Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "El evangelio en Gálatas"

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2011

Lección 12: "Vivir por el Espíritu"

Para el 17 de diciembre de 2011

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 10 de diciembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Gálatas 5:16-25; Deuteronomio 13:4, 5; Romanos 7:14-24; Jeremías 7:9; Oseas 4:2; Mateo 22:35-40.

Para Memorizar: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gál. 5:16).

UN HIMNO CRISTIANO MUY AMADO es “Fuente de la vida eterna”, de Robert Robinson. Pero Robinson no siempre fue un hombre de fe. La muerte de su padre lo dejó enojado, y cayó en el libertinaje y en la ebriedad. Al escuchar al predicador George Whitefield, Robinson rindió su vida al Señor. Llegó a ser pastor metodista y escribió ese himno, que originalmente incluía las líneas: “¡Oh, de la gracia gran deudor,/ diariamente soy comprometido!/ Permite que tu bondad,/ como una cadena,/ ate mi corazón errante contigo”.

Incómodo con la línea acerca del extravío del cristiano, alguien la cambió para que dijera: “Inclinado a adorarte, Señor, yo me siento, inclinado a amar al Dios a quien sirvo”.

Pese a la buena intención del editor, el original describe la lucha del cristiano. Tenemos dos naturalezas que están en conflicto: la de la carne y la del espíritu. Aunque nuestra naturaleza pecaminosa siempre estará “inclinada” a apartarse de Dios, si estamos dispuestos a rendirnos a su Espíritu, no tenemos que ser esclavizados por los deseos de la carne. Esta es la esencia del mensaje de Pablo en los textos para esta semana.

 

Ir ArribaDomingo 11 de diciembre: Andar en el espíritu

Lee Gálatas 5:16. ¿Qué tiene que ver el concepto de “andar” con una vida de fe? Deut. 13:4, 5; Rom. 13:13; Efe. 4:1, 17; Col. 1:10.

“Andar” es una metáfora que aparece en el Antiguo Testamento, y se refiere a la forma en que una persona debería conducirse. Pablo, siendo judío, usa esta metáfora en sus cartas para describir la conducta que debería caracterizar la vida cristiana. Es probable que su uso esté conectado con el primer nombre que se asoció con la iglesia primitiva. Antes de que los seguidores de Jesús fueran llamados cristianos (Hech. 11:26), eran conocidos como los seguidores “del Camino” (Juan 14:6; Hech. 22:4; 24:14). Esto sugiere que, en una fecha muy temprana, el cristianismo no era solo un conjunto de creencias teológicas centradas en Jesús, sino era también un “camino” de vida para ser “andado”.

¿De qué modo la metáfora de Pablo acerca del andar es diferente de la que aparece en el Antiguo Testamento? Compara Éxodo 16:4, Levítico 18:4 y Jeremías 44:23 con Gálatas 5:16 y 25, y Romanos 8:4.

La conducta en el Antiguo Testamento no fue definida como “andar” sino más específicamente como “andar en la Ley”. Halakáh es el término legal que los judíos usan para referirse a las reglas y los reglamentos que se encuentran en la Ley y en las tradiciones rabínicas de sus padres. Aunque halakáh generalmente se traduce como “la Ley judía”, esa palabra realmente está basada en la palabra hebrea para “caminar”, y significa “el camino para andar”.

Los comentarios de Pablo acerca de “andar en el Espíritu” no son contrarios a la obediencia a la Ley. Él no propone que los cristianos violen la Ley. Pablo no se opone a la Ley o a la obediencia a la Ley. Él se opone a la forma legalista en la que se usaba mal la Ley. La obediencia genuina que Dios desea nunca puede ser alcanzada por una presión exterior sino solo por una motivación interior producida por el Espíritu (Gál. 5:18).

¿Cuál ha sido tu experiencia en cuanto a “andar en el Espíritu”? ¿Qué prácticas en tu vida hacen que este andar sea más difícil?

