Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "El Libro de Hechos"

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2018

Lección 2: "El Pentecostés"

Para el 14 de julio de 2018

 

Enseña a tu clase | Bosquejo de la Lección | Resumen
Ciclo de Aprendizaje:
Motiva | Explora | Aplica | Crea

 

El sábado enseñaré...

Texto Clave: Hechos 2:1-13, 22-39; Joel 2:28-32.

 

Ir ArribaEnseña a tu clase a:

Saber: Reconocer la importancia fundamental del Pentecostés.

Sentir: Experimentar la influencia del Espíritu Santo en la vida del cristiano como individuo y en la iglesia como comunidad.

Hacer: Compartir incidentes de la vida real de cómo el Espíritu Santo enriqueció su vida personal y comunitaria.

 

Ir Arriba Bosquejo de la Lección

  1. Saber: La promesa y el Pentecostés

    1. ¿Cuáles son algunas de las promesas que hizo Jesús con respecto al Espíritu Santo (lee Juan 14:15-18, 16:8-14; Hech. 1:8)?

    2. ¿Cómo se cumplieron estas promesas en Pentecostés (lee Hech. 2:1-12, 16-21, 38, 39)?

  2. Sentir: La preparación y la proclamación

    1. ¿Cuán preparados estaban los discípulos para recibir el Espíritu en el día de Pentecostés (lee Hech. 2:1, 2)?

    2. ¿Es posible separar la recepción del Espíritu y la proclamación del mensaje que él da? Explica.

    3. En Pentecostés, ¿cómo capacitó el Espíritu a los discípulos para proclamar el mensaje que se les había dado?

  3. Hacer: El poder del Espíritu y la cosecha de almas

    1. Cuando el plan redentor de Dios se predica mediante el poder del Espíritu Santo, ¿qué resultados se pueden esperar (lee Hech. 2:36-41)?

 

Ir Arriba Resumen

En Pentecostés, cuando los discípulos estaban unánimes en estudio y oración, Dios derramó el Espíritu Santo sobre ellos. ¿Cómo podemos experimentar este derramamiento hoy?

 

Ir Arriba CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Hechos 2:38.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Aunque Pentecostés no es el primer derramamiento del Espíritu Santo sobre el pueblo de Dios, nunca debemos olvidar que el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés representa un hecho poderoso en la historia de la redención. El Jesús resucitado pasó cuarenta días con sus discípulos, sin duda enseñándoles el significado de la cruz y la tumba vacía, sobre el cumplimiento de la promesa de que no dejaría indefensos a sus seguidores después de su ascensión (Juan 14:16, 17), y del derramamiento del Espíritu para cumplir la gran comisión evangélica (Mat. 28:19, 20; Hech. 1:8). El Espíritu que estuvo presente en la creación y en la experiencia del nuevo nacimiento (Juan 3:5) es también el Espíritu que concluirá la comisión evangélica.

 

Ir ArribaPASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Si bien el Pentecostés es un acontecimiento significativo en la historia de la iglesia, no debemos cometer el error de asumir que la obra del Espíritu comenzó recién ese día. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu son eternamente presentes, coeternos, coexistentes e iguales. Cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen” (Gén. 1:26), se refería a la pluralidad de tres Personas y a la singularidad de un propósito. Cuando Pablo dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios” (2 Tim. 3:16), se refiere al papel activo del Espíritu Santo en la Palabra escrita de Dios. Desde la creación hasta los nuevos cielos y la nueva tierra, los tres miembros de la Deidad son participantes activos. La lección de esta semana sobre el Espíritu Santo nos da un nuevo énfasis en cuanto a cómo obra el Espíritu dentro de cada discípulo individualmente y en la comunidad de los fieles. Lucas menciona al Espíritu Santo unas 55 veces en el libro de Hechos, lo que lleva a algunos eruditos a describir el libro como el evangelio del Espíritu Santo. De hecho, la iglesia primitiva era una iglesia llena del Espíritu. Así debe ser la iglesia de hoy.

