Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Vislumbres de nuestro Dios"

Primer trimestre (enero-marzo) de 2012

Lección 13: "La promesa de su retorno"

Para el 31 de marzo de 2012

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 24 de marzo

Lee Para el Estudio de esta Semana: 2 Pedro 3:1-10, 13; Juan 14:2, 3; Daniel 2:44; Hebreos 9:28; Hebreos 11; Apocalipsis 6:9-11; Lucas 12:42-48.

Para Memorizar: “He aquí yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apoc. 22:12).

Pensamiento clave: ¿Cuándo regresará Jesús? ¿Quién lo sabe? En un sentido, no importa. Lo que importa, en cambio, es que lo haga.

A FINES DE LA DÉCADA DE 1990, muchos se preguntaban si el mundo llegaría al nuevo milenio. Vino el año 2000 y pasó. Algunos alegaron que 2001 era el año del comienzo del siglo XXI. Pero, todavía estamos aquí.

De cualquier modo, los adventistas del séptimo día, a diferencia de muchas otras tradiciones religiosas, creemos que la segunda venida de Cristo se acerca. Aun en los noticieros seculares, cada tanto, los reporteros reflexionan sobre el modo en que el mundo parece acercarse a una gran crisis, sea política, ecológica, económica, militar, o una combinación de ellas. No se necesita ser un erudito en el Apocalipsis para ver que el mundo parece balancearse entre una catástrofe u otra.

Nada de esto debería sorprendernos: casi cada profecía bíblica que habla del fin del tiempo pinta un futuro sombrío para el mundo antes de la segunda venida de Cristo. Y ese es exactamente el mundo en el que vivimos hoy.

¿Cuándo volverá Jesús? No lo sabemos. Lo que sabemos es que él volverá, y eso es lo importante.

 

Ir ArribaDomingo 25 de marzo: El principio y el fin

La condición humana es descrita correctamente en la Escritura, pero los autores bíblicos no se desesperaron, pues sabían cuáles eran el resultado final. Los últimos capítulos de Isaías y del Apocalipsis nos aseguran que el pecado será destruido, y que el Reino de Dios será restaurado. Dios reveló a sus profetas los “acontecimientos finales” que llevarán al desenlace de la historia del mundo. Estos profetas vieron esa gravedad, pero vivieron con esperanza, porque el remedio les había sido revelado.

Como ya vimos, si crees que el mundo comenzó por azar, también debes creer que terminará por azar. Esto no deja mucha esperanza para los que están entre el principio y ese final.

En contraste, la Biblia se refiere a una comprensión histórica literal de Génesis 1 y 2. Nada queda al azar en la Creación del mundo. Por eso, no sorprende que la Palabra de Dios insista en un final literal de este mundo. Nada quedará al azar aquí tampoco.

Lee 2 Pedro 3:1 al 10. ¿Cómo vincula Pedro los primeros eventos en la historia humana con los finales? ¿Qué mensaje de esperanza podemos tomar de este pasaje?

La creación inicial y la re-creación final están vitalmente vinculadas, y cada una fortalece a la otra. Cuando estudiamos la doctrina de los eventos finales (escatología), tratamos con los actos finales de Dios, que conducirán directamente a la restauración del Reino.

Jesús claramente vincula el principio y el fin de las cosas consigo mismo. Tres veces en el Apocalipsis (1:8; 21:6; 22:13) Jesús se refiere a sí mismo como el Alfa y la Omega (la primera y la última letra del alfabeto griego). Más allá de lo que quiera decir esto, por lo menos nos muestra el poder de Jesús y su omnipresencia; nos dice que Jesús estuvo al comienzo de todo y que estará allí al final. Podemos confiar en él no importa dónde estemos entre esos extremos. Es una manera de decirnos que, por caóticas que puedan parecer las cosas, él está siempre allí para nosotros.

Algunos cristianos han abandonado la creencia en un regreso literal de Jesús y una restauración sobrenatural del Reino de Dios en la Tierra. En su lugar, creen que necesitamos construir el reino. Medita en los intentos pasados de hacer algo similar. ¿Por qué pensaríamos que algún futuro intento será mejor?

 

Ir ArribaLunes 26 de marzo: Promesa y expectativa

Como los “eventos finales” se centran en el establecimiento del Reino de Dios, siempre han sido una preocupación para los adventistas del séptimo día. El tiempo del fin aparece en nuestro nombre: Adventistas del Séptimo Día, lo que señala nuestra creencia en la segunda venida de Jesús.

¿Cómo expresa Pedro esta esperanza? 2 Ped. 3:13. ¿Por qué esta esperanza es central para todo lo que creemos? Sin ella, ¿tenemos realmente alguna esperanza?

Nuestras expectativas, a veces, nos chasquean porque no podemos controlar los eventos futuros aunque tratemos de hacerlo. Nuestras esperanzas a menudo no se cumplen. Los seres humanos afrontamos posibilidades y probabilidades. Cada plan nuestro es tentativo. El desarrollo de la historia es complicado y está sujeto a muchos factores como para permitirnos confiar en lo que podamos decidir acerca de él. Y esta incertidumbre nos causa ansiedad.

