Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Personajes secundarios del Antiguo Testamento"

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2010

Lección 3: "Ana: Aprender a ser alguien"

Para el 16 de octubre de 2010

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 9 de octubre

Lee Para el Estudio de esta Semana: 1 Samuel 1; 2:1-11, 21; Job 2:12, 13; Mateo 6:19, 20; Lucas 12:16-21.

Para Memorizar: “Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, mi poder se exalta en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salvación. No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (1 Sam. 2:1, 2).

UNA DE LAS GRANDES LUCHAS que muchas personas enfrentan es el sentimiento de baja autoestima. ¿Cuán valiosos somos en este mundo? ¿Qué significa una vida en medio de miles de millones de personas? Leemos acerca de guerras en las que millones murieron.

Cada día nacen miles, y miles mueren. Percibimos fuerzas que no podemos controlar, que atropellan nuestras vidas y nuestros sueños, como un camión aplasta un insecto en la ruta. ¿Cómo, en medio de esta gran agitación, podemos encontrarle sentido a nuestra existencia?
La Biblia, por supuesto, nos enseña que tenemos valor porque fuimos creados a la imagen de Dios. Somos importantes para él. ¿Qué interesa lo que otros piensan de ti, si Dios te ama? Su amor es lo que importa.

Esta semana, mirando la vida de Ana, una mujer sin pretensiones de grandeza política o religiosa, captaremos una vislumbre de un Dios que nos ama íntima y personalmente, y que nos dice que somos alguien, aunque el mundo diga lo contrario.

 

Ir ArribaDomingo 10 de octubre: ¿Cuánto valgo?

Lee 1 Samuel 1:1 al 16. ¿Por qué Ana estaba afligida por no tener hijos, aunque su esposo la amara?

Los sentimientos de Ana no son difíciles de comprender ya que, en su cultura, no tener un hijo varón implicaba inseguridad en la ancianidad. Tanto en el ambiente público como en el familiar, una mujer sin hijos tenía que vivir con una afrenta, pues se la consideraba maldita por Dios. Esto afectaba su valor frente a la sociedad, su estima propia y su relación con Dios. Ana debió haberse preguntado, a menudo, por qué le sucedía eso.

Para comprender la desesperanza que la esterilidad provocaba en una mujer en el mundo antiguo, considera las declaraciones de Sara (Gén. 16:1, 2) y de Raquel (Gén. 30:1). ¿De qué manera estos ejemplos muestran cuán fuertes eran los sentimientos en ese tiempo?

 

Las acciones de Sara son razonables en el contexto de las costumbres sociales de la época. También nos dan una vislumbre de la desesperación que debió haber sentido. ¿Qué mujer animaría a su esposo a tener relaciones con otra mujer a fin de tener hijos? Y el clamor de Raquel a Jacob tiene un cierto eco en las emociones de Ana.

Para Ana, los celos y el sentido de “no ser nadie” crearon una mezcla de emociones que estallaron al descargar su corazón ante el Señor. Lo que empeoraba las cosas era que el tiempo estaba en contra de ella, y le parecía que así estaba Dios.

En la época de Ana, el lugar de una mujer estaba ligado a los hijos y su crianza. No había otras posibilidades, dado que una mujer no podía cambiar de carrera y encontrar satisfacción en otra ocupación. En el Antiguo Testamento, hay ejemplos de mujeres que fueron jueces y líderes proféticos, pero son casos limitados y surgieron por un llamado directo de Dios. Solo a través de los hijos Ana tendría valor y podría dejar una herencia.

Un hombre perdió a su hijo por causa de la leucemia. Le dijo al pastor que él creía que su hijo había muerto porque, como él no había guardado fielmente el sábado, Dios lo había castigado. ¿Qué tiene de malo ese pensamiento? ¿Cómo podemos evitar la trampa del mismo razonamiento?

 

Ir ArribaLunes 11 de octubre: Con amigos como estos...

Vivir bajo una supuesta maldición de Dios y sentir que su vida no tenía valor real era muy duro para Ana. ¿Qué problema adicional tenía ella? 1 Sam. 1:6, 7.

