Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "El Génesis"

Edición para maestros. Segundo trimestre (abril-junio) de 2022

Lección 1: "La Creación"

Para el 2 de abril de 2022

 

Reseña | Comentario | Aplicación a la vida

 

Ir ArribaRESEÑA

Texto Clave: Génesis 1:1.

Enfoque del estudio: Génesis 1-2; Salmo 100:1-3; Éxodo 20:8-11; Mateo 19:7-9; Juan 1:1-5.

Introducción:

Es notable que la Biblia comience con la Creación. De hecho, muchos libros bíblicos comienzan con una alusión a la Creación. El libro de Crónicas comienza con la Creación, para testificar que todos pertenecemos a la misma raza humana, que venimos del mismo Padre (1 Crón. 1:1). Isaías comienza con Génesis 1:1, que es la primera frase del relato de la Creación, para recordarnos que Dios es nuestro proveedor y que debemos escucharlo (Isa. 1:2). El primer testimonio de Daniel al jefe de los eunucos, un gentil, es una cita del relato de la Creación. Las palabras que Daniel le dirige al eunuco dan testimonio de que Dios es el Creador, que les da de comer (Dan. 1:12). Salomón inicia su reflexión con una meditación sobre la Creación (Ecl. 1:1-11), en la que lamenta la vanidad de la vida, al comprender que “nada hay nuevo debajo del sol” (Ecl. 1:9). El Evangelio de Juan comienza con un poema sobre la Creación (Juan 1:1-14) para enfatizar el milagro de la Encarnación: que Jesucristo, quien era Dios “en el principio”, creó el mundo y luego se hizo carne para salvar al mundo. Estudiaremos el texto bíblico de la Creación siguiendo el modelo de estos autores bíblicos para aprender lecciones vitales sobre Dios, sobre nosotros mismos como seres humanos, y sobre la naturaleza y la relevancia de la Creación en sí.

 

Ir Arriba COMENTARIO

La belleza de la Creación

La primera lección que extraemos del texto bíblico sobre la Creación es un mensaje de belleza. Los juegos de palabras, los juegos de sonidos, los paralelismos y las estructuras bien equilibradas contribuyen a producir una poderosa expresión poética. El ritmo de siete domina el pasaje. La narrativa de la Creación no solo cubre un período literal de siete días; también vemos muchos ejemplos en que siete veces se repiten sonidos, palabras o hasta frases específicas. Este ritmo de siete no solo tiene una motivación estética. Esta característica estilística tiene un sentido profundo: da testimonio de la perfección de la Creación de Dios.

La historia de la Creación

Sin embargo, la belleza literaria del texto no implica que el relato de la Creación deba entenderse simplemente como una interpretación poética de la imaginación. Las formas verbales que son las mismas que se utilizan en los textos narrativos, el estilo de la genealogía que caracteriza la forma de este texto y su estructura literaria que conecta los dos primeros capítulos del Génesis, todos son legados gramaticales y literarios de la intención histórica del texto. El autor identifica el texto del primer relato de la Creación explícitamente como una genealogía (Gén. 2:4). Asimismo, el texto también muestra realmente todas las características literarias de la forma genealógica. La razón por la que el texto bíblico de la Creación se escribió en forma de genealogía es para conectarlo con las otras genealogías del libro del Génesis, y para alertar al lector de que este informe sobre el suceso de la Creación pertenece a la historia humana al mismo nivel que la vida de los patriarcas.

Además, las correspondencias lingüísticas y temáticas entre el primer relato de la Creación (Gén. 1:1–2:4) y el segundo relato de la Creación que viene a continuación (Gén. 2:4–25), indican un paralelismo entre los dos textos: la misma estructura en siete pasos en el primer relato de la Creación (Gén. 1:1–2:4) también se encuentra en el segundo relato de la Creación (Gén. 2:4–25). El hecho de que el relato de la Creación en Génesis 1:1 a 2:4 esté conectado a la narrativa histórica de Génesis 2:4 al 25 sugiere la intención del autor de comunicar su informe sobre la Creación de los cielos y la Tierra como un acontecimiento perteneciente a la misma narrativa histórica que la formación del ser humano.

Al conectar los dos relatos de la Creación, el autor también sugiere que el mismo factor “tiempo” que intervino en la Creación de los seres humanos también actuó en la Creación de los cielos y la Tierra. El mundo y todo lo que hay en él no requirió millones de años para alcanzar una etapa de madurez que permitiera que todo funcione correctamente. Por otro lado, el relato de la Creación del Génesis no se presenta como un análisis científico del evento de la Creación; si fuera así, este relato debería haberse escrito como una fórmula muy complicada e infinitamente larga, que sería inaccesible para los seres humanos. El autor bíblico escribe, bajo inspiración, el relato del suceso de la Creación como acontecimiento histórico. Todo lo que dice sobre el evento de la Creación es cierto y no debería estar en conflicto con la ciencia.

