Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "La educación"

Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2020

Lección 13: "El cielo, la educación y el eterno aprendizaje"

Para el 26 de diciembre de 2020

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 19 de diciembre

Lee Para el Estudio de esta Semana: Juan 3:16; 1 Juan 5:13; 1 Timoteo 1:16; 1 Corintios 13:12; Zacarías 13:6.

Para Memorizar: “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1 Cor. 2:9).

Un poeta que temía a la muerte se preguntaba cómo alguien podía vivir sin “saber con certeza qué amanecer, qué muerte, qué destino, le esperaba a la conciencia más allá de la tumba”. Creó, en su poema, lo que dio en llamar el IPMA, el Instituto de Preparación para el Más Allá. No obstante, ¿cómo podríamos prepararnos para el más allá, si ni siquiera sabemos lo que pasa con una persona allí?

Afortunadamente, la Biblia nos da una visión amplia del tema del cielo, la Tierra Nueva, la educación y la vida que tendremos durante toda la eternidad. Como hemos visto durante todo el trimestre, el IPMA es aquí y ahora, en esta vida; y toda nuestra educación, independientemente del campo de estudio, debería estar preparándonos para ese “más allá”.

Al fin y al cabo, cualquier escuela puede transmitir mucha información buena, muchos buenos conocimientos prácticos y útiles. Pero ¿de qué sirve que una persona obtenga todo ese conocimiento y pierda la vida eterna? Esta semana veremos lo que nos dice la Inspiración sobre la mejor escuela de posgrado, una escuela que dura para siempre y donde estaremos aprendiendo y creciendo a lo largo de toda la eternidad. En esta escuela del más allá, aprenderemos cosas que, en este mundo actual, ni siquiera podemos comenzar a imaginar.

 

Ir ArribaDomingo 20 de diciembre: El destino de los muertos

En el siglo XVII, un escritor francés llamado Blas Pascal se dio a reflexionar sobre el estado de la humanidad. Para él, había un tema muy claro: por más tiempo que viviera un ser humano (y en ese entonces no vivían tanto), y por más buena que fuera la vida de esa persona (y la vida no era tan extraordinaria tampoco), tarde o temprano esa persona iba a morir.

Por otra parte, lo que sucedía después de la muerte era más largo, infinitamente más largo, que el corto período de vida aquí que precedía a la muerte. Por lo tanto, para Pascal, lo más lógico que una persona podía o debía averiguar era qué destino les espera a los muertos, y se sorprendió al ver que la gente se ponía nerviosa por cosas como “la pérdida del cargo, o por algún insulto imaginario contra su honor”, pero no prestaba atención a la pregunta de lo que sucedía después de la muerte.

Pascal tenía razón. E indudablemente por ese motivo la Biblia dedica mucho tiempo a hablar de la promesa para los que han encontrado la salvación en Jesús, la promesa de lo que les espera en el futuro.

Lee los siguientes versículos. ¿Qué esperanza se nos ofrece? Juan 6:54; 3:16; 1 Juan 5:13; 1 Timoteo 1:16; Juan 4:14; 6:40; Judas 1:21; Tito 3:7.

La vida eterna tiene mucho sentido en razón de la Cruz; a la luz de la Cruz, nada tiene sentido salvo la vida eterna. El hecho de que el Creador de los mundos, el que “hizo el universo” (Heb. 1:2), Aquel en quien “vivimos, y nos movemos, y somos” (Hech. 17:28), que él, Dios, tuviese que encarnarse como ser humano y morir en esa carne... ¿para qué? ¿Para que finalmente nos pudramos, como un animal muerto en la carretera?

Es por eso que el Nuevo Testamento viene lleno de promesas de vida eterna, porque solo lo eterno garantiza la restitución. Un millón de años, incluso mil millones de años, quizá no posean suficientes buenos momentos para compensar los malos. Solo la eternidad puede equilibrar todas las cosas; y mucho más, porque lo infinito es más que lo finito, y siempre infinitamente.

Pascal tenía razón: nuestro tiempo aquí es muy limitado en contraste con lo que está por venir. Qué tontera no estar preparados para la eternidad que tenemos por delante.

¿Qué le dirías a alguien que muestra total indiferencia por lo que suceda después de la muerte? ¿Cómo puedes ayudar a esa persona a ver cuán ilógica es realmente esa postura?

 

Ir ArribaLunes 21 de diciembre: Una existencia nueva

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:4). ¿Cuán diferente de este mundo será nuestra nueva existencia, una existencia en la que ya no habrá muerte, tristeza ni dolor?

Un cristiano estaba hablando con un amigo sobre la esperanza del evangelio, la promesa de la vida eterna a través de Jesucristo. Esta persona respondió negativamente a la idea en general. “¿Vida eterna?” Expresó, estremecido. “¡Qué pensamiento tan horrible! Nuestros setenta u ochenta años aquí ya son bastante malos. ¿Quién querría prolongar esto para siempre? ¡Eso sería un infierno!”