Algunos que están cerca de nosotros saben cómo herirnos más. Con las reiteradas provocaciones de Penina, la vida de Ana había llegado a ser amarga. Año tras año, la misma historia. Nota que la palabra hebrea para la acción de Penina (“irritaba” [RVR60], “atormentaba” [NVI], “mortificaba” [BJ]) se usa, en el Antiguo Testamento, en relación con pecados graves, que provocan una reacción divina directa (ver Deut. 9:18; 31:29). Las observaciones de Penina parecen haber sido una estrategia premeditada para provocar a Ana, ya que ella era su rival en el afecto de Elcana (1 Sam. 1:5).

Aunque las burlas de Penina tenían la intención de herir, tal vez las peores heridas provenían de aquellos que no tenían la intención de dañar. ¿Quién, en medio de un gran dolor, no se ha sentido peor por algo equivocado que, con buena intención, alguien dijo?

Repasa los primeros seis capítulos de Job. Los amigos de Job estaban entristecidos por lo que él experimentaba (ver Job 2:12, 13). Pero ¿cómo empeoraron su problema? ¿Por qué no se debería reaccionar así ante el dolor ajeno?

La pérdida de posesiones o de personas cercanas causa un dolor profundo. La enfermedad u otras circunstancias pueden producirnos desesperación. Vivir con anhelos no cumplidos le quita a nuestra vida todo sentido de esperanza. Las cosas van de mal en peor cuando enfrentamos no solo circunstancias malas, sino también a personas que hacen insoportable nuestra vida. Esta combinación de sueños no cumplidos y provocación constante desencadenó el llanto de Ana ante el Señor. A veces, necesitamos gritar nuestro dolor y nuestras frustraciones ante Dios. Cuando llegamos al fondo mismo, necesitamos buscar respuestas fuera de nosotros.

¿De qué forma puedes animar a alguien que está pasando por pruebas ahora mismo? ¿Qué te gustaría que la gente hiciera por ti, si tú pasaras por una situación terrible? ¿Por qué es bueno hacerlo en favor de otras personas?

 

Ir ArribaMartes 12 de octubre: Derramar tu corazón

La naturaleza humana puede tolerar un poco, pero a veces tiene que actuar. Esta acción puede parecer irracional y hasta peligrosa.

Lee 1 Samuel 1:9 al 16 y describe los pasos que dio Ana en su dolor.

Esta oración no fue una petición general del tipo “ayúdame, por favor”. El autor bíblico dice que Ana había “derramado [su] alma delante de Jehová” (1 Sam. 1:15). El término derramar está asociado con volcar líquidos, como sangre y agua en los sacrificios (relacionar con Lev. 4:3, 12, 18, 25, etc.). También puede referirse a las acciones de Dios. Él derrama juicios o bendiciones (Sal. 69:24; 79:6; Isa. 42:25; Mal. 3:10; etc.). Tiene connotaciones de abundancia. En el Antiguo Testamento, el término se usa en relación con la oración (Sal. 42:4, 5; 62:8, 9; Lam. 2:19), tal vez la clase más íntima de oración, donde se es honesto con Dios al expresar nuestros dolores y temores profundos. Ana estaba absorta en su oración y no era consciente de lo que la rodeaba o de lo que pensaran de ella. Se estaba aferrando a Dios como Jacob a su contrincante nocturno (Gén. 32:26, 27).

Describe los resultados inmediatos de la oración de Ana. 1 Sam. 1:17, 18.

Aunque Dios no siempre responde nuestras oraciones inmediatamente, cuando derramamos nuestro corazón delante de él podemos estar seguros de que nos oye y nos responderá (Sal. 37:4) a su tiempo y a su manera. Esto nos da esperanza y confianza mientras vemos cómo Dios nos guía en nuestro futuro.

En 1 Samuel 1:11, Ana hizo una promesa grande. Si Dios escuchaba y respondía su oración, y le daba un hijo, ella lo devolvería a Dios. En el Antiguo Testamento, encontramos muchas personas que hacen votos al Señor. Los votos a menudo se ven en el contexto de la adoración y la oración.

El voto de Ana era enorme. Ella renunciaría al hijo esperado. ¿Qué sucedería con su posición de esposa de Elcana? ¿Cuál sería su situación luego en la familia?