No obstante, a menudo se ha sugerido que la intención del relato de la Creación no era histórica sino esencialmente teológica o filosófica. Además, se argumentó que el texto de Génesis 1 solo tenía la intención de edificar espiritualmente, no de informar históricamente. A decir verdad, este método de lectura de las Escrituras deriva de un presupuesto crítico basado en el estudio de la literatura griega clásica. De hecho, en esta tradición, el mensaje espiritual tiene primacía, y el acontecimiento histórico es secundario e irrelevante para el mensaje filosófico. Al aplicarlo a las Escrituras, este método de lectura ha llevado a muchos estudiosos de la Biblia a descartar la intención histórica del texto bíblico. Por ende, en el caso de la resurrección de Jesús, por ejemplo, los estudiantes ignoraban, e incluso cuestionaban, su historicidad, mientras que se enfocaban únicamente en el mensaje espiritual de su vida. Pero la verdadera perspectiva bíblica funciona al revés: el mensaje teológico proviene del acontecimiento histórico. Debido a que la resurrección de Jesús es un hecho histórico, podemos creer en Dios y formular nuestra teología. Como el relato de Génesis sobre la Creación es histórico, contiene importantes lecciones espirituales y teológicas sobre Dios y sobre los seres humanos.

La primera frase de la Creación

En el principio. Se enfatiza la expresión hebrea bere’shit, “en el principio”. Esta expresión se coloca al comienzo de la oración inicial del Génesis. Además, esta expresión también recibe un acento enfático, que la distingue y la separa del resto de la oración. De acuerdo con esta acentuación, la oración debe puntuarse y leerse así: “En el principio; creó Dios los cielos y la tierra”. De hecho, la frase bere’shit es una expresión técnica asociada específicamente con el relato de la Creación. Sin duda, resulta significativo que esta expresión se utilice muy rara vez en la Biblia hebrea. Fuera de Génesis 1:1, bere’shit aparece solo cuatro veces, y únicamente en Jeremías. En Jeremías, bere’shit pertenece a una fórmula estilística regular que alude a las palabras introductorias del relato de la Creación (Jer. 26:1; 27:1; 28:1; 49:34, 35), aunque los mensajes en sí no contienen ninguna referencia directa al relato de la Creación.

Dios. El énfasis en este “principio” se ve reforzado por el énfasis en el nombre hebreo ’Elohim, “Dios”, para designar a Dios en el relato de la Creación (Gén. 1:1–2:4). Este nombre deriva de la raíz ’alá, que transmite la idea de fuerza y ​​preeminencia. La forma plural confirma este énfasis, ya que es una expresión literaria de intensidad y majestad, más que una indicación de un plural numérico, “dioses”. Ese plural implicaría una creencia politeísta, en varios dioses, una creencia no israelita. ’Elohim se refiere al Gran Dios que trasciende el universo. El ritmo de Génesis 1:1 resuena con el mensaje de la preeminencia de ’Elohim. La palabra ’Elohim aparece en el medio del versículo. Además, el acento (atnaj disyuntivo) que separa el versículo en dos partes iguales se acopla a la palabra ’Elohim, “Dios”, que en el canto tradicional de la sinagoga marca la pausa y el clímax del versículo. “Dios” es la palabra más importante del versículo, no solo porque es el sujeto de la oración, sino también por el ritmo de la frase.

Creó. La palabra bará’, “crear”, aparece siete veces en el relato de la Creación (Gén. 1:1, 21, 27 [tres veces]; 2:3; 2:4), lo que indica su pertenencia inherente a ese suceso concreto de la “Creación”. Además, en la Biblia hebrea, este verbo se usa siempre y exclusivamente en relación con Dios como sujeto.

Los cielos y la Tierra. La primera frase de la Biblia “creó Dios los cielos y la tierra” establece desde el principio que Dios y su Creación son dos cosas distintas que no derivan una de la otra. La frase “los cielos y la tierra” es un merismo (dos partes contrastantes que se refieren al todo) en el que la combinación de los dos elementos contrastantes de la frase se refiere a la totalidad del universo, e implica que Dios creó todo. El uso de la misma frase al final del relato de la Creación, en referencia a la semana de la Creación (Gén. 2:1, 4), sugiere que la Creación de “los cielos y la tierra” se refiere específicamente al mundo humano que se creó durante esa semana. Al mismo tiempo, esta frase no excluye la posibilidad de otras creaciones fuera de la semana de la Creación.

 

Ir Arriba APLICACIÓN A LA VIDA

En el principio creó Dios. El suceso de la Creación es el fundamento principal de la fe humana en Dios. Creer en la Creación, creer que le debo mi existencia y la realidad del mundo a Alguien a quien no veo y que era antes que yo, es el primer acto de fe. Es de notar que la única definición bíblica de fe esté relacionada con la Creación. Como dice Pablo, el autor de la Epístola a los Hebreos: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1). La Creación es un acontecimiento histórico que tuvo lugar cuando la humanidad aún no estaba presente para verlo y dar fe de ello. Por ende, la Creación es el acontecimiento que más fe requiere y, por implicación, es una revelación de lo alto. También es notorio que Pablo comience su lista de hechos fieles con la Creación: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Heb. 11:3). El pensamiento teológico, al igual que la fe, debe empezar ante todo con el reconocimiento de la Creación.

  1. ¿Cómo afecta mi vida y mis decisiones el hecho de que la fe comience con la creencia en la Creación?

  2. ¿Qué lección aprendemos del hecho de que Dios creara cuando no estábamos presentes para presenciar el evento, y de nuestro descanso sabático para celebrar su obra por nosotros?

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