “pueblo de Dios” reconstituido y que, por ende, podían incorporarse a Israel.

Debido a esto, su decisión fue que no se impusieran más restricciones a los conversos gentiles, aparte de las que normalmente se requerirían de los extranjeros que deseaban vivir en la tierra de Israel.

 

Ir ArribaMiércoles 22 de agosto: El decreto apostólico

Lee Hechos 15:28 y 29. ¿Cuáles fueron las cuatro prohibiciones que el concilio decidió imponerles a los conversos gentiles?

El tema principal para el que se había convocado el concilio se resolvió satisfactoriamente. Como la salvación es por gracia, se eximía de la circuncisión a los gentiles creyentes cuando se unían a la iglesia. Sin embargo, debían abstenerse de cuatro cosas: (1) la carne ofrecida en sacrificio a ídolos en rituales paganos, y luego servida en una fiesta del templo o vendida en el mercado; (2) el consumo de sangre; 3) la carne de animales estrangulados, es decir, carne cuya sangre no se había drenado; y (4) la inmoralidad sexual en sus diversas formas.

En la actualidad, la mayoría de los cristianos consideran que las prohibiciones alimentarias (prohibiciones 1-3) son recomendaciones temporales. Debido a que esas cosas eran especialmente repulsivas para los judíos, sostienen que las prohibiciones tenían como único objetivo salvar la brecha entre creyentes judíos y gentiles. Además, a menudo se presume que todas las demás leyes del Antiguo Testamento, incluyendo las leyes de Levítico (Lev. 11) y el Mandamiento del sábado (Éxo. 20:8-11), que están ausentes de la lista, ya no son obligatorias para los cristianos.

No obstante, el denominado decreto apostólico no era ni temporal ni un nuevo código de ética cristiana que excluía todo lo demás relacionado con el Antiguo Testamento. De hecho, bajo la dirección del Espíritu Santo (Hech. 15:28), los apóstoles y los ancianos de la iglesia reprodujeron solo las regulaciones de Levítico 17 y 18 concernientes a los extranjeros residentes en Israel.

En el contexto de Levítico, estas prohibiciones significan la renuncia al paganismo. Todo extranjero que quisiera vivir en Israel tenía que abdicar de las prácticas paganas a las que estaba acostumbrado (Lev. 18:30). De la misma manera, todo creyente gentil que quisiera unirse a la iglesia tenía que asumir una postura firme contra el paganismo.

Sin embargo, este paso era solo el primero. Naturalmente, también se esperaba que la persona hiciera la voluntad de Dios: que obedeciera aquellos Mandamientos que son universales, premosaicos y no intrínsecamente ceremoniales, como el sábado (Gén. 2:1-3), y que se atuviera a la diferenciación entre alimentos limpios e inmundos (Gén. 7:2).

Un claro ejemplo de que el decreto no era temporal se encuentra en Apocalipsis 2:14 y 20, donde se repiten las prohibiciones primera y última, por lo que, implícitamente, también se contemplan las otras dos. De hecho, las evidencias históricas muestran que los cristianos todavía consideraban que el decreto era normativo mucho después del período del Nuevo Testamento.

Cuando surgen disputas, ¿de qué modo podemos aprender a reunirnos, a escucharnos entre todos y, con un espíritu de respeto y humildad, resolver los problemas?

 

Ir ArribaJueves 23 de agosto: La carta de Jerusalén

Lee Hechos 15:22 al 29. ¿Qué medidas adicionales dispuso la iglesia de Jerusalén en cuanto a la decisión del concilio?

La primera medida fue escribir una carta a los creyentes gentiles para informarles lo que se había decidido. La carta, escrita en nombre de los apóstoles y ancianos de Jerusalén, era un documento oficial que reflejaba la primacía de la iglesia de Jerusalén (desde luego debido al liderazgo de los apóstoles) sobre las otras comunidades cristianas. Redactada en el año 49 d.C., que es la fecha más probable del concilio, esta carta es uno de los primeros documentos cristianos que tenemos.

La iglesia de Jerusalén también decidió designar a dos delegados, Judas Barsabás y Silas, para que acompañaran a Pablo y a Bernabé hasta Antioquía; su misión era llevar la carta y confirmar su contenido.