Pero, los escritores bíblicos nos aseguran que no necesitamos desesperar; Dios está en el control, y tenemos la promesa de su regreso y lo que él hará cuando vuelva.

Lee los siguientes versículos. ¿Qué esperanza y seguridad se encuentran en ellos? ¿Qué énfasis diferente se encuentra en cada una de estas promesas? Juan 14:2,3; Dan. 2:44; Hech. 3:20, 21.

En estos textos, y en otros, se nos promete, no solo el retorno de Cristo, sino que un mundo y una existencia radicalmente diferentes nos esperan cuando él regrese. Trata de imaginar cómo será eso. Estamos tan acostumbrados al pecado, a la enfermedad, a la muerte, a la violencia, al odio, a la pobreza, al crimen, y a la guerra, que no es fácil imaginar un mundo sin ellos. No obstante, así es exactamente el mundo prometido que esperamos.

 

Ir ArribaMartes 27 de marzo: Nuestra gran seguridad

Como cristianos adventistas del séptimo día, vivimos con la esperanza del retorno literal de Cristo. Algunos grupos cristianos han abandonado esta esperanza, la han puesto a un lado, o la han diluido y espiritualizado. Así, la segunda venida llega a ser un asunto personal. Ellos podrán decir: La Segunda Venida se realiza en nuestros corazones cuando cumplimos nuestro papel en la comunidad; o Cuando amemos a otros como deberíamos, la segunda venida de Cristo se actualiza en nuestra vida. Aunque debemos amar a los demás y ser miembros útiles en nuestra comunidad, estas experiencias no son la segunda venida de Jesús.

Desde nuestra perspectiva y nuestra comprensión del estado de los muertos, es difícil imaginar lo que nuestra fe significaría sin el retorno físico de Cristo y nuestra resurrección. Es un tema tan central de nuestras creencias (otra vez, se refleja en nuestro nombre) que, sin él, todo nuestro sistema se desmoronaría, porque todo lo que creemos y esperamos culmina en el regreso literal de Cristo (Mat. 24:30); eliminamos eso, y nuestras enseñanzas nos llevan a un callejón sin salida.

De todas las certezas que tenemos de la segunda venida, ¿cuál es la mayor? ¿Qué evento único, más que cualquier otro, garantiza su retorno, y por qué? Heb. 9:28; 1 Cor. 15:12-27.

La esperanza de la segunda venida de Cristo descansa sobre lo que él hizo por nosotros en su primera venida. Después de todo, ¿de qué sirve la primera venida sin la segunda? Se podría decir que la primera venida de Jesús y su obra en ella son incompletas sin su regreso. La Biblia usa la metáfora del rescate para referirse a la Cruz. Jesús dijo que “el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mat. 20:28). En la cruz, Jesús pagó por nosotros el rescate completo y de una vez para siempre. Al mismo tiempo, ¿de qué vale pagar un rescate si no buscas lo que fue rescatado? Así como un padre humano iría a buscar al hijo por el que pagó un rescate, también Jesús vendrá para buscar a aquellos por los que pagó un precio tan elevado. Por eso, la primera venida de Cristo nos da la mayor certeza posible sobre la segunda.

 

Ir ArribaMiércoles 28 de marzo: “¿Dónde está la promesa de su venida?”

Desde los comienzos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, creímos que la venida de Cristo era inminente. Pero, todavía estamos aquí, por más tiempo del que habíamos esperado. ¿Cómo debemos entender esta “demora”?

Ahora, debemos tener en cuenta que no somos los únicos cuyas expectativas de cuándo actuaría Dios no se cumplieron de acuerdo a lo esperado.

Eva, por ejemplo, pensó que la promesa de Dios de un Libertador (Gén. 3:15) se cumpliría con su primogénito. Lee Génesis 4:1. Una traducción literal del pasaje diría: “He recibido un varón, Jehová” Ella estaba equivocada; el hijo fue Caín, no el Redentor, que vendría miles de años más tarde.

“La venida del Salvador había sido predicha en el Edén. Cuando Adán y Eva oyeron por primera vez la promesa, esperaban que se cumpliese pronto. Dieron gozosamente la bienvenida a su primogénito, esperando que fuese el Libertador. Pero, el cumplimiento de la promesa tardó. Los que primero la recibieron, murieron sin verlo. Desde los días de Enoc, la promesa fue repetida por medio de los patriarcas y los profetas, manteniendo viva la esperanza de su aparición y, sin embargo, no había venido” (DTG 23).

Lee Hebreos 11. ¿Cuál es el punto principal del capítulo y cómo participa en el tema de la demora? (Ver especialmente los vers. 13, 39 y 40).

