Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "Descanso en Cristo"

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2021

Lección 2: "Sin descanso y rebeldes"

Para el 10 de julio de 2021

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 3 de julio

Lee Para el Estudio de esta Semana: Números 11:1–33; 12:1–13; 13:27–33; 14:1–23; 1 Corintios 10:1–11; Números 14:39–45.

Para Memorizar: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).

A lo largo de los siglos, muchos han informado de comportamientos extraños y ansiosos en perros y otros animales domésticos antes de grandes terremotos.

Los científicos ahora han establecido que los animales pueden detectar la primera de las ondas sísmicas de un terremoto, la onda de presión, que llega antes que la onda secundaria. Esto probablemente explique por qué se ha informado que los animales actúan confundidos o inquietos justo antes de que el suelo comience a temblar. Algunos animales, como los elefantes, pueden percibir ondas sonoras de baja frecuencia y vibraciones anticipatorias, que los seres humanos no pueden detectar.

Unos minutos antes del terremoto de 5,8 grados que sacudió la zona de Washington, D.C., el 23 de agosto de 2011, algunos de los animales del Zoológico Nacional del Instituto Smithsonian comenzaron a comportarse de manera extraña. Entre ellos estaban los lémures, que comenzaron a gritar en voz alta durante unos quince minutos antes de que el suelo comenzara a temblar.

En el estudio de esta semana, analizaremos algunos ejemplos de extraña inquietud provocada no por desastres naturales inminentes como terremotos sino, más bien, por la pecaminosidad básica de los seres humanos caídos que no dependían de lo que Cristo les ofrece a todos los que acuden a él con fe y obediencia.

 

Ir ArribaDomingo 4 de julio: Agitación en el desierto

Israel debió haberse sentido intranquilo e infeliz cuando partió del Sinaí camino a Canaán. Había pasado más de un año desde que salieron de Egipto (Núm. 1:1). Estaban listos para entrar en la Tierra Prometida. Estaban contados y organizados. Habían sido testigos de increíbles demostraciones del favor divino y de claras señales de la presencia de Dios. Sin embargo, el primer lugar después de partir del Sinaí los encuentra quejándose.

Lee Números 11:1 al 15. ¿De qué se quejan los israelitas?

Los israelitas ansían la carne, los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y el ajo de Egipto. “Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos” (Núm. 11:4-6). También deben haber sufrido de una memoria selectiva grave, ya que recordaban la comida pero se olvidaban de la esclavitud y las privaciones increíbles que soportaran (comparar con Éxo. 1).

Se habían alimentado con el maná de Dios por más de un año; sin embargo, se sentían inquietos y querían algo más. Incluso Moisés se ve afectado. Tratar de liderar a un grupo de personas inquietas no es fácil. Pero Moisés sabe a quién acudir. “¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?” (Núm. 11:11).

¿Cómo responde Dios a las quejas? Lee Números 11:16 al 33.

Dios no es sordo a nuestras necesidades cuando nos sentimos inquietos. En el caso de Israel, les dio codornices para satisfacer su hambre de carne. Pero no era realmente la carne lo que Israel ansiaba. Cuando nos sentimos descontentos, inquietos y enojados, aquello que nos enoja a menudo es solo el detonador, no la causa del conflicto. Luchamos porque hay algo más profundo que está afectando nuestras relaciones básicas. Israel se rebeló contra la conducción de Dios; algo con lo que todos debemos tener cuidado, más allá de nuestra situación y contexto inmediatos, porque es más fácil de lo que pensamos.

¿Por qué es tan fácil recordar el pasado como algo mejor de lo que realmente fue?

 

Ir ArribaLunes 5 de julio: Es contagioso

Lee Números 12:1 al 3. ¿Por qué están molestos María y Aarón?

Evidentemente, María y Aarón estaban descontentos con la esposa cusita de Moisés. Séfora era una forastera proveniente de Madián (ver Éxo. 3:1). Incluso entre la “élite” de Israel se revela la naturaleza caída, y de una manera no muy agradable, por cierto.

Sin embargo, el texto bíblico muestra claramente que esto era un pretexto. El motivo principal de su queja era sobre el don profético. En el capítulo anterior, Dios había encomendado a Moisés que nombrara a setenta de los ancianos de Israel que lo ayudarían a llevar la carga administrativa del liderazgo (Núm. 11:16, 17, 24, 25). Aarón y María también habían estado desempeñando roles clave de liderazgo (Éxo. 4:13-15; Miq. 6:4), pero ahora se sentían amenazados por la formación de nuevos líderes y dijeron: “¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?” (Núm. 12:2).

¿Cómo responde Dios a esta queja? Lee Números 12:4 al 13. ¿Por qué crees que Dios responde de manera tan decisiva?

La respuesta de Dios es inmediata y no deja lugar a interpretaciones. El don profético no es un arma que se utilice para ejercer más poder. Moisés estaba bien preparado para el liderazgo porque había aprendido a depender en forma extrema de Dios.

