Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Esdras y Nehemías"

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2019

Lección 9: "Pruebas, tribulaciones y listas"

Para el 30 de noviembre de 2019

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 23 de noviembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Esdras 1:9–11; Daniel 1:1, 2; Daniel 5; Deuteronomio 30:1–6; Esdras 8:1–23; Nehemías 11:1, 2; 12:1–26.

Para Memorizar: “Se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la Ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor” (Neh. 10:29).

Por lo general, omitimos genealogías y largas listas de la Biblia. Pero el Señor las ha incluido por alguna razón. El Señor de la Biblia es el Dios de los detalles. Él advierte los detalles, y esto nos asegura que nunca nos olvidará.

Estos pocos ejemplos de genealogías proclaman que Dios sabe todo acerca de nuestra familia, y las listas de cosas nos dicen que Dios se preocupa incluso por lo que los demás podrían considerar “insignificantes”. Jesús dijo que Dios cuida a los gorriones y hasta cuenta nuestros cabellos: “¿No se venden cinco gorriones por dos moneditas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos. Así mismo sucede con ustedes: aun los cabellos de su cabeza están contados. No tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones” (Luc. 12:6, 7).

El Dios que se preocupa por estos detalles también se preocupa por nosotros, y conoce incluso los detalles de todo lo que nos angustia.

Por lo tanto, podemos tener plena confianza, cultivar la fe y descansar en la seguridad de que el Señor cuida cada aspecto de nuestra vida. Si bien eso nos reconforta, y está bien que así sea, además debería decirnos que necesitamos preocuparnos por los demás aspectos también.

 

Ir ArribaDomingo 24 de noviembre: El Dios de la historia

Lee Esdras 1:9 al 11 y Daniel 1:1 y 2. ¿Cómo nos ayudan los versículos de Daniel a entender a qué se refería Esdras?

Observa que en Esdras se dan detalles, mientras que en Daniel se presenta el cuadro completo. Juntos, sin embargo, estos textos muestran que el Señor ejerce el control.

“La historia de las naciones nos habla a nosotros hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para cumplir sus propósitos” (PR 393).

Lee Daniel 5. ¿Qué nos enseña este capítulo sobre el juicio de Belsasar?

Babilonia cayó en octubre de 539 a.C., cuando Ciro, rey del ejército medopersa, la conquistó. Belsasar confiaba falsamente en sus éxitos, lujo y fama, y era tan arrogante que organizó un banquete desenfrenado en la noche que terminó con su muerte. La mano divina escribió en el muro del palacio que sus días estaban contados y que llegaban a su fin. A pesar de que conocía el destino y la historia de conversión del poderoso rey Nabucodonosor, no aprendió la lección. Siempre es trágico cuando no escuchamos las advertencias de Dios y no seguimos sus instrucciones.

El profeta Daniel siempre estuvo allí, pero había sido ignorado. Cuando perdemos el sentido de la santidad de Dios y su presencia en la vida, transitamos un camino acompañado de complicaciones, problemas y tragedias, que finalmente terminan en muerte.

Después de narrar al rey la historia de Nabucodonosor, Daniel le dijo: “Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto” (Dan. 5:22). ¿Cómo podemos asegurarnos, en nuestro propio contexto, de no cometer el mismo error que Belsasar? La realidad de la Cruz, ¿cómo debiera mantenernos siempre humildes ante Dios?

 

Ir ArribaLunes 25 de noviembre: En sus ciudades

Explora las listas de Esdras 2 y Nehemías 7. ¿Qué percibes en ellas?

La repetición de Esdras 2 (la lista de los que regresaron del cautiverio babilónico con Zorobabel y Josué) en Nehemías 7 es deliberada. Nuevamente, estas listas nos pueden parecer aburridas, pero revelan un aspecto importante, y es que a Dios le importan los detalles que quizá a nosotros no.

Los muros de Jerusalén ya estaban terminados, y el texto bíblico intencionalmente quiere demostrar que de la primera generación de repatriados, la generación de Edras-Nehemías, todos contribuyeron a este gran logro, aunque solo Dios les dio estavictoria. La generación existente se apoyaba en los logros de la anterior, a pesar de que la tarea era complicada, estaba llena de obstáculos y no se completó tan pronto como hubiesen querido.

El liderazgo de Esdras y Nehemías era valioso, pero el pueblo también hizo su parte. Cada grupo se comprometió con diferentes tareas realizadas en diferentes momentos, pero el resultado es impresionante. El comienzo (Esd. 2) está ligado al final (Neh. 7), y no solo se construyó el segundo Templo, sino también se remodeló y se erigió Jerusalén.

Lee Nehemías 7:73. ¿Qué nos enseña sobre el éxito que tuvieron en su deseo de hacer la voluntad de Dios?

