Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Uno de estos mis hermanos más pequeños: Servir a los necesitados"

Edición para maestros. Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2019

Lección 8: "Uno de estos mis hermanos más pequeños"

Para el 24 de agosto de 2019

 

Reseña | Comentario | Aplicación a la vida

 

Ir ArribaRESEÑA

Al observar el ministerio de Jesús en la Tierra, nos sorprende lo desinteresado que era en su acercamiento diario a la gente. Buscaba profundizar las relaciones con los demás, primero evaluando y descubriendo sus necesidades básicas y luego llevándolos a reconocer sus mayores necesidades. “Nuestro Señor Jesucristo vino a este mundo como el siervo infatigable de las necesidades del hombre [...]. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter” (MC 11).

Objetivos del maestro:

Examina con tu clase los principios básicos y las ideas que se encuentran en el Sermón del Monte (Mat. 5-7), incluidas las bendiciones y actitudes (las Bienaventuranzas) que Jesús trató de aclarar en la mente de sus seguidores.

  • Alienta a los miembros de la clase a luchar con su respuesta a la injusticia.

  • Anímalos a que vean desde una nueva perspectiva las injusticias cometidas contra ellos.

  • Recuérdales que, al verse confrontados con la necesidad del “prójimo”, deben pensar más en los demás que en sí mismos.

  • Asimismo, recuérdales que si bien somos salvos por gracia mediante la fe en Jesús, seremos juzgados por cómo obra esa fe al servicio de “uno de estos mis hermanos más pequeños”.

  • Explora con la clase de qué manera, el vivir las enseñanzas y el ministerio de Jesús durante su primera venida, preparará a nuestra comunidad y a nosotros mismos para la segunda venida.

 

Ir Arriba COMENTARIO

Texto bíblico: En el Sermón del Monte, Cristo estableció los valores del reino de los cielos que también manifestará su pueblo en la Tierra. La oración del Señor ofrecida durante el Sermón del Monte implora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mat. 6:10). Se ha dicho que las bienaventuranzas son el manifiesto del reino de Cristo. Estos principios se manifestarán en nuestros hechos.

Las bienaventuranzas hacen referencia a la justicia. La palabra griega para “justicia” en la famosa bienaventuranza de Mateo 5:6 a veces se traduce como “rectitud”, especialmente en versiones de otros idiomas.

De hecho, como señalamos en una lección anterior, las palabras rectitud y justicia a veces se usan indistintamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Fundamentalmente, se utiliza una palabra hebrea (tsedeq) y una griega (dikaiosune) para ambos términos. Un ejemplo, en español, de que “justicia” y “rectitud” son intercambiables se ve en la Biblia del Jubileo en español: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (o rectitud), porque ellos serán saciados” (Mat. 5:6, JBS; énfasis en el original).

Mateo 5:6 presenta una metáfora para la rectitud moral. Esta figura podría ser una alusión al Salmo 37:12 al 17, que habla de un momento en que el poder de los opresores “será quebrantado” (Sal. 37:17, NVI). Pídele a tu clase que lea y analice este pasaje que expresa un deseo de justicia tanto personal como para todo el mundo que está representada por la justicia (o rectitud) de Dios. También analicen: ¿Qué otras partes de las Bienaventuranzas están relacionadas con la justicia y la misericordia?

Inmediatamente después de las Bienaventuranzas, Jesús establece la identidad de los cristianos: “Vosotros sois la sal de la tierra”, “Vosotros sois la luz del mundo” (Mat. 5:13, 14; énfasis añadido). Y verdaderamente somos sal y luz cuando vivimos los principios de las Bienaventuranzas. Alguien dijo una vez que es más difícil ser sal que luz. Que la clase analice esa declaración en el contexto de participar y mezclarse con la comunidad. ¿Qué papel importante tienen la sal y la luz en el ministerio social? (Por ejemplo, la luz generalmente brilla desde lejos, hace que la oscuridad desaparezca y nos ayuda a encontrar lo que se pierde. Sin embargo, ser “sal” requiere un compromiso adicional porque debe mezclarse con ingredientes diferentes para que sus propiedades curativas causen un impacto.)

Ilustración

Hace años, un grupo de psicólogos realizó un estudio basado en la historia del buen samaritano. Se reunieron con un grupo de estudiantes de teología y les pidieron que prepararan una breve charla sobre el tema del buen samaritano. Luego, debían caminar por un callejón hasta un edificio cercano para presentar la charla. En el camino, cada estudiante se encontró con un actor, interpretando el papel de un hombre, tendido en el callejón, gimiendo y tosiendo.

Pocos estudiantes se detuvieron para ayudar al hombre o preguntarle si estaba bien. Algunos incluso pasaron por encima de la víctima para llegar a su cita para hablar en el edificio contiguo. Los psicólogos concluyeron que la compasión y el amor por la humanidad a menudo funcionan en teoría pero no en la práctica.1 Esta frase se le atribuye a C. S. Lewis: “Es más fácil entusiasmarse con la Humanidad con “H” mayúscula que amar a los hombres y mujeres individualmente, especialmente a aquellos que son poco interesantes, exasperantes, depravados o poco atractivos. Amar a todos en general puede ser una excusa para no amar a nadie en particular”.

Analiza con la clase las implicaciones personales y eclesiásticas de la historia anterior y la cita de C. S. Lewis. Haz una lista en una pizarra (si es posible) con ideas específicas del grupo sobre cómo pasar de la teoría a servir a personas o grupos particulares de tu comunidad.