Actividad para dialogar: Desde el momento del Pentecostés, el Espíritu Santo se convirtió en la abrumadora realidad de la vida y el ministerio de la iglesia. Invita a algunos miembros de la clase a elegir uno de los siguientes pasajes del libro de Hechos y a indicar de qué manera el Espíritu guió la obra de la iglesia:

2:14-21 __________________________________________________________
4:31 _____________________________________________________________
8:29 _____________________________________________________________
10:19; 11:12 ______________________________________________________

 

Ir ArribaPASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Aunque era gentil, Lucas tenía una comprensión imponente de la historia, las costumbres y las leyes judías. Por lo tanto, en su relato de los comienzos de la iglesia cristiana, Lucas se apoya en las fiestas véterotestamentarias de la Pascua y el Pentecostés. La Pascua conmemora la liberación de Israel de la esclavitud egipcia por parte de Dios (Éxo. 12:1-28; Lev. 23:5-8), y el Pentecostés es una fiesta de gratitud a Dios por las primicias (Éxo. 34:22; Núm. 28:26) y la cosecha (Éxo. 23:16). El Nuevo Testamento interpreta que la Pascua se cumplió en la cruz: “Nuestra pascua, que es Cristo, [...] sacrificada por nosotros” (1 Cor. 5:7). El Nuevo Testamento también considera que el Pentecostés, que tiene lugar cincuenta días después de la Pascua/crucifixión, se cumplió en los acontecimientos de Hechos 2 cuando el descenso del Espíritu Santo produjo la primera gran cosecha de tres mil almas (Hech. 2:31). Permite que el estudio de esta semana refuerce tres aspectos del Espíritu Santo: (1) los preparativos para recibir el Espíritu; (2) la predicación llena del Espíritu; y (3) los resultados de la predicación llena del Espíritu.

Comentario de la Biblia

I. Preparativos para el Espíritu

(Repasa, con tu clase, Hech. 2:1-13.)

Después de su resurrección, Jesús pasó cuarenta días con sus discípulos, “hablándoles acerca del reino de Dios” (Hech. 1:3). El tiempo que pasaron con Jesús quizá fue el período de preparación más intenso para los discípulos: para aprender más del evangelio y para llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Jesús “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre” (Hech. 1:4). La evangelización, sin el derramamiento del Espíritu, es vacía e inútil. De allí la preparación: “Estos días de preparación fueron días de profundo escudriñamiento del corazón. Los discípulos sentían su necesidad espiritual, y clamaban al Señor por la santa unción que los había de hacer idóneos para la obra de salvar almas. [...] Estaban abrumados por la preocupación de salvar almas. Comprendían que el evangelio había de proclamarse al mundo, y demandaban el poder que Cristo había prometido” (HAp 30).

Los discípulos esperaron. Oraron. Estudiaron. Entonces de repente, en el día del Pentecostés, cuando estaban todos unánimes juntos en un solo lugar, con oración y propósito (Hech. 2:1), ocurrió lo esperado. El Espíritu de Dios, como un “viento recio que soplaba”, llenó la casa, “y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hech. 2: 2, 4). Con la llegada del Espíritu, todos los días que los discípulos habían pasado con Jesús: todos sus cuestionamientos, la cruz, la tumba abierta, estaban impregnadas de un significado y de una importancia más profundos.

Considera: Un incidente que dejó “atónitos y maravillados” a los que se congregaron en Jerusalén desde diferentes partes del mundo es que cada grupo oyó a los discípulos predicar en su propio idioma (Hech. 2: 7, 8). En Hechos 2:9 al 11 se identifican al menos 16 de estos grupos de idiomas. ¿Qué entiendes que significa este “don de lenguas”? (Comparar con 1 Cor. 14.)

II. Predicación llena del Espíritu

(Repasa, con tu clase, Hech. 2:14-19.)

El primer sermón de la iglesia cristiana, registrado en Hechos 2:14 al 39, nos da tres elementos esenciales de la predicación: su inspiración, raíces y contenido.

La inspiración para predicar sigue siendo la misma hoy que en Pentecostés: “Fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hech. 2:4). Sin el poder del Espíritu, sin un compromiso total con la Palabra que el Espíritu ha inspirado, no puede haber una verdadera predicación. Es el poder del Espíritu el que le dio poder a Pedro para predicar su primer sermón. Un predicador nace, no por erudición, elocuencia, habilidad o riqueza, sino por el Espíritu. Un sermón es un milagro realizado por el Espíritu, construido por el compromiso con la Escritura, y expresado a través de humildes labios de barro.