“Los hijos de Israel estaban en sus ciudades”.

Desde muchos puntos de vista, el regreso y la reconstrucción fue increíble. Un pueblo que muchos años antes padeció la devastación de la ciudad, la destrucción del Templo y la asolación de la tierra, ahora había regresado a esa misma tierra y esa misma ciudad y estaba reconstruyendo todo, incluso el Templo. Debe haberles parecido milagroso a ellos y también a quienes los rodeaban. Sin embargo, todo era según la voluntad y las promesas de Dios.

¿Qué te parece desalentador en tu vida en este momento, y aún así, todavía sigues confiando en que, con la ayuda del Señor, saldrás adelante?

 

Ir ArribaMartes 26 de noviembre: ¿Dónde están los sacerdotes?

Sin duda, como vimos ayer, fue el asombroso cumplimiento de la profecía lo que hizo volver a los judíos desde Babilonia.

Pero como con todo lo relacionado con los seres humanos, había problemas. Y uno de los grandes problemas era que, a pesar de todas las maravillosas promesas de restauración después del exilio, muchos de los judíos no quisieron regresar a la tierra de sus antepasados. Es decir, prefirieron quedarse en Babilonia.

¿Por qué?

Lee Esdras 8:1 al 15. Concéntrate específicamente en el versículo 15. ¿Cuál era la gran preocupación aquí, y por qué era una preocupación para alguien que quería restablecer a la nación de Israel en su antigua tierra?

El hecho es que no todos los judíos de Babilonia, incluidos algunos levitas, querían regresar. Podrían haber influido varios factores. Muchos de ellos habían nacido y se habían criado en el nuevo país, y eso era todo lo que conocían. Muchos quizá no querían hacer el largo viaje de regreso, que por cierto era peligroso, a una tierra que nunca habían conocido. Sin embargo, sabemos que finalmente consiguieron suficientes levitas para servir en el Templo (ver la lección del jueves), a pesar de los desafíos.

“En ese momento, los judíos que permanecían en los países de su exilio ya habían estado allí durante casi siglo y medio. Las excavaciones realizadas en Nipur han proporcionado numerosos documentos que demuestran que muchos judíos ricos vivían en esa zona de Mesopotamia durante el reinado de Artajerjes I. Por eso quizá a Esdras y a sus colaboradores les resultó difícil convencer a muchos más para que fueran con ellos a Palestina. Los repatriados solo podrían esperar una vida ardua en la antigua patria, con menos comodidades que las de Babilonia. En vista de estas consideraciones, sorprende que Esdras hubiera logrado convencer a unas dos mil familias para que echaran su suerte con la de sus hermanos en la antigua patria” (CBA 3:378).

“Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hech. 14:22). ¿Qué nos dice esto acerca de la realidad de las pruebas y las dificultades para aquellos que quieren servir fielmente al Señor?

 

Ir ArribaMiércoles 27 de noviembre: Humillarse ante Dios

Lee Deuteronomio 30:1 al 6. ¿Qué promesa se le dio al pueblo hebreo? ¿Qué debió haber significado esta promesa, entre otras similares, para hombres como Edras y Nehemías?

Esdras y Nehemías conocían las profecías. Ellos sabían que Dios iba a hacer regresar al pueblo del cautiverio. En Nehemías 9 vimos que entendían su historia y las razones de sus dificultades. Al mismo tiempo, también conocían la gracia y la conducción de Dios, a pesar de sus pecados.

Por lo tanto, confiaron en el Señor, en que él haría que el regreso del cautiverio fuera exitoso. Sin embargo, esas promesas no significaban que no enfrentarían muchos desafíos en el camino. Gran parte de este trimestre, hasta ahora, hemos examinado las pruebas y las tribulaciones que enfrentaron, incluso en medio de las promesas de Dios.

Lee Esdras 8:16 al 23. ¿Cuál era el desafío y cómo respondieron?

A pesar de las promesas, Esdras sabía lo peligroso que era el viaje. Por lo tanto, ayunar y humillarse ante Dios eran formas de reconocer cuán dependientes eran de Dios para tener éxito. En este momento, con tantos peligros por delante, la idea de pedirle ayuda y protección al rey como mínimo se le había ocurrido a Esdras. Pero finalmente optó por no hacer eso, en contraste con Nehemías (Neh. 2:9), que tuvo una escolta para protegerlo. Esdras obviamente sentía que si la hubiese pedido, habría sido deshonroso para el Señor, porque ya le había dicho al rey: “La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan” (Esd. 8:22). En este caso funcionó bien, ya que más tarde escribió (Esd. 8:31) que el Señor los había protegido, y llegaron a salvo a su destino.

