Guías o lecciones de la Escuela Sabática para el Estudio de la Biblia

Lecciones para adultos: "En el crisol con Cristo"

Tercer trimestre (julio-septiembre) de 2022

Lección 8: "Ver al Invisible"

Para el 20 de agosto de 2022

Sábado | Domingo | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes

 

Ir ArribaSábado 13 de agosto

Lee Para el Estudio de esta Semana: Romanos 8:28-39; Juan 14:1-14; Efesios 1:18-23; Isaías 40:27-31.

Para Memorizar: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb. 11:27).

La definición de fe en el libro de Hebreos siempre es un desafío. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Heb. 11:1). ¿Cómo podemos estar convencidos de lo que no vemos? Con todo, esto es exactamente lo que ilustra Moisés en nuestro versículo PM: “Se sostuvo como viendo al Invisible” (Heb. 11:27).

Es aún más provocador comprender que somos llamados a ver “al Invisible” no solo cuando los tiempos son buenos, sino especialmente cuando todo va mal. Para ello necesitamos fe, una fe semejante a la de Cristo, moldeada por la verdad acerca de Dios y el Reino de Dios. La verdad sobre la bondad de nuestro Padre, el poder del nombre de Jesús, el poder de la resurrección y la compasión de Dios son verdades esenciales que nos permitirán mantenernos firmes cuando estemos en el crisol y podamos sentir la tentación de dudar de todo.

Un vistazo a la semana: ¿Qué verdades acerca de Dios pueden ayudarnos a sostenernos aun en las peores situaciones?

 

Ir ArribaDomingo 14 de agosto: La extravagancia de nuestro Padre

“¡Si de verdad Dios me amara, seguramente haría ___________________ por mí!” Me pregunto cuántas veces ese pensamiento ha pasado por nuestra mente. Observamos las circunstancias y luego comenzamos a preguntarnos si Dios realmente nos ama, porque si así fuera realmente, las cosas serían diferentes.

Hay dos argumentos que a menudo nos llevan a dudar de la bondad de Dios. En primer lugar, cuando tenemos un deseo ardiente en nuestro corazón y mente por algo que creemos que es bueno, la idea de que Dios desee algo diferente para nosotros puede parecernos ridícula. En segundo lugar, podemos dudar de la bondad de Dios porque nuestra experiencia choca con lo que creemos. Si algo se ve bien o se siente bien, o suena bien o sabe bien, entonces debe ser bueno. Por lo tanto, nos enojamos con Dios cuando no podemos tenerlo.

Aquí es donde interviene la fe. La fe entra en juego precisamente en aquellos momentos en que nos vemos tentados a dudar de Dios y de su bondad.

Romanos 8:28 al 39 es un pasaje poderoso que describe la bondad de Dios hacia nosotros. ¿Qué lograste encontrar en los versículos que nos puedan ayudar a proteger nuestra mente para no dudar de la bondad de Dios?

En Romanos 8:32, hay una lógica importante que es extremadamente útil para protegernos del agobio de nuestras circunstancias. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” ¿Cómo podríamos pensar que Dios enviaría a Jesús a morir por nosotros y que luego se volvería tacaño?

Esto significa que la verdad de la generosidad de Dios para con nosotros, que constatamos en la muerte de Cristo, debe tener un impacto más fuerte en nuestro pensamiento que todas las dudas que el crisol pueda generar en nosotros.

¿Cómo es posible que una verdad (la bondad de Dios) tenga un efecto más poderoso en ti que tus dudas? Dedica un momento a meditar sobre la verdad de que Dios dio a Jesús para morir en tu lugar, y que esta increíble generosidad continúa de mil maneras diferentes para ti hoy. ¿Qué impacto causa esto sobre tu fe?

 

Ir ArribaLunes 15 de agosto: En el nombre de Jesús

“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

Jesús no estaría mucho más tiempo con los discípulos; quien había sido su apoyo y aliento se iría al cielo. Y los discípulos comenzaron a sentirse confundidos e impotentes. Pero si bien los discípulos ya no podrían verlo físicamente, Jesús les dio una promesa extraordinaria.

Lee Juan 14:1 al 14. Según los versículos 13 y 14, Jesús promete hacer por nosotros “todo” lo que pidamos en su nombre. Debido a esto, casi siempre agregamos al final de nuestras oraciones: “En el nombre de Jesús, amén”.

