Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "El Génesis"

Segundo trimestre (abril-junio) de 2022

Lección 5: "Todas las naciones y Babel"

Para el 30 de abril de 2022

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 23 de abril

Lee Para el Estudio de esta Semana: Génesis 9:18–11:9; Lucas 10:1; Mateo 1:1–17; Lucas 1:26–33; Salmo 139:7–12; Génesis 1:28; 9:1.

Para Memorizar: “Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra” (Gén. 11:9).

Después del Diluvio, cambia el enfoque del relato bíblico: del personaje único, Noé, a sus tres hijos, “Sem, Cam y Jafet”. La atención especial puesta en Cam, el padre de Canaán (Gén. 10:6, 15), introduce la idea de “Canaán”, la Tierra Prometida (Gén. 12:5), un anticipo de Abraham, cuya bendición llegaría a todas las naciones (Gén. 12:3).

Sin embargo, la torre de Babel rompe el linaje (Gén. 11:1-9). Una vez más, los planes de Dios para la humanidad se ven interrumpidos. Lo que se suponía que era una bendición, el nacimiento de todas las naciones, se convierte en otra ocasión para otra maldición. Las naciones se unen para tratar de ocupar el lugar de Dios; Dios responde con juicio sobre ellos; y, mediante la confusión resultante, la gente se esparce por todo el mundo (Gén. 11:8), cumpliendo así el plan original de Dios de “llena[r] la tierra” (Gén. 9:1).

Finalmente, a pesar de la maldad humana, Dios transforma el mal en bien; como siempre, él tiene la última palabra. La maldición de Cam en la tienda de su padre (Gén. 9:21, 22) y la maldición de las naciones confundidas en la torre de Babel (Gén. 11:9) con el tiempo se convertirán en una bendición para las naciones.

 

Ir ArribaDomingo 24 de abril: La maldición de Cam

Lee Génesis 9:18 al 27. ¿Cuál es el mensaje de esta extraña historia?

El acto de Noé en su viñedo nos recuerda a Adán en el Jardín del Edén. Las dos historias contienen temáticas en común: comer del fruto y terminar desnudos; luego algo para cubrirse, una maldición y una bendición. Noé se vuelve a conectar con sus raíces adámicas y, desafortunadamente, reanuda esa historia fallida.

La fermentación de la fruta no era parte de la Creación original de Dios. Noé se dio a la bebida, luego perdió el dominio propio y se desnudó. El hecho de que Cam “vio” su desnudez hace alusión a Eva, quien también “vio” el árbol prohibido (Gén. 3:6). Este paralelismo sugiere que Cam no solo “vio” furtivamente, por accidente, la desnudez de su padre. Salió por ahí a contarlo, sin siquiera intentar atender el problema de su padre. En contraste, la reacción inmediata de sus hermanos de cubrir a su padre, mientras que Cam lo dejó desnudo, denunció implícitamente las acciones de Cam.

La cuestión en juego aquí tiene más que ver con el respeto a los padres. Deshonrar a los padres, que representan su pasado, afectará su futuro (Éxo. 20:12; comparar con Efe. 6:2). De allí la maldición, que influirá en el futuro de Cam y en el de su hijo Canaán.

Por supuesto, es un grave error teológico y una ofensa ética utilizar este pasaje para justificar teorías racistas contra cualquiera. La profecía se restringe estrictamente a Canaán, el hijo de Cam. El autor bíblico tiene en mente algunas de las prácticas corruptas de los cananeos (Gén. 19:5-7, 31-35).

Además, la maldición contiene una promesa de bendición, en un juego de palabras con el nombre “Canaán”, que deriva del verbo kaná‘, que significa “someter”. Es mediante el sometimiento de Canaán que el pueblo de Dios, los descendientes de Sem, entrará en la Tierra Prometida y preparará el camino para la venida del Mesías, quien engrandecerá a Jafet “en las tiendas de Sem” (Gén. 9:27). Esta es una alusión profética a la expansión del pacto de Dios hacia todas las naciones, que aceptarán el mensaje de salvación de Israel para el mundo (Dan. 9:27; Isa. 66:18-20; Rom. 11:25). De hecho, la maldición de Cam será una bendición para todas las naciones, incluyendo a los descendientes de Cam y Canaán que acepten la salvación que les ofrece el Señor.