Esta persona tendría razón, si no fuera porque no entendió que la promesa de la vida eterna no es una mera continuación de esta vida aquí. Por favor, ¿quién querría eso? Al contrario, como dice el versículo anterior, las cosas viejas pasaron y todas las cosas se habrán vuelto nuevas.

¿Qué nos dicen los siguientes pasajes sobre la nueva existencia prometida? 2 Pedro 3:10–13. Apocalipsis 21:1–6.

Lo importante para nosotros en todo esto es: ¿Qué se necesita para ser parte de esta nueva existencia? ¿Cómo llegamos allí? ¿Cómo podemos estar seguros de que seremos parte de esto? ¿Qué cosas en nuestra vida, si las hay, podrían interponerse en el camino para llegar a ser parte de lo que Dios nos ha prometido a través de Jesús?

 

Ir ArribaMartes 22 de diciembre: Entonces conoceremos

“El cielo es una escuela; su campo de estudio, el universo; su maestro, el Ser infinito. En el Edén fue establecida una filial de esa escuela y, una vez consumado el plan de redención, se reanudará la educación en la escuela del Edén” (Ed 301).

Si eres como la mayoría, tienes muchos interrogantes: interrogantes sobre el pecado, el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, sobre por qué sucedió esto o aquello o lo otro.

También tenemos preguntas sobre el mundo natural y todos sus misterios. Por más que la ciencia haya logrado avances increíbles al ayudarnos a comprender más sobre el mundo y el universo en general, aún queda mucho por hacer.

Desde las formas de vida más simples hasta el cielo sobre nuestra cabeza, desde el movimiento de las partículas subatómicas hasta las galaxias en sus órbitas que se encuentran dispersas por el cosmos, nos enfrentamos a una realidad que es mucho más grandiosa y profunda de lo que nuestra mente ahora puede comprender, especialmente con el poco tiempo que tenemos aquí y ahora para estudiar estas cosas por nuestra cuenta.

Por otro lado, al tener una eternidad para estudiar, entonces sin duda resolveremos muchos misterios.

¿Qué nos dicen los siguientes versículos sobre lo que aprenderemos una vez que este triste capítulo de pecado, sufrimiento y muerte finalmente haya terminado? 1 Corintios 13:12. 1 Corintios 4:5.

Se nos promete que entenderemos las cosas que, por ahora, permanecen ocultas para nosotros. ¡Qué maravillosa esperanza, también, que una vez que veamos y comprendamos cosas que ahora parecen tan difíciles, no tendremos más que alabanzas para Dios! La clave para nosotros ahora es mantener la fe, confiar en las promesas de Dios, vivir de acuerdo con la luz que tenemos y perseverar hasta el final. Y lo bueno es que “todo lo [podemos] en Cristo que [nos] fortalece” (Fil. 4:13).

¿Qué dudas serias pesan sobre tu corazón? ¿Qué cosas te parecen ahora tan incomprensibles? Aprender a confiar en Dios por las cosas que entiendes, ¿de qué manera puede ayudarte con las cosas que, por ahora, no entiendes?

 

Ir ArribaMiércoles 23 de diciembre: La escuela en el más allá

“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:17, 18). ¿Qué esperanza nos ofrecen estos versículos? ¿Cuáles podrían ser algunas de estas cosas eternas invisibles que estamos esperando, que se nos promete a través de Jesús? Ver, además, Apocalipsis 21:1, 2; 2:7; 7:14-17.

Más allá de que las promesas que se nos ofrecen en Jesús son reales, que tenemos muchas buenas razones para creer en ellas, el hecho es que la Biblia nos da pistas, vislumbres, de lo que nos espera. Sin embargo, una cosa de la que podemos estar seguros es que será extraordinario, porque ¡piensa qué magnífica sería la vida en una existencia sin los estragos del pecado!

Todo nuestro dolor, todo nuestro sufrimiento, todas las cosas con las que luchamos aquí provienen del pecado y sus consecuencias. Cristo vino a deshacer todo eso, y restaurará la Tierra a lo que Dios originalmente había querido que fuera antes de que el pecado entrara. De hecho, será mejor, porque en medio de todas estas glorias siempre podremos ver las cicatrices en las manos y los pies de Jesús, el costo de nuestra redención.

“¡Qué campo se abrirá allí a nuestro estudio cuando se descorra el velo que oscurece nuestra vista, y nuestros ojos contemplen ese mundo de belleza del cual ahora tenemos apenas vislumbres por medio del microscopio! ¡Cuando contemplemos las glorias de los cielos estudiados ahora por medio del telescopio! ¡Cuando, borrada la mancha del pecado, toda la Tierra aparezca en ‘la hermosura de Jehová nuestro Dios’! Allí, el estudioso de la ciencia podrá leer los informes de la Creación sin hallar señales de la ley del mal. Escuchará la música de las voces de la naturaleza, y no descubrirá ninguna nota de llanto ni voz de dolor. En todas las cosas creadas descubrirá una escritura, en el vasto universo contemplará ‘el nombre de Dios escrito en grandes caracteres’, y ni en la tierra, ni en el mar, ni en el cielo quedará señal del mal” (Ed 303).