Al decir esto, ¿qué pensamos normalmente que significa? ¿Qué quiso decir Jesús cuando nos animó a orar así? ¿Qué pistas hay en estos versículos que nos ayudan a comprender lo que él nos plantea?

Cuando pedimos “en el nombre de Jesús”, podemos estar seguros de que toda la maquinaria celestial está obrando en nuestro favor. Quizá no vemos a los ángeles actuando a nuestro alrededor, pero allí están: son enviados desde el Trono celestial en el nombre de Jesús, para atender nuestras peticiones.

A veces, cuando oramos en el nombre de Jesús, abrimos los ojos y esperamos que todo sea diferente a nuestro alrededor; pero todo sigue igual. No obstante, aunque el poder de Dios puede llegar con un efecto dramático, como cuando Jesús calmó la tormenta, también puede llegar en silencio, sin que nadie lo note, como cuando el poder de Dios sostuvo a Jesús en el Getsemaní. Quizá no suceda nada dramático de repente, pero eso no significa que Dios no esté obrando en favor de nosotros.

Vuelve a leer Juan 14:1 al 14. Mientras lees, imagina que Jesús te está hablando directamente, cara a cara. ¿Qué esperanza y ánimo puedes obtener de estas promesas? Al mismo tiempo, pregúntate: “¿Qué cosas de mi vida podrían obstaculizar el cumplimiento de estas promesas en mí? ¿Qué cambios debo proponerme hacer en mi corazón?”

 

Ir ArribaMartes 16 de agosto: El poder de la resurrección

La resurrección resuelve el problema de la impotencia humana. Al meditar sobre la vida, la muerte y la resurrección de Jesús, a menudo nos planteamos que la muerte de Jesús fue el acontecimiento que nos hizo legalmente justos ante Dios. Y eso es cierto, por supuesto.

Sin embargo, la resurrección añade una dimensión específica a la salvación. La resurrección de Jesús es significativa no solo porque nos muestra que un día nosotros también resucitaremos. La resurrección sentó a Jesús a la diestra del Padre, en una posición de absolutos poder y autoridad. ¡Este poder de resurrección es el mismo poder que Dios pone a nuestra disposición hoy!

En Efesios 1:18 al 23, Pablo habla del poder de Dios. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre el poder de la resurrección? ¿Qué esperanzas y promesas puedes encontrar para ti en este pasaje?

Pablo ora para que los efesios comprendan algunas cosas que solo pueden entenderse correctamente con ayuda divina: (1) que existe la esperanza de transformación y un futuro eterno al que Jesús nos ha llamado; (2) el poder que se manifestó en nuestro favor.

Pablo luego trata de describir cuán asombroso es este poder. El poder que está disponible para nosotros hoy es el mismo poder que resucitó a Jesús: no solo lo sacó de la tumba y le devolvió la vida, sino también le devolvió el sitial de poder a la diestra del Padre.

Pero Pablo no se detiene allí. La resurrección no le dio a Jesús cualquier clase de poder, sino el poder de gobernar y proveer todo lo que su pueblo pudiera necesitar, ¡por toda la eternidad!

Haz una lista de las facetas de tu vida en las que necesitas del poder del Jesús resucitado. Cuando termines, ora para que este poder se aplique en todas estas esferas de necesidad. Al mismo tiempo, ¿en qué puedes mejorar, qué decisiones puedes tomar para que este poder actúe con más libertad en tu vida?

 

Ir ArribaMiércoles 17 de agosto: Echar toda nuestra ansiedad

Hay una placa que algunos tienen en sus hogares que dice: “¿Por qué orar, cuando puedes preocuparte?” Nos hace reír, porque sabemos con qué frecuencia nos preocupamos en lugar de acudir a Dios y darle nuestras preocupaciones.

Alguien dijo cierta vez que cuando en nuestra vida esté todo enredado, debemos dársela a Dios y permitir que él desate los nudos. Cuántos deseos tendrá Dios de hacer esto por nosotros. Sin embargo, es increíble cómo nos las arreglamos para aferrarnos a nuestros problemas hasta que estamos a punto de estallar. ¿Por qué esperamos hasta estar desesperados antes de acudir a Dios?

