El indio enfermo

Categoría: Historias Infantiles

Los indios estaban en pie de guerra y quemaban las casas de los colonos para vengarse por los males causados a su tribu por los hombres blancos. El padre se apresuró a ir a Fort Bend, dejando solos a sus hijos adolescentes Annie y Bud.

En la tarde llegó un indio al patio de la casa.

Está enfermo -dijo Annie- Necesita ayuda.

  • Solo se está haciendo el enfermo -advirtió Bud- No abras la puerta.

  • ¡No es así! ¡Eso no está bien! Está enfermo y lo ayudaré.

Annie abrió la puerta. El indio tropezó y cayó. Annie se inclinó sobre él y le tocó la frente.

  • Tiene fiebre -comentó- Prepararé un té para aliviarlo. Tenemos la hierba medicinal en el desván.

Mientras hervía el agua con la hierba, Annie preparó una cama y Bud le ayudó a acostar al indio. Cuando el té estuvo listo, Annie se sentó junto al enfermo y lo invitó a beberlo. Pronto comenzó a respirar con más facilidad. Le bajó la fiebre y se durmió.

Cuando oscureció, Bud y Annie permanecieron sentados en la cocina, desde donde oían la respiración tranquila del enfermo. Repentinamente el exterior se iluminó. Miraron por una ventana y vieron a un grupo de indios que cabalgaban gritando y blandido antorchas encendidas, Bud y Annie alcanzaban a ver a lo lejos las casas encendidas de sus vecinos. Bud comentó que ahora les tocaba el turno a ellos.

En ese momento vieron que el indio enfermo salía de la casa envuelto en una manta. Comenzó a gesticular y a llamar a los atacantes y a señalar la casa. Los indios dejaron de gritar. Uno se acercó e hizo montar en su caballo al enfermo. Luego todos se retiraron al galope y desaparecieron en la noche.

  • ¡Tú lo lograste, Annie! -dijo Bud- Tu bondad nos salvó la vida.

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