 

Ir ArribaLunes 12 de diciembre: El conflicto del cristiano

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál. 5:17: ver también Rom. 7:14-24). En tu propia vida, ¿cómo has experimentado la dolorosa realidad de estas palabras?

La lucha que Pablo describe se refiere específicamente al “tira y afloja” que existe en el cristiano. Los seres humanos nacemos con los deseos de la carne (Rom. 8:7), pero cuando nacemos de nuevo por el Espíritu surge un conflicto espiritual real (Juan 3:6). Los no cristianos también experimentan conflictos morales. Pero, aun ese conflicto es un resultado del Espíritu. La lucha del cristiano tiene una nueva dimensión, porque el creyente posee dos naturalezas que están en guerra entre sí: la carne y el Espíritu.

Los cristianos han anhelado siempre alivio de esa lucha. Algunos han procurado concluir el conflicto retirándose de la sociedad, otros pretenden erradicar la naturaleza pecaminosa por algún acto divino de gracia. Ambos intentos están mal orientados. Aunque el poder del Espíritu puede dominar los deseos de la carne, el conflicto lo llevamos con nosotros y continuará hasta que recibamos un cuerpo nuevo en la segunda venida de Cristo.

Cuando Pablo escribe en Romanos 7 acerca del conflicto interior en los cristianos, subraya la extensión de ese conflicto. Como poseemos dos naturalezas, estamos en ambos lados de la batalla al mismo tiempo. La parte espiritual desea lo que es espiritual y detesta la carne. La parte carnal anhela las cosas de la carne y se opone a lo que es espiritual. Siendo que la mente convertida es demasiado débil para resistir la carne, la única esperanza que tenemos de dominar la carne es hacer una decisión diaria de ponernos del lado del Espíritu contra la parte pecaminosa de nosotros. Por eso Pablo insiste tanto en que debemos elegir andar en el Espíritu.

Por tu propia experiencia con la batalla entre estas dos naturalezas, ¿qué consejo le darías a alguien que está tratando de entender este conflicto inacabable con el yo?

 

Ir ArribaMartes 13 de diciembre: Las obras de la carne

En Gálatas 5:18 al 26, Pablo desarrolla el contraste que existe entre la carne y el Espíritu por medio de una lista de vicios y otra de virtudes éticas. Este tipo de listas era una característica literaria tanto de la literatura judía como de la grecorromana. Ellas identifican conductas que deben ser evitadas y virtudes que deben ser imitadas.

Examina las listas de vicios y de virtudes en los pasajes que siguen. ¿De qué modo estas listas de Pablo en Gálatas 5:19 al 24 son similares, pero también diferentes, de otras listas? Jer. 7:9; Ose. 4:2; Mar. 7:21, 22; 1 Tim. 3:2, 3; 1 Ped. 4:3; Apoc. 21:8.

Aunque Pablo conocía estas listas de vicios y de virtudes, hay diferencias importantes en la forma en que él usa las dos listas en Gálatas. Pablo contrasta las dos listas, pero no se refiere a ellas del mismo modo. Llama “obras de la carne” a la lista de vicios, pero “el fruto del Espíritu” a la lista de virtudes. Esta es una distinción importante. James D. G. Dunn declara: “La carne demanda, pero el Espíritu produce. Mientras que una lista exuda un aire de ansiosa afirmación personal y frenética indulgencia propia, la otra habla más de preocupación por otros, serenidad, resiliencia, confiabilidad” (The Epistle to the Galatians, p. 308).

La segunda diferencia entre las dos listas es que la de los vicios la titula en plural: “obras de la carne”. Sin embargo, “fruto del Espíritu” está en singular. Esta diferencia sugiere que la vida en la carne promueve no solo división, sino también desacuerdos y desunión. En contraste, la vida en el Espíritu da un fruto, que se manifiesta en nueve cualidades que fomentan la unidad.

