Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "La educación"

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2020

Lección 12: "El sábado: Cómo experimentar y vivir el carácter de Dios"

Para el 19 de diciembre de 2020

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 12 de diciembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 1, 2; Éxodo 16:14–29; Isaías 58:1–14; Mateo 12:1–13; Lucas 13:10–17.

Para Memorizar: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles.

Un día llamó una de sus amigas, Gayle. El esposo de Gayle iba a estar fuera de la ciudad durante seis semanas, y ella le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches.

Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido al centro de compras y miró su reloj.

Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se dio cuenta de que durante las cuatro noches de viernes había probado algo nuevo en su experiencia cristiana. Ella había crecido, había aprendido más de su Dios y había profundizado su fe. El sábado había sido una oportunidad para la educación y el desarrollo personal.

Es una historia interesante sobre cómo podemos pensar en el sábado no solo como un día o descanso sino también como un medio de enseñanza.

 

Ir ArribaDomingo 13 de diciembre: Tiempo para sorprenderse

¿Alguna vez te preguntaste por qué Dios decidió darnos dos relatos armoniosos de la Creación en los dos primeros capítulos del Génesis? Génesis 1 relata la semana de la creación y el milagro creciente de la Tierra a medida que se le da forma y luego vida, culminando en la creación del hombre y la mujer en el sexto día. Génesis 2 analiza el mismo relato, pero desde una perspectiva diferente, haciendo hincapié en el sexto día. Adán está ahora en el centro de la escena y todo lo que se describe está allí para él y para su mujer: el jardín, los ríos, los animales y demás.

La Creación es demasiado profunda para un relato único. En primer lugar, aprendemos del poderoso Creador artístico que tiene buen ojo para la belleza perfecta. Luego conocemos al Dios de las relaciones, que quiere que los seres humanos se amen y se cuiden mutuamente y al resto de la creación.

Lee Génesis 1 y 2 y observa cómo el primer sábado (Gén. 2:1–3) nos remite al primer relato de la Creación e introduce el segundo relato de la Creación. ¿Cómo te ayudan tus conclusiones a entender lo que puede significar la bendición divina del sábado y su santificación?

Imagínate que eres Adán o Eva en ese primer sábado. Es tu primer día de vida, tu primer día con tu cónyuge y tu primer día con Dios. ¡Qué día de aprendizaje! Empiezas a aprender del Dios que fue capaz de crear tanta belleza. Te maravillas al ver un elefante en un momento y una rana al siguiente; cada uno de ellos único. Sonríes al ver las travesuras de la jirafa o el búfalo. Te quedas boquiabierto por los muchos colores y formas, embelesado por la sinfonía de los sonidos; te deleitas con la variedad de sabores y olores deliciosos; y disfrutas explorando las delicias de diferentes texturas. Ante todo, comienzas a aprender sobre las relaciones: responsabilidad, cuidado, amor. Lo experimentas con tu Creador; comienzas a practicarlo con el resto de los seres creados.

El primer sábado no podría haber sido una experiencia pasiva para Adán y Eva. Fue una oportunidad creada por Dios para que se concentraran en su Creador y en lo creado. Era el momento para sorprenderse.

Enumera las diferentes oportunidades de aprendizaje que Adán y Eva tuvieron durante ese primer sábado. ¿Cuál de estas oportunidades todavía continúa siendo relevante hoy, aunque de una forma diferente? ¿Cómo pueden enriquecer tus sábados?

 

Ir ArribaLunes 14 de diciembre: Tiempo para redescubrir

Cuando se pide a Moisés que saque a los israelitas de Egipto, está claro que las masas han perdido su perspectiva como hijos de Dios. Necesitan redescubrir quién es el Dios que requiere su adoración y les da tantas promesas de un futuro increíble. El sábado es una experiencia de aprendizaje fundamental en su viaje de redescubrimiento. También se convierte en una señal clara para las demás naciones de la relación especial entre Dios y esta nación. La experiencia del maná tipifica la forma en que Dios educa a los israelitas.

En Éxodo 16:14 al 29, ¿qué lecciones aprendieron los israelitas?

Dios provee el milagro del maná para los israelitas, dándoles suficiente comida para cada día. Si les hubiese dado más de esa cantidad, entonces podrían olvidar quién era su Proveedor. Así que, cada día realizaba un milagro para ellos, y ellos veían el cuidado de Dios. No obstante, los sábados la situación era diferente, ya que el día debía ser especial. Ahora ocurrían dos milagros: doble porción el viernes, y la comida no se echaba a perder durante la noche. Eso hacía que el sábado los israelitas se maravillaran del Dios que era su Libertador y redescubrieran lo que significaba ser el pueblo de Dios.