Noé, el “héroe” del Diluvio, ¿ebrio? ¿Qué debería decirnos esto acerca de cuán imperfectos somos todos y por qué necesitamos la gracia de Dios en cada momento de nuestra vida?

 

Ir ArribaLunes 25 de abril: La genealogía del Génesis

La información cronológica sobre la edad de Noé nos hace notar que el patriarca sirve de nexo entre las civilizaciones antediluvianas y las posdiluvianas. Los dos últimos versículos de la historia anterior (Gén. 9:28, 29) nos remontan al último eslabón de la genealogía de Adán (Gén. 5:32). Debido a que Adán murió cuando Lamec, el padre de Noé, tenía 56 años, seguramente Noé escuchó historias acerca de Adán, que quizá transmitió a sus descendientes antes y después del Diluvio.

Lee Génesis 10. ¿Cuál es el propósito de esta genealogía en la Biblia? (Ver además Luc. 3:23–38.)

La genealogía bíblica tiene tres funciones. En primer lugar, enfatiza la naturaleza histórica de los acontecimientos bíblicos, que se asocian con personas reales que vivieron y murieron y cuyos días están contados con precisión. En segundo lugar, demuestra la continuidad desde la antigüedad hasta la época contemporánea del autor, estableciendo un vínculo claro entre el pasado y el “presente”. En tercer lugar, nos recuerda la fragilidad humana, y el trágico efecto de la maldición del pecado y sus mortíferos resultados sobre todas las generaciones subsiguientes.

Fíjate que la clasificación de “camitas”, “semitas” y “jaféticos” no sigue un criterio claro. Las 70 naciones prefiguran a los 70 miembros de la familia de Jacob (Gén. 46:27) y a los 70 ancianos de Israel en el desierto (Éxo. 24:9). La idea de una correspondencia entre las 70 naciones y los 70 ancianos sugiere la misión de Israel hacia las naciones: “Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel” (Deut. 32:8). En este mismo sentido, Jesús envía a 70 discípulos a evangelizar a las naciones (Luc. 10:1).

Lo que esta información nos muestra es el vínculo directo entre Adán y los patriarcas; todos son personajes históricos, personas reales desde Adán en adelante. Esto también nos ayuda a comprender que los patriarcas tuvieron acceso directo como testigos y que tenían recuerdos personales de estos acontecimientos antiguos.

Lee Mateo 1:1 al 17. ¿Qué nos enseña este pasaje acerca de la historicidad de toda esta gente? ¿Por qué es importante para nuestra fe saber y creer que fueron personas reales?

 

Ir ArribaMartes 26 de abril: Una sola lengua

Lee Génesis 11:1 al 4. ¿Por qué la gente de “toda la tierra” estaba tan ansiosa por lograr la unidad?

La frase “toda la tierra” se refiere a una pequeña cantidad de personas, las que vivían después del Diluvio. La razón de esta reunión se indica claramente: quieren construir una torre para llegar al cielo (Gén. 11:4). De hecho, su verdadera intención es ocupar el lugar de Dios mismo, el Creador. Es de notar que la descripción de las intenciones y las acciones de la gente imita las intenciones y las acciones de Dios en el relato de la Creación: “dijeron” (Gén. 11:3, 4; comparar con Gén. 1:6, 9, 14, etc.); “hagamos” (Gén. 11:3, 4; comparar con Gén. 1:26). Su intención se declara explícitamente: “Hagámonos un nombre” (Gén. 11:4), una expresión que utiliza Dios exclusivamente (Isa. 63:12, 14).

En síntesis, los constructores de la torre de Babel albergaban la ambición equivocada de reemplazar a Dios, el Creador. (Sabemos quién inspiró eso, ¿verdad? Ver Isa. 14:14.) El recuerdo del Diluvio seguramente debió de haber desempeñado una función en ese proyecto. Construyeron una torre alta para sobrevivir a otra inundación; si venía otra, a pesar de la promesa de Dios en contrario. El recuerdo del Diluvio se ha conservado en la tradición babilónica, aunque distorsionada, en relación con la construcción de la ciudad de Babel (Babilonia). Por cierto, este esfuerzo ascendente por alcanzar el cielo y usurpar a Dios caracterizará el espíritu de Babilonia.