Trata de imaginar cómo será vivir para siempre en un mundo completamente nuevo, sin todo lo que dificulta tanto la vida aquí. ¿Cómo te lo imaginas? ¿Qué cosas esperas especialmente?

 

Ir ArribaJueves 24 de diciembre: El gran maestro

Como hemos visto durante todo este trimestre, un aspecto central del ministerio de Cristo aquí, en la Tierra, fue ser maestro. Desde el comienzo de su ministerio, ya sea mediante actos o hechos, Jesús estaba constantemente enseñando a sus seguidores verdades acerca de sí mismo, sobre el Padre, sobre la salvación y sobre la esperanza venidera (ver Mat. 5:2; Mar. 4:2; Luc. 19:47; Juan 6:59).

De hecho, con solo leer un Evangelio, cualquier Evangelio, de principio a fin encontrarás a Jesús enseñando. Y aunque, incluso ahora, a través de su Palabra, el Señor continúa enseñándonos, en el nuevo mundo esta enseñanza continuará también. Pero imagina cuán diferente será en una existencia libre de pecado y de todas las limitaciones que aquella nos impone.

“Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos” (Zac. 13:6). ¿De qué crees que está hablando este versículo?

“Y a medida que transcurran los años de la eternidad, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más aprendan los hombres acerca de Dios, tanto más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y las proezas asombrosas en el gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con devoción siempre más ferviente, y con arrebatador gozo tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza. [...]

“El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está limpio. Una misma pulsación de armonía y júbilo late a través de la vasta creación. Del Ser que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más grande, todas las cosas, animadas e inanimadas, declaran, en su belleza sin mácula y en gozo perfecto, que Dios es amor” (CS 736, 737).

De todas las verdades increíbles que aprenderemos a través de la eternidad, nada nos cautivará más que el sacrificio de Cristo en nuestro favor. Piensa en cuánta profundidad y riqueza tendrá, que lo estudiaremos por toda la eternidad. Incluso en nuestros días, ¿cómo puedes aprender a apreciar mejor lo que Jesús ha hecho por nosotros en la Cruz?

 

Ir ArribaViernes 25 de diciembre

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, La educación, “La escuela del más allá”, pp. 301-309; El conflicto de los siglos, “El fin del conflicto”, pp. 720-737.

“El león, al que tanto tememos aquí, se acostará con el cordero, todo en la tierra nueva será paz y armonía. Los árboles serán derechos y elevados, y no tendrán ninguna deformidad. [...]

“Todo lo que hay de bello en nuestro hogar terrenal tendría que hacernos pensar en el río de cristal y los verdes prados, los árboles cimbreantes y las fuentes vivas, la ciudad resplandeciente y los cantores vestidos de blanco de nuestro hogar celestial, mundo de hermosura que ningún artista puede representar en el lienzo, y que ninguna lengua mortal puede describir” (MSV 366, 367).

“El temor de hacer aparecer la futura herencia de los santos demasiado material ha inducido a muchos a espiritualizar esas verdades que nos hacen considerar la Tierra como nuestra morada. Cristo aseguró a sus discípulos que iba a preparar mansiones para ellos en la casa del Padre. Los que aceptan las enseñanzas de la Palabra de Dios no ignorarán por completo lo que se refiere a la patria celestial [...] El lenguaje humano es inadecuado para describir la recompensa de los justos. Solo la conocerán quienes la contemplen. Ninguna mente finita puede comprender la gloria del Paraíso de Dios” (CS 733).

Preguntas para Dialogar:

  1. Analicen un poco más el argumento de Pascal, sobre los que aparentemente no se preocupan por lo que habrá en la eternidad. ¿Por qué crees que la gente asume esta actitud? ¿Por qué tener esa actitud es tan irracional?

  2. Expláyense más sobre lo siguiente: ¿por qué la esperanza de la vida eterna es tan importante para nuestra fe? Sin ella, ¿por qué no tenemos nada, en realidad?

  3. Piensen en todos los misterios increíbles que existen en el mundo natural. Ya sea en biología, geología, astronomía, física, química, en todos los campos todo resulta ser mucho más complejo de lo que se pensaba originalmente. Los científicos, por ejemplo, ya no hablan de “formas de vida simples” porque, como resultado, incluso las formas de vida más simples no son tan sencillas, finalmente. Cada nuevo avance, cada nuevo descubrimiento, parece abrirnos más interrogantes que necesitamos responder. ¿Cómo nos ayuda todo esto a comprender cuánto aprenderemos en la “escuela del más allá”?

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