Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "La promesa: El pacto eterno de Dios"

Edición para maestros. Segundo trimestre (abril-junio) de 2021

Lección 6: "La simiente de Abraham"

Para el 8 de mayo de 2021

 

Reseña | Comentario | Aplicación a la vida

 

Ir ArribaRESEÑA

Texto Clave: 1 Pedro 2:9.

Aunque Israel era la nación elegida por Dios y había heredado el pacto de sus antepasados, no evidenciaba la misma fuerza de convicción que a menudo tuvieron sus predecesores. En consecuencia, muchos en Israel cometieron los mismos errores que sus antepasados, descartando la importancia del pacto de Dios en su propia vida. Nuevamente Dios tuvo que tamizar al remanente de sus hijos pecadores.

 

Ir Arriba COMENTARIO

Más que todos los pueblos

En Deuteronomio 28, así como en los libros de Isaías, Jeremías, Sofonías y varios profetas menores, se hicieron promesas de pacto a Israel sobre la base de su lealtad a Yahvéh. Sin embargo, la muerte de Jesús, el Mesías Príncipe, predicha en Daniel 9:25 al 29, con el tiempo llevó a la difusión del nuevo pacto tanto para judíos como para gentiles. Ahora, por la fe en Jesús, cualquiera podía reclamar las promesas del pacto como propias. Aunque muchos en Israel fueron infieles a Dios, Dios permaneció fiel a su pueblo.

Acuerdo de tierras

“El Antiguo Testamento sistemáticamente describe la tierra prometida a los patriarcas e Israel en términos teológicos: como un regalo o bendición de la gracia de Dios para su pueblo del pacto (Gén. 12:1, 7; 13:14-17; 15:18-21; Deut. 1:5-8; Sal. 44:1-3). [...] En consecuencia, ‘Israel no puede reclamar una relación inmediata con su tierra, no puede disponer de ella de manera autónoma, no puede idolatrar la tierra tomando posesión absoluta de ella’. ‘Israel no es dueño de la tierra. [...]

“Aunque la tierra era un regalo de gracia para Israel, el pueblo del pacto solo podía morar o permanecer dentro de la tierra de Dios si obedecía al Señor (ver Deut. 4:40; Isa. 1:19). El regalo no se puede recibir sin recibir a su Dador” (H. K. LaRondelle, The Israel of God in Prophecy: Principles of Prophetic Interpretation, p. 136).

Israel y el pacto

Un matiz espiritual sobresaliente del pacto de la gracia era: “Obedece y vivirás; desobedece y morirás”. Para el antiguo Israel, esta temática se había entretejido en el tapiz del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Desde el pacto con Adán hasta el nuevo pacto, la funcionalidad divina de la voluntad ordenada e instituida de Yahvéh había estado vinculada a cada promesa divina.

La grandeza nacional de Israel y las promesas de extensión territorial dependían de aspectos condicionales del pacto. Por cierto, esas promesas nacionales que se aplicaban al futuro de Israel y su protagonismo internacional se han vinculado a su obediencia condicional. Por un lado, independientemente de las decisiones humanas, la voluntad instituida por Dios depende del cumplimiento inquebrantable de una promesa divina (Gén. 3:15). Por otro lado, Dios parece permitir que las decisiones humanas interrumpan la intención de una promesa divina, liberando así una cadena de amargas consecuencias (2:16, 17).

 

Ir Arriba APLICACIÓN A LA VIDA

Para reflexionar: La sociedad siempre ha sido consciente de la estirpe. Una estirpe impresionante recibe favores, influencia y conexiones. Incluso en los tiempos bíblicos, a menudo se identificaba a la gente por su linaje. Ser de la “simiente” de Abraham era motivo de gran orgullo y prestigio para los judíos.

  1. ¿Qué papel jugó el pacto en el establecimiento de relaciones entre Dios y la humanidad durante una época en que el linaje era un tema importante? ¿Qué tiene que ver nuestro vínculo con Dios con nuestra conexión con los demás? ¿Qué lecciones podemos aprender de la relación de pacto de Israel con Jehová que puedan fortalecer nuestra relación con él?

  2. Para disipar los prejuicios comunes de su época, Jesús señaló algunas verdades obvias, como que el sol brilla tanto sobre los malos como sobre los buenos (Mat. 5:45). El hecho de que tuviera que recordar lo obvio al pueblo escogido de Dios nos dice cuán egocéntricos eran. ¿Cuáles son los peligros de que nuestra iglesia se vuelva egocéntrica?

  3. Parte de la historia ancestral de Israel era la shekina, la gloria visible, divina y esplendorosa de Dios (Éxo. 40:34-38). ¿Qué evidencia tangible tienes de Dios? ¿Realmente necesitamos un recordatorio visible de él? Explica. ¿Qué puede ser aún más poderoso? ¿Qué otros elementos de tu vida hablan de la presencia permanente de Dios?

  4. Repasa 2 Corintios 11:16 al 33. Los oponentes de Pablo en Corinto eran judíos cristianos que se habían unido a la iglesia y aspiraban a ocupar puestos de liderazgo. Creían que debido a que eran de la simiente de Abraham, eran superiores a los cristianos gentiles. Sin embargo, Pablo no aceptaba esa distinción entre judíos y gentiles en relación con su salvación y su reputación ante el Señor. ¿Cómo podríamos sentirnos superiores a otros que tienen tanto derecho a una relación de pacto con Dios como nosotros? ¿Cómo pueden las expectativas “externas” que tenemos de los demás obstaculizar la misión final de la iglesia?

  5. Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento a menudo se refieren al pueblo de Dios como su esposa (Isa. 62:5; todo Oseas). Violentar los votos matrimoniales simboliza la desobediencia a Dios. Cuando se rompen los votos matrimoniales, los corazones también se quiebran. Si aplicamos estas imágenes a tu vida, ¿en qué medida estás fortaleciendo el vínculo entre la iglesia y Cristo? La esposa, que es la iglesia, ¿libera de responsabilidad al miembro individual de la iglesia? Explica.

  6. ¿Cómo nos ayuda el nuevo pacto a ser una “mejor” esposa que Israel? Nuestra falta de “estirpe”, ¿ayuda u obstaculiza nuestro crecimiento espiritual como esposa de Cristo? Explica.

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