En toda la Biblia, hay ejemplos de personas que esperaron con ferviente expectativa. Considera a Abraham esperando al hijo prometido; a Israel en Egipto, esperando su liberación. En los Salmos se pregunta: ¿“Cuánto tiempo” hasta que venga la liberación? Y no deberíamos sorprendernos, ya que Pedro escribió, hace casi dos mil años: “Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Ped. 3:3, 4).

¿Piensas que Cristo ya debería haber vuelto? ¿Te encuentras, a veces, desanimado por la “demora” o, incluso, dudando de la segunda venida porque todavía estamos aquí? Medita en toda la evidencia que tenemos del retorno de Cristo, pero no olvides que tu comprensión del tiempo es radicalmente diferente de la de Dios.

 

Ir ArribaJueves 29 de marzo: “¡He aquí, vengo pronto!”

Que Dios no haya vuelto todavía es, sin duda, la base de algunos de los consejos de Pablo a los tesalonicenses. ¿Qué aconsejó Pablo a la iglesia en Tesalónica mientras esperaban el prometido regreso de Cristo? 2 Tes. 2.

Ciertos eventos debían suceder en la historia humana antes de que Jesús regresara, pero la esperanza para el futuro era gloriosa.

El Apocalipsis, el gran libro de los “clímax”, también habla de una demora. Al abrir el quinto sello, ¿qué exclaman las voces bajo el altar? Apoc. 6:9-11. ¿Qué implicancia tiene esto respecto del tema de la “demora”?

Lee Lucas 12:42 al 48. ¿Cómo nos ayuda este pasaje a comprender la “demora”? Más aún, ¿a qué advertencia importante deberíamos atender para no comenzar a sentir del mismo modo?

¿Qué diremos de los textos que hablan de que Jesús vuelve pronto? Por ejemplo: “¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro” (Apoc. 22:7).

Hasta donde llega nuestra experiencia personal, la segunda venida de Cristo es tan “cercana” como nuestra muerte. Morimos, no importa cuánto tiempo dormiremos en la tumba –dos años, doscientos, dos mil– cerramos nuestros ojos y lo primero que sabremos al abrirlos es que Jesús ha regresado. Así, uno podría alegar que, desde nuestra perspectiva personal, la segunda venida no demora más que el espacio de una vida humana individual. Aunque la segunda venida de Cristo misma es un evento universal literal que impacta a toda la Tierra, la experimentamos solo como individuos.

Al pasar los años, ¿te encuentras cómodo en el mundo y sus cosas, y menos concentrado en la realidad de la segunda venida? Si es así, probablemente no estés solo. ¿Cómo podemos vencer esta tendencia, natural pero potencialmente peligrosa? Llena tu respuesta a la clase el sábado.

 

Ir ArribaViernes 30 de marzo

Para Estudiar y Meditar:

“Otro año casi ha pasado a la eternidad; unos pocos días más, y entraremos a un año nuevo. Hermanos y hermanas, usen sabiamente las horas restantes del año viejo. Si de algún modo has descuidado tu deber, arrepiéntete ante Dios, y vuelve al camino del cual te desviaste. Recuerda cuán breve es la vida asignada a ti. No sabes cuán pronto puede cerrarse tu tiempo de gracia. No digas presuntuosamente, ‘hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos’. Dios puede tener planes diferentes para ti. La vida es solo un vapor, ‘que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece’. No sabes cuán pronto tu mano puede perder su habilidad y tu paso, su firmeza. Hay peligro en la demora de un momento. ‘Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar’” (RH, 23 de diciembre de 1902).

Preguntas para Dialogar:

  1. En la clase, analicen las respuestas que dieron a la pregunta final del jueves. Además, noten la paradoja de que cuanto más tiempo estemos aquí, más fácil es postergar el sentido del regreso de Cristo, pero más cercanos estaremos de ese regreso.

  2. ¿Cuáles son las razones por las que Jesús no regresó todavía? ¿Somos responsables por esta “demora”? ¿Cómo justificas tu respuesta?

  3. Para ti, ¿cuál es la razón más grande para confiar en la promesa de la Segunda Venida?

  4. Aunque la ciencia discuta el origen del hombre, muchos científicos notan que las perspectivas a largo plazo para la humanidad, la Tierra y aun el universo, no son buenas. Predicen que el universo se quemará o colapsará sobre sí mismo, sin dejar vida en parte alguna. Como adventistas del séptimo día, creemos que las perspectivas a largo plazo para el universo son lo opuesto. Si la ciencia ve tan mal el fin de todo, ¿por qué debemos pensar que su comprensión del origen de todo es más exacta? Esto es especialmente cierto cuando la comprensión corriente de la ciencia de los orígenes está centrada en varias fuerzas, incluyendo la evolución, que niegan un Creador o cualquier diseño intencional o con un propósito en la creación misma. ¿Cuánto más equivocada podría estar?

Resumen:

Podemos tener muchas buenas razones para confiar en el regreso de Cristo, no importa lo que suceda.

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