Las raíces de cada sermón son la Palabra de Dios. Casi el cincuenta por ciento del sermón de Pedro en Hechos 2 son citas del Antiguo Testamento. Un sermón que no brota de la Biblia, no puede hacer que la Palabra cobre vida ante la congregación. Sin la Palabra inspirada, ¿cómo podríamos hablar sobre el Verbo encarnado? Un sermón debe comenzar con ese entendimiento y arraigarse firmemente en la revelación de Dios. Es esa perspectiva bíblica, iluminada por el Espíritu Santo, la que llevó a los apóstoles a relacionar lo que estaba sucediendo ese día con la profecía de Joel. “Esto es lo dicho por el profeta Joel”, resonó Pedro (Hech. 2:16). La predicación debe ser capaz de conectar el presente con el pasado y luego señalar el futuro.

El contenido del sermón debe ser siempre Jesús: el Jesús encarnado, crucificado, resucitado, ascendido, y pronto a venir. Para los seguidores de Jesús, no había ninguna duda al respecto: “Los discípulos habían de realizar su obra en el nombre de Cristo. Todas sus palabras y hechos habían de llamar la atención al poder vital de su nombre para salvar a los pecadores. [...] El nombre de Cristo había de ser su consigna, su divisa distintiva, su vínculo de unión, la autoridad para su curso de acción y la fuente de su éxito” (HAp 30).

Considera: El sermón de Pedro a menudo se refiere a “este Jesús”. ¿Cómo usa el apóstol esta frase para convencer a su audiencia?

III. Los resultados de la predicación llena del Espíritu

(Repasa, con tu clase, Hech. 2:38-42.)

La predicación efectiva y llena del Espíritu debe conducir a la audiencia a un único objetivo: de hecho, la audiencia debe “compungir[se] de corazón” y preguntarse: “¿Qué haremos?” (Hech. 2:37). La predicación pentecostal sacudió a la ciudad de Jerusalén con la manifestación del poder del Espíritu y con la predicación bíblica del apóstol, y las masas se volvieron a Pedro, con la pregunta: “¿Qué haremos?” Ningún sermón debiera terminar sin que alguien se haga esa pregunta. La predicación no es un entretenimiento. No es información que se reparte. Predicar es hablar de “este Jesús”, conducir a las personas a la cruz, mostrarles sus heridas, describirles su triunfo, ofrecerles esperanza e invitarlas a aceptarlo como su Señor y Salvador. Un sermón que no invita a los oyentes a responder a Jesús refleja la timidez del predicador o su falta de confianza en el poder del Espíritu Santo para transformar vidas.

Considera: Un sermón eficaz debiera conducir al pecador al bautismo en el nombre de Jesús. Debiera confirmar al santo para recibir al Espíritu Santo. ¿Cómo puede un discípulo moderno de Jesús hacer que ese sermón sea parte de su vida?

 

Ir ArribaPASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: ¿Te sorprende el resultado del Pentecostés? ¡Un bautismo de tres mil personas en un solo día en Jerusalén! Donde está la Palabra, donde está el Espíritu, hay poder, y la iglesia crece. Ese fue el mensaje de Pedro. Y ese es nuestro desafío.

Preguntas para reflexionar:

Desde el comienzo de su historia, se reconoce a los adventistas por la evangelización. Nuestros métodos de evangelización actuales, ¿son eficaces? Si no, ¿por qué no?

 

Ir ArribaPASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Entre algunos grupos cristianos, se considera que el hablar en lenguas es una señal esencial de haber recibido al Espíritu Santo. Hechos 2:6 habla de diversos grupos lingüísticos que se habían reunido en Jerusalén y que oyeron el mensaje en su propio idioma. Algunos se asombraban. Otros pensaban que el grupo estaba ebrio. El tema de hablar en lenguas ha sido problemático en la iglesia desde entonces. El apóstol Pablo da algunos buenos consejos sobre cómo abordar el asunto de una manera que no afecte negativamente la unidad entre los creyentes. Analicen el consejo de Pablo a la iglesia sobre la cuestión de las lenguas en 1 Corintios 14.

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