Texto bíblico: Invita a los miembros de la clase a leer Lucas 10:25 al 37 en voz alta, asignando un versículo por alumno. Luego, en lo posible, canten juntos una estrofa de “No me pases” (Himnario adventista, Nº 444). Pregunta: “A veces canto y oro, ‘No me pases, no me olvides, tierno Salvador’, pero yo ¿paso y miro para otro lado cuando veo a alguien necesitado?”

Compartan y analicen lo siguiente:

1. Habla de alguna vez que alguien en tu vida se acercó a ayudarte donde estabas.

2. Menciona alguna vez que te encontraste con alguien necesitado y lo ayudaste.

3. Yo, o nuestra iglesia en general, ¿en qué medida hemos mirado para otro lado ante el sufrimiento y las necesidades de los demás?

4. ¿Qué pasa con nosotros, y con los demás, cuando miramos para otro lado?

Resume la parábola del buen samaritano contrastando las actitudes de los personajes principales de la historia. Luego, pídales a los alumnos que respondan a las siguientes preguntas, tal como lo ejemplifican las diferentes mentalidades de la historia:

  • La mentalidad del sacerdote y el levita: Si me detengo para ayudar a este hombre, ¿qué me sucederá?

  • La mentalidad del buen samaritano: Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué pasará con él?

Texto bíblico: Lee Marcos 14:7. Algunos utilizan este versículo como una excusa para ignorar a un tipo de “uno de estos mis hermanos más pequeños”: los pobres. Ellos razonan: “Porque los pobres siempre estarán con nosotros, el problema no desaparecerá. De todos modos, el mismo Jesús lo dijo: ‘Siempre tendréis a los pobres con vosotros’ (Mar. 14:7). Entonces, ¿por qué tratar de resolver el problema?”

Cabe señalar que Jesús estaba citando Deuteronomio 15 en Marcos 14:7. Al considerar Deuteronomio, podemos entender mejor el contexto de su comentario en Marcos. Hay dos referencias importantes a los pobres en Deuteronomio 15. Una está en el versículo 11: “Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra”. Sin embargo, siete versos antes, leemos: “Para que así no haya en medio de ti mendigo” (vers. 4). Entonces, ¿cómo reconciliamos los versículos 4 y 11, es decir, “para que así no haya en medio de ti mendigo”, con “no faltarán menesterosos en medio de la tierra” (énfasis añadido)?

Seguirá habiendo pobres debido a la injusticia de los demás. Pero la voluntad de Dios es que no haya pobres (Deut. 15:4), porque Dios ha provisto recursos para cuidar de los hambrientos y los pobres. Lamentablemente, la injusticia de los seres humanos asegura que siempre habrá pobres (vers. 11). Sin embargo, la continuidad de la pobreza en el mundo no es una excusa para la inacción, sino un mandato para la generosidad.

Para analizar: “Cristo dijo que siempre habría pobres entre nosotros; e identifica su interés con el de su pueblo sufriente. El corazón de nuestro Redentor se compadece de los más pobres y más humildes de sus hijos terrenales. Nos dice que son sus representantes en la tierra. Los colocó entre nosotros para despertar en nuestro corazón el amor que él siente hacia los afligidos y los oprimidos” (PP 576).

 

Ir Arriba APLICACIÓN A LA VIDA

Analicen lo siguiente con la clase: Mientras esperan la segunda venida, hagan una autoevaluación personal y de su iglesia en cuanto a la efectividad para vivir los métodos y enseñanzas del ministerio de Cristo que él ejemplificó en su primer advenimiento. Por ejemplo:

1. Califícate del 1 al 4 en cada una de las actitudes de las Bienaventuranzas (1 es lo más bajo y 4 es lo más alto).

2. Según Mateo 5:14, la luz de tu vida personal y de la vida de tu iglesia ¿está brillando como una bombilla de 5.200 lúmenes o una de 200? ¿Por qué?

3. Lee la siguiente cita sobre la parábola del hombre rico y Lázaro: “El rico no pertenecía a la clase representada por el juez inicuo, quien abiertamente declaraba que ignoraba a Dios y a los hombres. El rico pretendía ser hijo de Abraham. No trataba con violencia al mendigo, ni lo echaba porque le era desagradable su aspecto. Si el pobre y repugnante espécimen de la humanidad podía consolarse contemplándolo cuando entraba por su puerta, el rico estaba de acuerdo que permaneciera allí. Pero revelaba una egoísta indiferencia por las necesidades de su hermano doliente” (PVGM 204, 205; énfasis añadido). Esta declaración podría implicar a los miembros de iglesia que tienen una buena posición. Tiene que ver con lo que el “hombre rico” no hacía. ¿Qué puede hacer tu iglesia por los “Lázaros” de tu comunidad? Y tú, ¿de qué modo puedes vencer la indiferencia?

4. Haz una lista en una pizarra, en lo posible, con algunos de los problemas relacionados con “uno de estos mis hermanos más pequeños” más apremiantes de tu comunidad en la actualidad: por ejemplo, personas con necesidades especiales y trata de personas (un problema extremadamente grave y prevalente). A pesar de que puede ser prácticamente imposible para tu iglesia intervenir en cada problema, elija uno para comenzar y planifiquen un primer paso.

 

Referencia

1 Bryan Patterson, “Being a Good Samaritan is More Than Just Showing Compassion”, Herald Sun, 25 de agosto de 2012.

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