El hecho de que se mencione a María antes que a Aarón en el versículo 1 sugiere que ella pudo haber sido la instigadora del ataque a Moisés. A estas alturas, Aarón ya se desempeñaba como sumo sacerdote de Israel. Si hubiera sido herido de lepra, no habría podido entrar al Tabernáculo ni servir en nombre del pueblo. El castigo de Dios a María con lepra temporal comunica vívidamente su disgusto por ambos y ayuda a lograr el cambio de actitud que esta familia necesita. La súplica de Aarón a favor de ella confirma que él también estaba involucrado (Núm. 12:11); y ahora, en lugar de críticas y descontento, vemos que Aarón suplica por María, y vemos que Moisés intercede por ella (Núm. 12:11–13). Esta es la actitud que Dios quiere ver en su pueblo. Él escucha y sana a María.

Aunque siempre es fácil ser crítico con los líderes de la iglesia, en cualquier nivel, ¿cuánto mejor sería nuestra iglesia y nuestra vida espiritual si, en lugar de quejarnos, intercediéramos en favor de nuestros líderes incluso cuando no estamos de acuerdo con ellos?

 

Ir ArribaMartes 6 de julio: El descontento lleva a la rebelión

La historia comienza con una observación positiva. Los israelitas finalmente llegaron a las fronteras de Canaán y enviaron a doce espías para explorar la tierra. El informe es extraordinario.

Lee el informe de los espías en Números 13:27 al 33. ¿En qué momento se frustraron las expectativas de los israelitas?

A pesar de la intervención de Caleb, prevalecen las voces de los incrédulos y escépticos. Israel no se dispone a conquistar lo que Dios le había prometido. Inquietos de corazón, eligen llorar y murmurar antes que marchar y gritar por la victoria.

Cuando tenemos un corazón agitado, luchamos por andar por fe. Sin embargo, el descontento no solo afecta nuestras emociones. Los científicos nos dicen que existe una relación directa de causa y efecto entre muy poco descanso (incluida la falta de sueño) y las malas decisiones, lo que ocasiona obesidad, adicciones y más agitación e infelicidad.

Lee Números 14:1 al 10. ¿Qué pasó después?

Las cosas van de mal en peor. La súplica desesperada de Caleb, “no seáis rebeldes contra Jehová” (Núm. 14:9), es desoída, y toda la asamblea se prepara para apedrear a sus líderes. El descontento conduce a la rebelión, y la rebelión finalmente lleva a la muerte.

“A grandes voces los espías infieles denunciaron a Caleb y a Josué, y se elevó un clamor para que se los apedreara. El populacho enloquecido tomó piedras para matar a aquellos hombres fieles. Pero cuando se precipitó hacia delante con loco frenesí, de repente las piedras se le cayeron de las manos, se hizo un silencio y comenzaron a temblar de miedo. Dios había intervenido para impedir su propósito homicida. La gloria de su presencia, como una luz fulgurante, iluminó el Tabernáculo. Todo el pueblo presenció la manifestación del Se ñor. Uno más poderoso que ellos se había revelado, y ninguno osó continuar la resistencia. Los espías que trajeron el informe perverso se arrastraron aterrorizados, y con respiración entrecortada buscaron sus tiendas” (PP 411).

En ese momento, sin embargo, la gloria del Señor se manifiesta públicamente. Cuando leemos la historia en Números 14, parece como si toda la escena se hubiera congelado, y ahora podemos escuchar la conversación de Dios con Moisés. Dios reconoce que aunque las piedras están dirigidas a Moisés, Caleb y Josué, en última instancia, la rebelión es contra Dios mismo.

 

Ir ArribaMiércoles 7 de julio: Un intercesor

¿Qué oportunidad ofrece Dios a Moisés frente a esta rebelión? Lee Números 14:11 y 12.

Dios le ofrece destruir a los israelitas y hacer una nación completamente nueva, con Moisés como el padre de todos ellos.

¿Cómo responde Moisés a esta abierta rebelión, no simplemente contra él sino en contra de Dios? (Núm. 14:13-19).

Este es el momento en que podemos ver al verdadero hombre de Dios. La respuesta de Moisés, congelada en el tiempo, anticipa al Intercesor que, más de 1.400 años después, oraría por sus discípulos en sus aflicciones (Juan 17). De hecho, en lo que hizo Moisés aquí, muchos teólogos y estudiosos de la Biblia han visto un ejemplo de lo que Cristo hace por nosotros. Si es culpa de ellos, si es suya, ni siquiera se lo cuestiona; y, sin embargo, Moisés suplica, diciendo: “según la grandeza de tu misericordia” (Núm. 14:19), por favor, perdona a este pueblo. Y así como el Señor lo hizo en aquel entonces por intercesión de Moisés, así lo hace por nosotros gracias a Jesús, su muerte, resurrección e intercesión por nosotros.

Por lo tanto, Moisés suplica: “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí” (Núm. 14:19). La gracia combate la rebelión y el descontento de raíz. El perdón ofrece un nuevo comienzo.
Sin embargo, hay un costo: la gracia nunca puede ser barata. Aunque el pueblo recibe el perdón, enfrentará las consecuencias de sus rebeliones y esa generación no entrará en la Tierra Prometida (Núm. 14:20-23).