Por supuesto, debemos confiar en Dios para todo. Al mismo tiempo, también, ¿en qué momentos podemos ayudar incluso a aquellos que no son de nuestra fe? En muchos casos, ¿por qué eso es bueno, e incluso apropiado?

 

Ir ArribaJueves 28 de noviembre: En la santa ciudad

Lee Nehemías 11:1 y 2. ¿Qué ocurre en este pasaje? ¿Por qué tendrían que echar suertes para ver quién viviría en Jerusalén o en las otras ciudades?

¿Qué nos enseña Nehemías 11? Se necesitaban nuevos residentes para Jerusalén de entre los recién llegados que habían regresado a la tierra después de su exilio.

Aparentemente, era más fácil vivir en el campo que en la ciudad. La gente tenía su propia tierra, heredada de sus antepasados. Abandonarla e ir a vivir a Jerusalén era un sacrificio, y muchos podían sentir con razón que sufrirían desarraigo. La vida tendría nuevos desafíos, y un estilo de vida urbano es diferente de vivir en un zona rural. Mudarse a un nuevo entorno desconocido siempre es difícil.

¿Cuán difícil es mudarse a una nueva ciudad o país donde el evangelio necesita difundirse? La misión en las ciudades requiere buena voluntad para emprender nuevas aventuras y adversidades.

“Nuestros obreros no están comunicando el mensaje como debieran. Nuestros dirigentes no han despertado a la tarea que debe realizarse. Cuando pienso en las ciudades donde se ha hecho tan poco, donde hay tantos miles a quienes amonestar acerca del pronto advenimiento del Salvador, experimento un deseo intenso de ver a hombres y mujeres que salgan a hacer la obra con el poder del Espíritu, llenos del amor de Cristo por las almas que perecen” (TI 7:42).

¿Por qué se menciona una larga lista de sacerdotes y levitas en Nehemías 12:1 al 26? ¿Cuál es la relación entre ellos y la dedicación del muro de Jerusalén que se describe en la segunda parte del mismo capítulo (Neh. 12:27–47)?

Dios quiere que las cosas se hagan de una manera apropiada. Primero se necesita gente dedicada y consagrada antes de que se puedan lograr grandes cosas. Estas familias sacerdotales ayudaron a Nehemías a construir los muros para que pudieran adorar con seguridad al Dios vivo en el Templo sin intervención externa. Los muros eran importantes para la seguridad, pero sin sacerdotes piadosos, la verdadera adoración corría peligro. Por lo tanto, todo el pueblo, en sus diversas funciones, tenía un rol que desempeñar.

 

Ir ArribaViernes 29 de noviembre

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, El camino a Cristo, “La prueba del discipulado”, pp. 57-65.

“Hay quienes han conocido el amor perdonador de Cristo y realmente desean ser hijos de Dios; sin embargo, reconocen que su carácter es imperfecto y su vida defectuosa, y están propensos a dudar de que sus corazones hayan sido regenerados por el Espíritu Santo. A los tales quiero decirles: No se abandonen a la desesperación. A menudo tendremos que postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestros defectos y errores, pero no debemos desanimarnos. Incluso si somos vencidos por el enemigo, no somos desechados, ni abandonados, ni rechazados por Dios. No; Cristo está a la diestra de Dios e intercede por nosotros. [...] él desea que te reconcilies con él, para ver su pureza y santidad reflejadas en ti. Y si tan sólo quieres entregarte a él, el que comenzó en ti la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Ora con más fervor; cree más plenamente. A medida que desconfiemos de nuestro propio poder, confiemos en el poder de nuestroRedentor, y alabaremos a quien es la salud de nuestro rostro” (CC 64).

Preguntas para Dialogar:

  1. Piensa en Daniel 2 y cómo Daniel, hace miles de años, predijo con tanta precisión el surgimiento y la caída de los imperios, e incluso describió (con mucha precisión) la desunión de la Europa moderna actual. ¿Cómo podemos aprender a consolarnos en esta profecía, que nos muestra en forma tan poderosa, incluso en medio del caos mundial, que Dios sabe todo lo que está sucediendo e incluso lo ha predicho?

  2. Dios sabe todo acerca de nosotros. Esto es reconfortante y nos da seguridad y la confianza de que estamos bajo su cuidado. “Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú” (Isa. 43:1). ¿Cómo puedesbrindarles a los demás la seguridad de la presencia y el cuidado de Dios cuando atraviesan crisis emocionales, relacionales, sociales o económicas?

  3. Reflexiona en el tema de la lección del miércoles, cuando Esdras no le quiso pedir ayuda al rey porque temía que sus palabras sobre la protección de Dios sonaran vacías. Sabemos, por ejemplo, que Dios sana. Por lo tanto, esto, ¿significa que estamos mostrando falta de fe en que él nos sane si vamos al médico? Analiza este tema en clase.

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