Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Uno de estos mis hermanos más pequeños: Servir a los necesitados"

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2019

Lección 3: "El sábado: un día de libertad"

Para el 20 de julio de 2019

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 13 de julio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Éxodo 16:16-18; 20:8-11; Deuteronomio 5:12-15; Mateo 12:9-13; Levítico 25:1-7.

Para Memorizar: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Mar. 2:27).

Dios creó el sábado como el acto final de la semana de la Creación. Se ha dicho que en el séptimo día, Dios no solo descansó, sino también creó el reposo como parte integral del mundo. El sábado era una demostración de la forma en que fuimos creados para interactuar con Dios y con los demás.

Por ende, no es de extrañar que el sábado sea uno de los mandamientos en el plan de Dios para su pueblo, que se muestra al principio del establecimiento de la nueva nación israelita. Este tendría un papel fundamental en la vida de los hebreos.

A menudo, cuando hablamos del sábado, la conversación se traslada rápidamente a cómo guardarlo. “¿Qué cosas no deberíamos hacer?”, y otras por el estilo. Por más importantes que sean estas preguntas, necesitamos comprender el papel integral que el sábado debía desempeñar en el mundo y en la vida del pueblo de Dios como símbolo de la gracia y la provisión de Dios.

Como dijo Jesús, el día de reposo sabático fue creado para toda la humanidad. Cuando verdaderamente nos “ac[ordemos] del día de reposo”, este nos cambiará todos los días de la semana y, como lo demostró Jesús, también puede ser un medio para bendecir a los demás.

 

Ir ArribaDomingo 14 de julio: Suficiente maná

Después de generaciones de esclavitud y de degradación social que esa condición pudo infligir en su pueblo oprimido, Dios procuró elevar a los israelitas recién liberados, indicándoles una mejor manera de vivir y dándoles leyes para organizar mejor su nueva sociedad. Pero una de las primeras partes de este proceso llegó en forma de una lección práctica e instructiva.

Como este ritmo de vida duró un total de cuarenta años durante su peregrinación por el desierto (evidencia visible de la provisión y el altruismo de Dios), debió haberse convertido en parte de la cultura de la sociedad israelita. Llegó en forma de maná, un alimento que aparecía cada mañana en el suelo alrededor del campamento de los israelitas.

Lee Éxodo 16:16 al 18. ¿Cuál crees que es la importancia de la medida específica para cada persona que se enfatiza en estos versículos?

En 2 Corintios 8:10 al 15, Pablo hace referencia a esta historia como un ejemplo de cómo deben dar los cristianos: “En las circunstancias actuales la abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan. Así habrá igualdad” (vers. 14, NVI).

La lección para los israelitas, y para nosotros, fue que Dios ha provisto lo suficiente para su pueblo y su creación. Si tomamos solo lo que necesitamos y estamos preparados para compartir lo que nos sobra con los demás, todos serán atendidos y provistos. Tomar solo lo suficiente para el día requería que el pueblo confiara en que habría más al día siguiente. Los oprimidos, como los esclavos israelitas, tienden a enfocarse en su supervivencia, pero Dios quería mostrarles una vida de confianza, generosidad e intercambio.

Pero también había otra dimensión, más notable, de esta práctica. Cada viernes, una doble porción de maná aparecía en el suelo, y ese día, y solo ese día, el pueblo debía recolectar el maná adicional en preparación para el sábado. La disposición especial para el sábado se convirtió en una forma adicional para que aprendan a confiar en el Señor para todas sus necesidades. Esta porción extra de maná, un acto de gracia por parte de Dios, les permitió disfrutar aún más del descanso que Dios les había prometido en el día de reposo sabático.

¿Qué podemos hacer los viernes que nos ayude a disfrutar mejor lo que Dios nos ofrece el sábado?