En este contexto, algunas personas pretenden que lo que crean acerca de Dios no tiene importancia mientras sean sinceras. Nada podría estar más lejos de la verdad. La lista de los vicios de Pablo sugiere que conceptos corrompidos acerca de Dios dan ideas distorsionadas acerca de la conducta sexual, de la religión y de la ética. Además, también pueden conducir a la pérdida de la vida eterna (Gál. 5:21).

Repasa la lista de las “obras de la carne”. ¿De qué modo puedes ver cada una como una violación de alguno de los Diez Mandamientos?

 

Ir ArribaMiércoles 14 de diciembre: El fruto del Espíritu (Gál. 5:22-24)

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gál. 5:22, 23). ¿De qué modo la obediencia a los Diez Mandamientos refleja el fruto del Espíritu como está expresado en estos versículos? (Ver también Mat. 5:21, 22, 27, 28; 22:35-40).

Los Diez Mandamientos no son una alternativa al amor, sino que nos guían a mostrar amor, tanto a Dios como a la humanidad. El amor no está en conflicto con la Ley. La idea de que el amor a Dios y a nuestros prójimos anula los Diez Mandamientos tiene tan poca lógica como decir que amar la naturaleza anula la ley de la gravedad.

Además, en contraste con las quince descripciones de las obras de la carne, el fruto del Espíritu se describe en nueve virtudes. Los eruditos creen que estas nueve virtudes están organizadas en tres grupos de tres. Algunos ven una referencia implícita a la Trinidad en el número tres; otros creen que las tres tríadas reflejan la forma en que debemos relacionarnos con Dios, con nuestro prójimo y con nosotros mismos; y otros ven la lista como una descripción de Jesús. Aunque cada una de estas percepciones tiene algún mérito, el punto más importante es la prioridad suprema que Pablo pone sobre el amor en la vida cristiana.

El que Pablo ponga el amor como la primera virtud no es accidental. Ya ha subrayado el lugar central del amor en la vida cristiana en Gálatas 5:6 y 13, y lo incluye en sus otras listas (2 Cor. 6:6; 1 Tim. 4:12; 6:11; 2 Tim. 2:22). Aunque las otras virtudes aparecen también en fuentes no cristianas, el amor es distintivamente cristiano. Todo esto indica que el amor no debe ser considerado como una virtud entre muchas, sino como la virtud cristiana que es la clave de todas las demás. El amor es el fruto más destacado del Espíritu (1 Cor. 13:13; Rom. 5:5), y debería definir la vida y las actitudes de todo cristiano (Juan 13:34, 35), por difícil que sea, algunas veces, mostrarlo.

¿Cuánta negación propia involucra el amor? ¿Puedes amar sin negarte a ti mismo? ¿Qué nos enseña Jesús acerca del amor y la negación propia?

 

Ir ArribaJueves 15 de diciembre: El camino a la victoria

El conflicto interior entre la carne y el Espíritu siempre existirá en el corazón del creyente, pero la vida cristiana no tiene que estar dominada por la derrota, el fracaso y el pecado.

De acuerdo con Gálatas 5:16 al 26, ¿cuál es la clave para vivir una vida en la que el Espíritu reine sobre la carne?

Gálatas 5:16 al 26 contiene cinco verbos clave que describen el tipo de vida en la que reina el Espíritu. Primero, el creyente necesita “andar” en el Espíritu (vers. 16). El verbo griego es peripatéo, que significa “andar alrededor”. Los seguidores del famoso filósofo griego Aristóteles llegaron a ser conocidos como los peripatéticos, porque seguían a Aristóteles por todas partes. El verbo está en presente e implica, para Pablo, que no debe ser algo ocasional, sino una experiencia diaria continua. Además, como la orden es “andar” en el Espíritu, es una elección que tenemos que hacer diariamente.