Por eso la historia de la torre de Babel también es una temática tan importante en el libro de Daniel. La referencia a Sinar, que introduce la historia de la torre de Babel (Gén. 11:2), reaparece al comienzo del libro de Daniel, para designar el lugar donde Nabucodonosor ha llevado los utensilios del Templo de Jerusalén (Dan. 1:2). Entre muchos otros pasajes del libro, el episodio de Nabucodonosor al erigir la estatua de oro, probablemente en el mismo lugar en la misma “llanura”, es el más ilustrativo de esta tesitura. En sus visiones del tiempo del fin, Daniel ve la misma coyuntura cuando las naciones de la Tierra se reúnen para lograr la unidad contra Dios (Dan. 2:43; 11:43–45; comparar con Apoc. 16:15, 16); aunque este intento fracasa, al igual que el de Babel.

Un famoso escritor francés secular del siglo pasado dijo que el gran propósito de la humanidad era tratar de “ser Dios”. ¿Por qué nos sentimos atraídos por esta peligrosa mentira, ya desde Eva en el Edén (Gén. 3:5)?

 

Ir ArribaMiércoles 27 de abril: “Descendamos”

Lee Génesis 11:5 al 7; y Salmo 139:7 al 12. ¿Por qué Dios descendió a la tierra? ¿Cuál fue el hecho que motivó esta reacción divina?

Irónicamente, aunque los hombres estaban “subiendo”, Dios tuvo que bajar hasta ellos. El descenso de Dios es una confirmación de su supremacía. Dios siempre estará más allá de nuestro alcance humano. Cualquier esfuerzo humano por subir hasta él y encontrarnos con él en el cielo es inútil y ridículo, no cabe ni la menor duda. Por eso, para salvarnos, Jesús descendió hasta nosotros; de hecho, no había otra manera en que él nos salvara.

Una gran ironía en el relato de la torre de Babel se ve en la declaración de Dios: “Ver la ciudad y la torre” (Gén. 11:5). Dios no tenía que bajar para ver (Sal. 139:7-12; comparar con Sal. 2:4), pero lo hizo de todos modos. El concepto enfatiza el interés de Dios en la humanidad.

Lee Lucas 1:26 al 33. ¿Qué nos enseña esto acerca de que Dios haya descendido hasta nosotros?

El hecho de que Dios haya descendido también nos recuerda el principio de la justificación por la fe y el proceso de la gracia de Dios. Cualquiera que sea el trabajo que realicemos para Dios, él todavía tendrá que bajar para reunirse con nosotros. No es lo que hacemos por Dios lo que nos llevará a él y a la redención, es la iniciativa de acercamiento de Dios lo que nos salvará. De hecho, dos veces el texto de Génesis habla de que Dios “descendió”, lo que sugiere cuánto le importaba lo que estaba sucediendo allí.

Según el pasaje, el Señor quería poner fin a esa unidad profundamente arraigada, que, por ser seres caídos, solo podría conducir a una maldad cada vez mayor. Por eso decidió confundir su lengua, lo que pondría fin a su estrategia de unificación.

“Los planes de los constructores de la torre de Babel terminaron en vergüenza y derrota. El monumento de su orgullo llegó a ser el memorial de su locura. Pero los hombres siguen hoy el mismo sendero: dependen de s&icacute; mismos y rechazan la Ley de Dios. Es el principio que Satanás trató de practicar en el cielo, el mismo que siguió Ca&icacute;n al presentar su ofrenda” (PP 115).

En el relato de la torre de Babel, ¿cómo vemos otro ejemplo de arrogancia humana, que en última instancia fracasará? ¿Qué lecciones personales podemos extraer de esta historia?

 

Ir ArribaJueves 28 de abril: La redención del exilio

Lee Génesis 11:8 y 9; y 9:1; compara con Génesis 1:28. ¿Por qué es redentora la dispersión de Dios?

El propósito y la bendición de Dios para los seres humanos era: “multiplicaos, y llenad la tierra” (Gén. 9:1; comparar con Gén. 1:28). En contra del plan de Dios, los constructores de Babel prefirieron permanecer juntos como un solo pueblo. Una de las razones por las que dijeron que querían construir la ciudad era para que no fueran “esparcidos sobre la faz de toda la tierra” (Gén. 11:4). Se negaban a mudarse a otro lugar, tal vez porque creían que juntos serían más poderosos que estando separados y dispersos. Y, en cierto sentido, tenían razón.
Desafortunadamente, trataron de utilizar su poder unificado para el mal, no para el bien. “Hagámonos un nombre”, dijeron; un poderoso reflejo de arrogancia y orgullo. Por cierto, siempre que los seres humanos, en abierto desafío a Dios, quieran “hacerse un nombre”, seguramente no saldrá bien. Nunca resultó.