 

Ir ArribaLunes 15 de julio: Dos razones para el sábado

Lee Éxodo 20:8 al 11 y Deuteronomio 5:12 al 15. ¿Cómo se complementan estas dos versiones del cuarto mandamiento?

Recordar es una parte importante de la relación que Dios busca restablecer con su pueblo, una relación centrada en el hecho de que Dios es nuestro Creador y Redentor. Ambos roles aparecen en las dos versiones del cuarto mandamiento y, por lo tanto, están estrechamente vinculados con el sábado y su práctica.

Al salir de una tierra dominada por tantos dioses falsos, los israelitas debían recordar el verdadero papel de Dios como Creador. El sábado fue una forma trascendental de hacer eso, lo que hizo que todo fuera más significativo en el contexto del ciclo semanal de proporcionar maná extra el viernes, un poderoso ejemplo de su poder creador. En la versión de Éxodo 20 del cuarto mandamiento, Dios se revela más claramente como nuestro Creador.

En contraste, su rescate, redención y salvación es el énfasis del cuarto mandamiento en Deuteronomio 5. Era una historia que los israelitas debían volver a contar regularmente. Podían volver a conectarse con ella especialmente cada sábado. Su primera historia era la de un rescate físico real de la esclavitud de Egipto, pero a medida que su comprensión de Dios y su salvación aumentaban, el sábado también se convertiría en un símbolo y una celebración semanal de su salvación espiritual.

Estas dos motivaciones para el día de reposo tenían que ver con restablecer la relación entre Dios y su pueblo: “Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” (Eze. 20:12). Y, como hemos visto, esto nunca fue solo para este grupo de personas. Sobre la base de esta relación, debían establecer un nuevo tipo de sociedad que fuera amable con los forasteros y una bendición para el mundo en general.

“Por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo” (Deut. 5:15). Al guardar el sábado como una forma de recordar y celebrar nuestra creación y redención, podemos seguir creciendo en nuestra relación, no solo con el Señor sino con los que nos rodean. Dios es misericordioso con nosotros; por lo tanto, tenemos que ser misericordiosos con los demás.

¿De qué manera la observancia del sábado nos hace mejores personas, más bondadosas, más solidarias y compasivas?

 

Ir ArribaMartes 16 de julio: Un día de igualdad

Una de las cosas obvias de una lectura rápida de los Diez Mandamientos en Éxodo 20 y Deuteronomio 5 es que el cuarto mandamiento es, de lejos, el más detallado. Mientras que algunos de los mandamientos se registran en tan solo tres palabras en algunas versiones (en hebreo y en español, algunos pueden expresarse en solo dos palabras), el cuarto mandamiento da espacio al por qué, al cómo y al quién para recordar el día de reposo.

Lee Éxodo 20:8 al 11. ¿Qué dice sobre los siervos y los extranjeros, y hasta los animales, y qué significa?

Entre estos detalles del sábado es notable el énfasis en los demás. Sigve K. Tonstad sostiene que este tipo de mandamiento es único entre todas las culturas del mundo. El mandamiento del sábado, explica, “prioriza desde abajo hacia arriba y no desde arriba mirando hacia abajo, considerando en primer lugar a los miembros más débiles y vulnerables de la sociedad. Los que más necesitan descansar: el esclavo, el extranjero residente y la bestia de carga, se destacan especialmente. En el descanso del séptimo día, los menos privilegiados, incluso los animales que no pueden hablar, encuentran un aliado” (The Lost Meaning of the Seventh Day [El significado perdido del séptimo día], pp. 126, 127.

El mandamiento se centra especialmente en instar a que el sábado sea un día para que todos lo disfruten. A la luz del sábado, todos somos iguales. Si eres un empleador durante la semana, no tienes ninguna autoridad para hacer que tus empleados trabajen en sábado. Y eso es porque Dios también les dio un día de descanso. Si eres empleado, o incluso un esclavo, por el resto de tus días, el sábado te recuerda que Dios te ha creado y redimido por igual, y Dios te invita a celebrar esto de una manera distinta a tus deberes habituales. Incluso los que no guardan el sábado, “tu extranjero que está dentro de tus puertas” (Éxo. 20:10), deberían beneficiarse del día de reposo.