El segundo verbo es “ser guiados” (vers. 18). Esto sugiere que debemos permitir que el Espíritu nos guíe por donde debemos andar (comparar Rom. 8:14; 1 Cor. 12:2). Nuestra tarea es la de seguir, no la de guiar.

Los siguientes dos verbos aparecen en Gálatas 5:25. El primero es “vivir” (záo en griego), y se refiere a la experiencia del nuevo nacimiento, que debe marcar la vida de cada creyente. Pablo usa el presente, lo que señala que este debe ser renovado diariamente. Como vivimos por el Espíritu, Pablo sigue diciendo que necesitamos “andar” por el Espíritu. La palabra “andar” es diferente de la del versículo 16. Aquí es stoijéo. Es un término militar que significa “trazar una línea”, “mantener el paso”. La idea es que el Espíritu no solo nos da vida sino también deberá dirigir nuestras vidas diariamente.

El verbo que Pablo usa en el versículo 24 es “crucificar”. Esto golpea un poco. Si hemos de seguir al Espíritu, debemos hacer una decisión firme de hacer morir los deseos de la carne. Por supuesto, Pablo está hablando figuradamente. Crucificamos la carne al alimentar nuestra vida espiritual y hacer morir de hambre los deseos de la carne.

¿Qué cambios y elecciones debes hacer a fin de tener las victorias prometidas, victorias en Cristo que ahora te esquivan continuamente?

 

Ir ArribaViernes 16 de diciembre

Para Estudiar y Meditar:

“No todo es suave en la vida del cristiano. Se le presentan duros conflictos; lo asaltan severas tentaciones. ‘El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne’. Mientras más cerca lleguemos al fin de la historia de esta Tierra, más engañosos e insidiosos serán los ataques del enemigo. Sus ataques se harán más violentos y más frecuentes. Los que se oponen a la luz y la verdad se volverán más endurecidos y apáticos, y más mordaces contra los que aman a Dios y guardan sus mandamientos” (Manuscrito 33, 1911, en “Comentarios de Elena G. de White”, CBA 6: 1.111).

“La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma. No vemos a Cristo ni le hablamos, pero su Espíritu Santo está tan cerca de nosotros en un lugar como en otro. Obra en cada uno que recibe a Cristo y mediante él. Los que conocen la morada interior del Espíritu revelan los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe” (Manuscrito 41, 1911, en “Comentarios de Elena G. de White”, CBA 6: 1.111, 1.112).

Preguntas para Dialogar:

  1. Medita en la idea de crucificar los deseos de la carne. ¿Qué significa esto? ¿Cómo y cuán a menudo debemos hacerlo? ¿Por qué usa Pablo un verbo tan fuerte? ¿Qué nos dice la palabra crucificar acerca de cuán dura es la batalla contra el yo?

  2. ¿Qué lugar tiene el esfuerzo humano en producir el fruto del Espíritu? ¿Qué te dice tu propia experiencia acerca de eso?

  3. Pablo dice que los que practican las obras de la carne no heredarán el Reino de Dios. ¿Cómo concilias esta afirmación con el hecho de que Pablo dice que somos salvados por la fe y no por las obras?

  4. En tu propio andar con Dios, ¿cuál es la lucha más grande que afrontas? ¿No es el pecado y lo que el pecado produce en tu relación con Dios? ¿Quién no ha sentido dudas y chascos como resultado del pecado en su vida? En el contexto de la victoria sobre el pecado, ¿por qué debemos siempre recordar que nuestra salvación descansa totalmente sobre lo que Jesús hizo por nosotros?

Resumen: Aunque en la vida de todos los creyentes existe un conflicto entre los deseos de la carne y los deseos del Espíritu, la vida cristiana no tiene que estar condenada al fracaso. Siendo que Cristo ha conquistado el poder del pecado y la muerte, la vida cristiana puede ser una vida en la que reine el Espíritu, que provee un suministro diario de la gracia de Dios o nos habilita para mantener a raya los deseos de la carne.

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