Lee Hechos 15:30 al 33. ¿De qué forma reaccionó la iglesia de Antioquía frente a la carta?

Cuando se leyó la carta, la iglesia se llenó de gran gozo por el mensaje alentador: la circuncisión no era necesaria para los conversos gentiles. Tampoco plantearon ninguna objeción a las exigencias de la carta (el cuádruple decreto apostólico). Así se resolvió, al menos en teoría, la primera división más grave de la iglesia primitiva.

Al concluir el concilio, el evangelio de Pablo fue plenamente reconocido por los dirigentes eclesiásticos de Jerusalén, quienes les extendieron a él y a Bernabé la mano derecha del compañerismo como señal de aceptación y confianza (Gál. 2:9). Sin embargo, a los cristianos judíos que seguían viviendo según la ley judía todavía les resultaba sumamente problemático compartir la mesa con los gentiles, quienes, a efectos prácticos, seguían siendo ritualmente inmundos.

Este problema aparece, por ejemplo, en el incidente asociado con Pedro en Gálatas 2:11 al 14. Elena de White dice: “Aun los discípulos no estaban todos preparados para aceptar de buen grado la decisión del concilio” (HAp 160).

Sé honesto contigo mismo: ¿cuán difícil te resulta tener comunión con creyentes de otras razas, culturas e incluso clases sociales? ¿De qué manera puedes deshacerte de esta actitud decididamente antievangélica?

 

Ir ArribaViernes 24 de agosto

Para Estudiar y Meditar:

“Los conversos judíos no estaban generalmente inclinados a avanzar tan rápidamente como la providencia de Dios les abría el camino. Por el resultado de las labores de los apóstoles entre los gentiles, era evidente que los conversos entre éstos serían muchos más que los conversos judíos. Los judíos temían que, si no se imponían las restricciones y ceremonias de su ley a los gentiles como condición de entrada en la iglesia, las peculiaridades nacionales de los judíos, que hasta entonces los habían distinguido de todos los demás pueblos, desaparecerían finalmente de entre quienes recibían el mensaje evangélico” (HAp 153).

“Los cristianos judíos que vivían a la vista del Templo permitían, como era natural, que sus mentes se volvieran a los privilegios peculiares de los judíos como nación. Cuando vieron que la iglesia cristiana se apartaba de las ceremonias y tradiciones del judaísmo, y percibieron que la santidad peculiar de la cual las costumbres judías habían estado investidas pronto sería perdida de vista a la luz de la nueva fe, muchos se indignaron con Pablo como el que había en gran medida causado este cambio. Aun los discípulos no estaban todos preparados para aceptar de buen grado la decisión del concilio. Algunos eran celosos por la ley ceremonial; y miraban a Pablo con desagrado, porque pensaban que sus principios con respecto a las obligaciones de la ley judía eran flojos” (HAp 160).

Preguntas para Dialogar:

  1. En clase, repasen la pregunta final del lunes. ¿De qué forma entendemos el hecho de que pertenecer a la iglesia “verdadera” no garantiza la salvación? Por ejemplo: el antiguo Israel era, ciertamente, la “iglesia verdadera”, pero eso no significa que fueran salvos todos lo que pertenecían a él. Si estar en la iglesia verdadera no garantiza la salvación, entonces, ¿cuál es la ventaja de formar parte de ella?

  2. ¿En qué sentido el hecho de aceptar a los gentiles incircuncisos en la comunidad de la fe fue uno de los primeros problemas administrativos más importantes que enfrentó la iglesia primitiva? ¿Qué problemas similares enfrenta nuestra iglesia actualmente, y qué nos enseña el ejemplo de Hechos 15 sobre cómo resolverlos?

  3. En clase, pídeles a algunos que asuman la postura de los judíos que insistían en que los gentiles debían convertirse en prosélitos judíos antes de unirse a la iglesia, a la que consideraban (y con razón) una extensión de las promesas del pacto hechas a Israel. ¿Cuáles son sus argumentos y cómo puedes responder a ellos? Un debate de este tipo ¿podría mostrarnos por qué las cuestiones que hoy nos parecen tan obvias podrían resultar, en otro tiempo, mucho más difíciles de resolver que para nosotros ahora?

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