¿Cuán a menudo derramas tu alma a Dios en oración? ¿Por qué es tan importante para tu caminar espiritual? ¿Qué te impide hacer esto cuando lo necesitas? ¿Por qué no hacerlo ahora?

 

Ir ArribaMiércoles 13 de octubre: Cantando sus alabanzas

¿Cantas tú cuando estás alegre? La Biblia registra casos de personas que cantaron en momentos clave de sus vidas. María y las mujeres de Israel cantaron a orillas del Mar Rojo luego de haber sido salvadas por Dios (Éxo. 15:20, 21). En lenguaje poético, Débora y Barac exaltan el poder de Dios sobre los ejércitos humanos (Juec. 5:1-31). Cuando María visita a Elisabet, prorrumpe en un canto de alabanza a Dios y a su increíble plan de salvación (Luc. 1:46-55). Todos estos cantos tienen un elemento común, aunque aparecen en circunstancias diferentes: todos describen lo que sucede cuando Dios interviene en la historia humana y responde las súplicas de sus hijos.

Lee 1 Samuel 2:1 al 11. ¿Cuál es el tema principal del canto de Ana?

Ana no tiene dudas que Dios es capaz de controlar las circunstancias de la historia, así como su propia experiencia personal. Ve su vida desde una perspectiva completamente nueva. Las cosas por las cuales algunos luchan son, en realidad, muy frágiles y pueden desaparecer mañana. En su canto, Ana establece contrastes: el arco del guerrero poderoso se quiebra, pero los débiles “recobran sus fuerzas” (1 Sam. 2:4, NVI). Las cosas a las que asignamos valor a menudo no son tan permanentes como parecen.

Ana había encontrado que la verdadera seguridad se encuentra en conocer a Dios, que no cambia. Él nos dice que cada uno es especial y nos asigna valor.

Algunos luchan con el versículo 6 en el canto de Ana. ¿Cómo lo entendemos? ¿Es Dios arbitrario en su bondad o en sus castigos? Para comprenderlo, recordemos la premisa básica del Antiguo Testamento acerca de la vida, que es muy diferente del concepto moderno: Dios es el Creador de la vida y, como Creador, tiene el derecho de hacer lo que desea con su creación. Es decir, nada sobre este planeta está fuera de su control. Aun las cosas negativas están sujetas al control de Dios. A menudo los autores bíblicos parecen sugerir la participación activa de Dios en el designio de cosas malas que le suceden a la humanidad. En otras palabras, lo que Dios permite, lo “hace”.

¿Acerca de qué puedes cantar? Prepara una lista de cosas por las que quieres alabar a Dios. Cuanto más alabes a Dios, tanto más agradecido estarás por lo que él ha hecho por ti.

 

Ir ArribaJueves 14 de octubre: El plan de inversión de Dios

Aun cuando Ana sale del Tabernáculo cantando, deja atrás al pequeño Samuel. Ya no tiene la deshonra de la esterilidad, pero vuelve a una casa vacía. Con su hijo dedicado a Dios y trabajando para él, ¿quién la cuidará cuando sea ancianita? Ella ha dado, con fe sencilla, su más preciada posesión a Dios. Ana nos recuerda a Abraham, quien estuvo listo para ofrecer su hijo a Dios. También el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham y Sara incluyó un largo período de esterilidad. Pero, Dios probó la fe de Abraham cuando el muchacho era mayor, mientras que Ana decidió entregar a su hijo, si lo llegaba a tener, aun antes de que naciera. Después de que el niño fue destetado, lo llevó a Silo. Puedes imaginarte los sentimientos de Ana cuando se despidió de él, considerando el hecho de que las cosas no andaban bien en el hogar de Elí, y ¿quién actuaría como mentor y guía para el pequeño Samuel?

¿De qué modo honró Dios la expresión de fe y amor de Ana? 1 Sam. 2:21.

Ana podría haber rehusado entregar su hijo al Señor y aferrarse a él como su única seguridad. Pero, al darlo a Dios, ella no solo recibió cinco hijos más, sino también su entrega tuvo una profunda influencia sobre Samuel. Con el tiempo, él fue el vocero especial de Dios, y uno de los más grandes educadores y dirigentes de Israel.

¿Qué peligros afrontamos cuando acumulamos o acaparamos? Mat. 6:19, 20; Luc. 12:16-21.