Esta idea habría sido un cambio notable de perspectiva para los israelitas, que recién salían de su experiencia de esclavitud y marginación. Ahora que debían establecerse en una tierra nueva, Dios no quería que adoptaran los hábitos de sus ex opresores. Además de darles leyes detalladas para su sociedad, les dio (a ellos y a todos nosotros, en realidad) un poderosísimo recordatorio semanal de cuán iguales somos todos ante Dios.

¿Cómo puedes compartir el sábado en tu comunidad? Es decir, ¿cómo pueden beneficiarse los demás miembros de tu comunidad por el hecho de que tú guardes el sábado?

 

Ir ArribaMiércoles 17 de julio: Un día de sanidad

Si bien la concepción original para el sábado y la observancia del sábado era amplia e inclusiva, el sábado había llegado a ser algo muy diferente para muchos de los dirigentes religiosos cuando Jesús vino a la Tierra. En lugar de un día de libertad e igualdad, el sábado se había convertido en un día de reglas y restricciones humanas y tradicionales. En aquellos días, Jesús se alzó contra esas actitudes, especialmente cuando les eran impuestas a los demás.

Es muy interesante que haya hecho esto, sobre todo al sanar varias veces en el día de reposo. Parece que Jesús realizó intencionalmente estos milagros en sábado, en vez de cualquier otro día, para demostrar algo importante acerca de lo que debería ser el sábado. A menudo, en estas historias, Jesús hizo comentarios acerca de la conveniencia de sanar en el día de reposo, y con frecuencia los fariseos utilizaron sus declaraciones como excusa para promover sus planes para que Jesús fuera asesinado.

Lee las historias de Jesús sanando en sábado en Mateo 12:9 al 13; Marcos 1:21 al 26; 3:1 al 6; y Juan 9:1 al 16. ¿Qué es lo más significativo que observas en estas historias?

Jesús confirmó que el sábado es importante. Necesitamos demarcar las horas del día de reposo para que sea especial y permitir que este tiempo semanal sea una oportunidad para hacer crecer nuestra relación con Dios, nuestra familia, nuestra iglesia y nuestra comunidad. Pero la observancia del sábado no debe ser egoísta solo para nosotros. Como dijo Jesús, “es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mat. 12:12).

Muchos miembros de iglesia hacen un muy buen trabajo atendiendo a los demás. Pero muchos de nosotros también sentimos que debemos hacer más para ayudar. Sabemos que a Dios le importan los que sufren, los oprimidos u olvidados, por quienes también debemos preocuparnos. Como se nos ordena que el sábado no sigamos con nuestro trabajo regular y que nos liberemos de las presiones de la semana, tenemos tiempo para enfocarnos en atender a los demás como una de las formas de guardar el sábado en forma auténtica y activa: “De acuerdo con el cuarto mandamiento, el sábado fue dedicado al descanso y el culto religioso. Todo asunto secular debía ser suspendido, pero las obras de misericordia y benevolencia estaban en armonía con el propósito del Señor. [...] Aliviar a los afligidos y consolar a los tristes es un trabajo de amor que realmente honra el santo día de Dios” (MB 81).

¿Qué haces por el bien de los demás en sábado?

 

Ir ArribaJueves 18 de julio: Descanso sabático para la tierra

Como hemos visto, el sábado estaba muy arraigado en el ciclo de vida de la nación israelita. Pero el principio del sábado no solo era un día a la semana. También incluía un descanso especial cada séptimo año, que culminaba en el año de jubileo después de siete series de siete años, es decir, cada 50 años.

Lee Levítico 25:1 al 7. ¿Qué se destaca en esta clase de instrucción? ¿De qué manera podrías incorporar este tipo de principios en tu vida y tu trabajo?