Los israelitas tuvieron que comer este maná durante cuarenta años (Éxo. 16:35). Dios también ordena a Moisés que guarde un gomer de maná, para recordar a los israelitas cómo los alimentó en el desierto (16:32, 33). Esto también habría de ser un recordatorio de la experiencia especial del día de reposo.

También hubo otras ocasiones en que Dios les dejó en claro a los israelitas que el sábado es especial.

El sábado era una forma que Dios utilizó para ayudar a los israelitas a redescubrir su identidad y a su Dios. Se les pidió que obedecieran y santificaran el sábado, pero esto fue en el contexto de desarrollar una comprensión más profunda del carácter de su Creador y de construir una relación duradera basada en las promesas.

Estás hablando con un adolescente que considera que el sábado es “aburrido”. Él lo guarda solo porque eso es lo que dice la Biblia y sus padres. ¿Qué sugerencias le darías para ayudarlo a (re)descubrir el sábado como una experiencia positiva de aprendizaje?

 

Ir ArribaMartes 15 de diciembre: Tiempo para aprender prioridades

Los altibajos de la experiencia de Israel con Dios estaban estrechamente relacionados con la forma en que se identificaban con el sábado. Dios consideraba que la falta de voluntad para respetar el sábado era una señal de que él era irrelevante en la vida de ellos (Jer. 17:19–27). Un compromiso renovado con el sábado también fue parte de la restauración, una señal de que las prioridades eran correctas. Isaías 58 representa un contraste interesante.

Lee Isaías 58:1 al 14. ¿Qué le está diciendo Dios a su pueblo aquí que es relevante para nosotros hoy?

Los israelitas fingen ser seguidores de Dios (en su adoración, en su ayuno) pero su estilo de vida después de terminar el culto muestra que solo están siguiendo las formalidades de un comportamiento correcto; no hay un compromiso sincero y de corazón con la Ley de Dios.
Isaías, en el capítulo 58, identifica lo que Dios espera de su pueblo.

Esto no es todo. Lea Isaías 58:13 y 14. ¿Por qué Dios se centra en el sábado al final de este capítulo? El profeta utiliza frases similares a las del resto del capítulo: evita “hacer tu voluntad en mi día santo”; no sigas “en tus propios caminos”; evita hacer “tu voluntad” y hablar “tus propias palabras”, advierte el profeta. En otras palabras, el sábado no es momento para hacer la rutina de la adoración, solo para abstraernos en nuestros propios pensamientos y llevar una vida irrelevante para la adoración. El sábado debe ser un día “santo” y una “delicia”. En el contexto del resto del capítulo, el sábado tiene que ver con deleitarse en aprender el carácter y los propósitos de Dios, y luego vivir ese carácter y esos propósitos en nuestra relación con los demás. Conocer la forma de observancia y adoración del sábado no es suficiente. El aprendizaje debe impactar la vida. El sábado es el momento para aprender las prioridades y vivirlas.

¿Te deleitas en el sábado? Si no, ¿qué puedes hacer para cambiar eso? ¿Has aprendido a honrar el sábado? Analicen con la clase de la Escuela Sabática lo que esto podría significar. Sean lo más prácticos posible.

 

Ir ArribaMiércoles 16 de diciembre: Tiempo para encontrar el equilibrio

Jesús respetó y confirmó la Ley de Dios (Mat. 5:17, 18). Sin embargo, Jesús también desafió a los dirigentes religiosos sobre su interpretación de la Ley. Ninguno de sus desafíos fue más amenazante para el establishment que las decisiones que tomó en relación con la observancia del sábado. Las sinagogas no dejaban de hacer del sábado una oportunidad para educar: allí se leía y se interpretaba la Torá sin excepción. Los escribas y los fariseos conocían la letra de la Ley. Sin embargo, Jesús llegó mucho más lejos en la educación de sus seguidores en lo concerniente al día de reposo.

Lee Mateo 12:1 al 13 y Lucas 13:10 al 17. ¿Qué le enseñó Jesús a la gente de su época, y a nosotros hoy, con estos hechos?

Las controversias en torno al hecho de que Jesús sanaba en sábado apuntan a importantes debates espirituales sobre la naturaleza del pecado, la razón del sábado, la relación entre Jesús y el Padre y la naturaleza de la autoridad de Jesús.

La actitud de Jesús hacia el sábado está bien resumida en nuestro versículo de memoria de esta semana: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28). Él quería enfatizar que el sábado no debería ser una carga. Fue “hecho” (creado) como una oportunidad única para que las personas aprendan del carácter de Dios, que hizo el sábado, y para que aprendan vivencialmente a valorar su creación.

Al plantear interrogantes mediante su accionar, Jesús impulsa a sus discípulos, a los dirigentes judíos y a las multitudes a pensar más profundamente sobre las Escrituras y sobre lo que significaban su fe y su Dios. Es muy fácil que cualquiera de nosotros quede tan atrapado en normas y reglamentos que quizá no sean malas en sí, pero que se vuelven un fin en sí mismas, en vez de ser un medio para alcanzar un objetivo, y ese objetivo debería ser el conocimiento del carácter del Dios al que servimos. Y esto nos lleva a obedecerle fielmente sobre la base de nuestra confianza en los méritos de la justicia de Cristo en nuestro favor.