Sí, Dios los sostendrá durante otros 38 años en el desierto. Él los alimentará. Les hablará desde el Santuario. Estará a su lado en el desierto. Pero luego morirán, y una nueva generación tendrá que tomar el relevo y hallar descanso en la Tierra Prometida.

Aunque suene a juicio, en realidad es gracia. ¿Cómo podría esta generación conquistar las poderosas ciudades-Estado de Canaán, si aún no habían aprendido a confiar en él? ¿Cómo podrían ser una luz para las naciones, cuando ellos mismos tropezaban en la oscuridad?

¿Qué lecciones difíciles has aprendido sobre las consecuencias del pecado perdonado?

 

Ir ArribaJueves 8 de julio: Fe versus presunción

¿Qué similitudes ves en las peregrinaciones de Israel por el desierto y el pueblo de Dios que vive justo antes de la segunda venida de Jesús? (Ver 1 Cor. 10:1–11.)

A lo largo de la historia, el pueblo de Dios ha estado vagando por el desierto en busca de la Tierra Prometida. Este desierto tiene muchas facetas. En la actualidad, se asemeja a un continuo aluvión de medios, a los pitidos constantes de los mensajes entrantes y al ruido intenso del entretenimiento interminable. Intenta vendernos la pornografía como amor y el materialismo como respuesta a nuestros problemas. Si pudiéramos estar un poco más en forma, ser un poco más jóvenes, un poco más ricos, un poco más sexis, eso solucionaría todos nuestros problemas.

Como los israelitas, nos sentimos intranquilos en nuestra búsqueda de la paz, y muy a menudo la buscamos en los lugares equivocados.

¿Cómo reaccionaron los israelitas al juicio de Dios en Números 14:39 al 45?

La reacción de Israel al juicio divino es típica. “Hemos pecado”, dijeron. “Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová” (Núm. 14:40).

El compromiso a medias es como una vacuna mal administrada: no funciona. En la actualidad, los médicos recomiendan una vacuna contra la hepatitis B inmediatamente después del nacimiento, dentro de las primeras 24 horas de vida. Ese es un buen comienzo. Sin embargo, después de esa primera dosis, si no se administran dos o tres vacunas de refuerzo en el momento adecuado y en las dosis apropiadas, entonces no existe protección alguna contra la hepatitis B.

El giro rebelde de Israel, que aparece en los últimos versículos de Números 14, ocasiona muerte y desilusión cuando los israelitas ahora se niegan a aceptar las nuevas instrucciones de Dios y obstinadamente realizan un ataque sin el arca del pacto ni el liderazgo de Moisés.

La presunción es costosa; la presunción conduce a la muerte. Con mucha frecuencia, el miedo alimenta la presunción. Porque tenemos miedo a algo, tomamos decisiones de las que luego nos arrepentimos.

Piensa en un momento en que actuaste por fe y un momento en que actuaste por presunción. ¿Cuál fue la diferencia básica?

 

Ir ArribaViernes 9 de julio

Para Estudiar y Meditar:

“Entonces los israelitas parecieron arrepentirse sinceramente de su conducta pecaminosa; pero estaban entristecidos por el resultado de su mal proceder, y no por reconocer su ingratitud y desobediencia. Cuando vieron que el Se ñor era inflexible en su decreto, volvió a despertarse su terca voluntad, y declararon que no volverían al desierto. Al ordenarles que se retiraran de la tierra de sus enemigos, Dios probó la sumisión aparente de ellos, y demostró que no era real. Sabían que habían pecado gravemente al permitir que los dominaran sentimientos temerarios, y al querer dar muerte a los espías que les habían incitado a obedecer a Dios; pero solo sintieron terror al darse cuenta de que habían cometido un error fatal, cuyas consecuencias resultarían desastrosas. Su corazón no estaba cambiado, y solo necesitaban una excusa para rebelarse otra vez. Esta excusa se les presentó cuando Moisés les ordenó, por mandato divino, que regresaran al desierto” (PP 412, 413).

“Pero la fe no tiene ninguna conexión con la presunción. Solo el que tenga verdadera fe estará seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe. La fe se aferra a las promesas de Dios y produce fruto de obediencia. La presunción también reclama las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios y a obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a transgredir su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se concede un favor. La fe genuina tiene su fundamento en las promesas y provisiones de las Escrituras” (DTG 101, 102).

Preguntas para Dialogar:

  1. Analicen la diferencia entre la fe y la presunción. ¿Por qué conquistar la tierra de Canaán se considera primeramente un acto de fe y luego, cuando los israelitas atacan realmente, se considera un acto presuntuoso? ¿En qué medida las motivaciones y las circunstancias juegan un papel importante en la diferencia entre fe y presunción?

  2. Reflexionen sobre el hecho de que aunque el pecado puede ser perdonado, a menudo tenemos que vivir con las consecuencias de esos pecados. ¿Cómo ayudar a quienes se les complica saber que han sido perdonados por un pecado que, no obstante, los sigue impactando, e incluso a sus seres queridos, en forma negativa?

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