Por ende, en un juicio contra su rebeldía total, Dios los esparció “sobre la faz de toda la tierra” (Gén. 11:9), exactamente lo que no querían que sucediera.

Curiosamente, el nombre Babel, que significa “puerta de Dios”, tiene relación con el verbo balal, que significa “confundir” (Gén. 11:9). Debido a que querían llegar a la “puerta” de Dios, porque se consideraban Dios, terminaron confundidos y con mucho menos poder que antes.

“Los hombres de Babel hab&icacute;an decidido establecer un gobierno independiente de Dios. Sin embargo, hab&icacute;a algunos entre ellos que tem&icacute;an al Señor, pero, que hab&icacute;an sido engañados por las pretensiones de los imp&icacute;os, y enredados por sus ardides. Por amor a estos el Señor retardó sus juicios, y dio tiempo a los seres humanos para que revelasen su carácter verdadero. A medida que eso se cumpl&icacute;a, los hijos de Dios obraban por hacerles cambiar su propósito; pero aquellos estaban plenamente unidos en su atrevida empresa contra el cielo. Si no se los hubiese reprimido, habr&icacute;an desmoralizado al mundo cuando todav&icacute;a era joven. Su confederación se fundó en la rebelión; era un reino que se establec&icacute;a para el ensalzamiento propio, en el cual Dios no iba a tener soberan&icacute;a ni honor” (PP 114, 115).

¿Por qué debemos tener mucho cuidado de no intentar “hacernos un nombre”?

 

Ir ArribaViernes 29 de abril

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, “La torre de Babel”, pp. 110-116.

“Decidieron construir all&icacute; una ciudad, y en ella una torre de tan estupenda altura [...]. Estas empresas fueron ideadas para impedir que la gente se esparciera en colonias. Dios hab&icacute;a mandado a los hombres que se diseminaran por toda la tierra, que la poblaran y que se enseñoreasen de ella; pero estos constructores de Babel decidieron mantener su comunidad unida en un solo cuerpo, y fundar una monarqu&icacute;a que a su tiempo abarcara toda la tierra. As&icacute; su ciudad se convertir&icacute;a en la metrópoli de un imperio universal; su gloria demandar&icacute;a la admiración y el homenaje del mundo, y har&icacute;a célebres a sus fundadores. La magn&icacute;fica torre, que deb&icacute;a alcanzar hasta los cielos, estaba destinada a ser algo as&icacute; como un monumento del poder y sabidur&icacute;a de sus constructores, para perpetuar su fama hasta las últimas generaciones.

“Los moradores de la llanura de Sinar no creyeron en el pacto de Dios que promet&icacute;a no traer otro diluvio sobre la tierra. Muchos de ellos negaban la existencia de Dios, y atribu&icacute;an el diluvio a la acción de causas naturales. Otros cre&icacute;an en un Ser supremo, destructor del mundo antediluviano; y su corazón, como el de Ca&icacute;n, se rebelaba contra él. Uno de sus fines, al construir la torre, fue el de conseguir su propia seguridad si ocurr&icacute;a otro diluvio. Creyeron que, construyendo la torre hasta una altura mucho más elevada que la que hab&icacute;an alcanzado las aguas del diluvio, se hallar&icacute;an fuera de toda posibilidad de peligro. Y al poder ascender a la región de las nubes, esperaban descubrir la causa del diluvio. Toda la empresa ten&icacute;a por objeto exaltar aún más el orgullo de quienes la proyectaron, y apartar de Dios las mentes de las generaciones futuras y llevarlas a la idolatr&icacute;a” (PP 112, 113).

Preguntas para Dialogar:

  1. ¿Qué ejemplo recordamos de la historia pasada, o incluso del presente, de las dificultades que pueden surgir con quienes buscan hacerse un nombre?

  2. Como iglesia, ¿cómo podemos evitar el peligro de, incluso inconscientemente, buscar construir nuestra propia torre de Babel? ¿De qué forma podríamos estar buscando hacer esto, incluso inadvertidamente?

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