¿Cómo observas el sábado? ¿Se ha vuelto un día de “no hagas esto y no hagas aquello”, en lugar de un tiempo para descansar verdaderamente en el Señor y conocerlo mejor? Si es así, ¿cómo puedes cambiar para obtener más de lo que Dios quiere para ti?

 

Ir ArribaJueves 17 de diciembre: Un tiempo para la comunidad

Jesús les dio el ejemplo a sus discípulos al asistir semanalmente a la sinagoga. Después de la resurrección, ellos continuaron con esta modalidad, al igual que los demás seguidores de Jesús. La sinagoga se convirtió en uno de los principales lugares para que los apóstoles hicieran preguntas relacionadas con la resurrección, y el sábado brindaba una oportunidad clave para que la comunidad se reuniera y aprendiera. Ciertamente, Jesús era el Mesías hebreo, el Mesías predicho en el Antiguo Testamento, del que leían en la sinagoga cada sábado. ¿Qué mejor lugar para que los creyentes promovieran a Jesús que en la sinagoga, especialmente cuando testificaban ante los judíos y otros que temían a Dios (Hech. 13:16, 26)?

Observa los siguientes pasajes. ¿Qué nos dicen sobre los seguidores de Jesús como testigos en ámbitos públicos? Mientras lees estos textos, piensa en dónde estaban hablando, con quiénes hablaban, qué se dijo y cuáles fueron los resultados. Hechos 13:14–45; 16:13, 14; 17:1–5; 18:4.

El testimonio de los apóstoles se basaba en la experiencia personal y en las Escrituras. Pablo se explayó en la historia de Israel, comenzando con “nuestros padres” (Hech. 13:17) en Egipto, y siguió su historia desde el establecimiento en la Tierra Prometida hasta los jueces, los reyes y David, y de allí hizo una transición perfecta hasta Jesús.

Pablo y otros también mostraron que su experiencia personal y su interpretación tenían sentido dentro del contexto de las Escrituras. Presentaron información, debatieron y discutieron. La combinación del testimonio personal y bíblico impartida mediante la predicación, la enseñanza y el debate era muy poderosa. Como muestran los pasajes de la Biblia, algunos de los dirigentes religiosos tenían envidia de la autoridad de los apóstoles y del poder resultante que tenían sobre la gente, tanto judíos como gentiles.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día también tiene una larga historia de propiciar el testimonio y la exposición de las Escrituras mediante la predicación y la enseñanza. La combinación de la Escuela Sabática con el culto divino (predicación) y otras reuniones sabáticas (reuniones de jóvenes, por ejemplo), brinda una sólida base educativa formal para la adoración adventista del séptimo día. Si bien esto debe complementarse con otras experiencias de aprendizaje, es esencial para la experiencia educativa del sábado.

 

Ir ArribaViernes 18 de diciembre

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, El Deseado de todas las gentes, “El sábado”, pp. 248-256.

“Ninguna otra institución confiada a los judíos propendía tan plenamente como el sábado a distinguirlos de las naciones que los rodeaban. Dios se propuso que su observancia los designase como sus adoradores. Debía ser una señal de su separación de la idolatría, y de su conexión con el Dios verdadero. Pero con el fin de santificar el sábado, los hombres mismos deben ser santos. Por fe deben llegar a ser participantes de la justicia de Cristo. Cuando dio a Israel el mandato: ‘Recuerda el día del sábado para santificarlo’, el Señor también les dijo: ‘Me seréis varones santos’ (Éxo. 20:8; 22:31). Únicamente en esa forma podía el sábado distinguir a los israelitas como adoradores de Dios” (DTG 250).

“Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. [...] Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios” (DTG 255).

Preguntas para Dialogar:

  1. A menudo los adventistas del séptimo día dedican tiempo a considerar lo que no es aceptable hacer en sábado. Elaboren una serie de preguntas que se centren en los ideales analizados en esta lección y que enfaticen el sábado como una experiencia educativa. Por ejemplo: “¿Qué hago en sábado que me permite aprender más sobre el carácter de Dios?”

  2. Analicen las citas de Elena de White más arriba. Estas sugieren que no es solo la formalidad de guardar el sábado lo que distingue a los observadores del sábado en la comunidad. ¿Cómo serían los que son “participantes de la justicia de Cristo” y los “santos”? ¿Qué tiene que ver esto con el sábado?

  3. ¿De qué manera pueden enriquecer su experiencia sabática? Identifiquen tres objetivos que se centren en lo que les gustaría aprender mediante la observancia del sábado en los próximos doce meses.

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