El año sabático permitía que las tierras agrícolas quedaran en barbecho durante todo el año. Es un acto notable de mayordomía de la tierra, y la sabiduría de esto como una práctica agrícola ha sido ampliamente reconocida.

El séptimo año también era importante para los esclavos (ver Éxo. 21:1-11). En el caso de que alguno de los israelitas se endeudara tanto como para venderse como esclavo, sería liberado el séptimo año. Asimismo, las deudas pendientes debían cancelarse al final del séptimo año (ver Deut. 15:1-11).

Al igual que el maná que Dios proporcionó a los israelitas en el desierto, no sembrar cultivos por un año era un acto de confianza en que Dios proporcionaría suficiente el año anterior y en que vivirían de lo que el terreno produciría por sí solo en el año sabático. Además, liberar esclavos y cancelar deudas era un acto de misericordia, pero también un acto de confianza en el poder de Dios para satisfacer sus necesidades. En cierto sentido, el pueblo necesitaba aprender que no tenía que oprimir a los demás para poder mantenerse.

El modelo y los principios sabáticos debían estar estrechamente ligados a la estructura de la sociedad israelita en general. Igualmente, la observancia contemporánea del sábado debe ser una disciplina espiritual que transforme todos los demás días. En un sentido práctico, el sábado es una forma de vivir las instrucciones de Jesús de buscar primeramente su Reino: “Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” (Mat. 6:32, 33, NTV).

¿Qué diferencia debería marcar la observancia del sábado con los otros seis días de su semana? Al fin y al cabo, si eres codicioso, egoísta e indiferente de domingo a viernes, ¿qué importa realmente si no eres ninguna de estas cosas en sábado? (O dicho de otro modo: ¿realmente puedes no ser esas cosas en sábado si eres así el resto de la semana?)

 

Ir ArribaViernes 19 de julio

Para Estudiar y Meditar:

Lee “Del Mar Rojo al Sinaí”, en Patriarcas y profetas, pp. 300-304; y “El sábado”, en El Deseado de todas las gentes, pp. 248-255.

“Jesús les declaró que la obra de aliviar a los afligidos estaba en armonía con la Ley del sábado, y en armonía con la obra de los ángeles de Dios, que siempre están descendiendo y ascendiendo entre el cielo y la tierra para servir a la humanidad doliente. [...]

“Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos. No será tenido por inocente quien descuide el alivio del sufrimiento en sábado. El santo día de reposo de Dios fue hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día” (DTG 176, 177).

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿De qué manera vives el sábado como una demostración de tu confianza en Dios? ¿Has tenido una experiencia similar a la del maná en tu vida, donde Dios te proveyó en respuesta a tu confianza en él? Si es así, compártelo con la clase y cuéntale lo que has aprendido.

  2. Como hemos visto en el cuarto mandamiento que se encuentra en Éxodo 20:8 al 11 y Deuteronomio 5:12 al 15, Dios enfatizó diferentes aspectos del sábado. ¿Cuál es el aspecto del sábado que más aprecias?

  3. En clase o individualmente, aporten ideas sobre las maneras en que se pueden compartir las bendiciones y los beneficios del sábado en tu comunidad.

  4. ¿Cuáles son algunas de las formas en que el sábado te cambia la vida? ¿Hay otros aspectos de tu vida en los que los modelos y principios sabáticos deberían tener mayor impacto?

Resumen: Dios dio el sábado como una forma de recordar la creación y la redención, pero este también tiene muchos beneficios prácticos. Nos enseña a confiar en la provisión de Dios para nosotros; nos enseña a practicar la igualdad; y puede convertirse en una disciplina espiritual que puede transformar todas nuestras relaciones. Jesús demostró su ideal para el sábado sanando a los enfermos y exaltando el sábado como un día para beneficiar a los necesitados.

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