Dios toma cualquier cosa que le demos, la multiplica y le da dimensiones nuevas que nunca hubiéramos imaginado. Ana aprendió que los mayores tesoros están seguros cuando se los damos a Dios. Lo que acaparamos para nosotros mismos puede desaparecer en un instante.

Ana sabía quién era ella para Dios. Este sentido de su propio valor le dio libertad para dar.

Recordemos que todo lo que somos y poseemos es por la gracia y la bondad de Dios. ¿De qué manera esto debería ayudarnos a devolverle a Dios, en lugar de acumular para nosotros mismos? ¿Qué nos dice, el querer acaparar, acerca de nuestro carácter y nuestra falta de confianza en Dios?

 

Ir ArribaViernes 15 de octubre

Para Estudiar y Meditar:

“Padres, dad vuestros hijos al Señor, y recordadles siempre que le pertenecen, que son los corderos del rebaño de Cristo, sobre los cuales vela el verdadero Pastor. Ana dedicó a Samuel al Señor; y se dice de él: ‘Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras’ (1 Sam. 3:19). En el caso de este profeta y juez de Israel, se presentan las posibilidades colocadas delante del niño cuyos padres cooperan con Dios, haciendo la obra que les ha señalado” (CM 135).

“¡Cuán grande fue la recompensa de Ana! ¡Y cuánto alienta a ser fiel el ejemplo de ella! A toda madre se le confían oportunidades de valor inestimable e intereses infinitamente valiosos. El humilde conjunto de deberes que las mujeres han llegado a considerar como una tarea tediosa debiera ser mirado como una obra noble y grandiosa. La madre tiene el privilegio de beneficiar al mundo por su influencia, y al hacerlo impartirá gozo a su propio corazón. A través de luces y sombras, puede trazar sendas rectas para los pies de sus hijos, que los llevarán a las gloriosas alturas celestiales. Pero solo cuando ella procura seguir en su propia vida el camino de las enseñanzas de Cristo, puede la madre tener la esperanza de formar el carácter de sus niños de acuerdo con el modelo divino. El mundo rebosa de influencias corruptoras. Las modas y las costumbres ejercen sobre los jóvenes una influencia poderosa. Si la madre no cumple su deber de instruir, guiar y refrenar a sus hijos, estos aceptarán naturalmente lo malo y se apartarán de lo bueno. Acudan todas las madres a menudo a su Salvador con la oración: ‘¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?’ Cumpla ella las instrucciones que Dios dio en su Palabra, y le dará sabiduría a medida que la necesite” (PP 618).

Preguntas Para Dialogar:

  1. ¿Quién, en tu iglesia, está experimentando circunstancias difíciles en el hogar o en su vida personal? ¿Cómo pueden ustedes, en forma colectiva o individual, ayudar a estas personas? ¿Cuánto estás dispuesto a sacrificar de ti mismo con el fin de ayudar?

  2. ¿Cuáles son algunas de las afrentas culturales en tu sociedad? Es decir, ¿qué cosas son consideradas como terribles en tu cultura? Pregúntate: ¿Son cosas que Dios ve mal? ¿Estamos nosotros en peligro de marcar como malas, por causa de la cultura, cosas que Dios no considera así? ¿Cómo podemos saber la diferencia entre lo que es cultural y lo que es bíblico?

Devoción

Logo Escuela SabáticaLecciones de la Escuela Sabática

Estudie la palabra de Dios a través de las Guías o lecciones de la Escuela Sabática.


Devoción Matutina

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Juan 6:51.


Libros de Lecturas Devocionales

- A Fin de Conocerle. Hoy con la lectura El espejo moral de Dios basada en Santiago 1:25.

- Cada día con Dios. Hoy con la lectura Sin orgullo ni estima propia basada en Colosenses 2:6.


Club de Oración

Envíe su Pedido de Oración, sus peticiones serán tratadas de una forma confidencial.

Principal | Nosotros | Noticias | Recursos | Descargas | Devoción | Directorios

Iglesia Adventista del Séptimo Día de Santa Clara
Primer Sitio Cubano al Servicio de Cristo
©2002-2019
Contáctenos: iasdsantaclara@yahoo.es

Patrocinadores:
Ministerio PedrAngular
Craig Pettersen