Lee 1 Pedro 5:7. Pedro cita Salmo 55:22. ¿Cuál es el mensaje básico para nosotros? Ver también Mateo 6:25 al 33.

Este es un versículo muy sencillo. No esconde ningún secreto, y significa literalmente lo que expresa. Echar significa hacer precisamente eso, arrojar, entregar, de modo que lo que causa dolor y preocupación ya no tenga ninguna conexión con nosotros. Pero, por supuesto, no arrojamos nuestras cargas a cualquier parte. Nuestra preocupación no desaparece en el vacío. Se la damos a nuestro Padre celestial, quien promete resolverla. Eso es lo que Jesús nos asegura en los versículos de Mateo. El problema para ponerlo en práctica no es que sea difícil, sino todo lo contrario: parece demasiado fácil, demasiado bueno para ser verdad.

Hay muchas cosas que causan ansiedad. Podría ser la presión del trabajo, la crítica inesperada, la sensación de que no nos quieren o que no nos aman, las preocupaciones financieras, los problemas de salud, la impresión de que no somos lo suficientemente buenos para Dios, pensar que no somos perdonados y otras.

Sin importar cuáles sean, una de las razones por las que nos aferramos a nuestros problemas es que creemos que podemos resolverlos mejor que nadie. Pero Pedro nos insta a reconsiderar esa idea. La razón por la que no tenemos que preocuparnos es que a Dios le importa. Pero ¿a Dios todavía le importa lo suficiente como para intervenir cuando se avecina un divorcio o nos sentimos totalmente inútiles? La Biblia afirma que le importa lo suficiente como para transformar cualquier situación.

¿Qué cosas te preocupan ahora? Aunque sean legítimas y parezcan angustiosas, ¿hay algo demasiado difícil para Dios? Quizá nuestro mayor problema es que, aunque creemos que Dios está al tanto y puede solucionarlas, no creemos que las resolverá como nos gustaría a nosotros. Medita sobre esto último y cuestiónate si es así en tu vida.

 

Ir ArribaJueves 18 de agosto: Continúa siendo fiel aun cuando no puedas ver a Dios

Creer que a nadie le importa lo que nos está pasando es muy desagradable. Pero pensar que Dios no nos conoce o no se preocupa por nosotros, puede ser muy angustioso.

Para los judíos exiliados en Babilonia, Dios no parecía preocuparse mucho por su situación. Todavía estaban en el exilio, todavía se sentían abandonados por Dios debido a su pecado. Pero Isaías les transmite palabras de consuelo. Isaías 40 es un hermoso pasaje en el que Isaías habla al pueblo con mucha ternura acerca de su Dios: “Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas” (Isa. 40:11). Pero después de tanto tiempo, los exiliados pensaban: ¿Dónde estás, Señor? No podemos ver ninguna evidencia de que todavía estés allí, ¡ni de que te preocupas!

Lee Isaías 40:27 al 31. ¿Cómo describe Isaías a Dios? ¿En qué sentido esta descripción de Dios responde a su creencia de que “mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio” (Isa. 40:27)?

Otro grupo de personas que podría haber considerado que su camino estaba oculto de Dios se encuentra en el libro de Ester. En este libro, no se menciona a Dios ni una sola vez. Sin embargo, la historia desarrolla un drama acerca de la intervención de Dios para salvar a su pueblo de una ley irrevocable para destruirlo. Esta historia no solo describe acontecimientos del pasado, sino también simboliza un tiempo futuro en el que se volverá a perseguir al pueblo de Dios y se introducirá nuevamente una ley para su destrucción (Apoc. 13:15). ¿Te imaginas cuán fácil sería llegar a la conclusión de que, si hoy existieran esas circunstancias tan terribles, Dios seguramente habría abandonado a su pueblo? Pero no debemos temer. El mismo Dios que salvó a sus escogidos en la historia de Ester los volverá a salvar en la crisis final.

Hemos leído cómo Isaías describió a Dios ante los exiliados. ¿Cómo describirías a Dios ante personas que sienten que Dios desapareció y las abandonó? ¿Cómo les enseñarías a ver con los ojos de la fe, y a dejar de depender de lo que ven a su alrededor con sus ojos físicos?

 

Ir ArribaViernes19 de agosto

Para Estudiar y Meditar:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “En tiempos de la reina Ester”, pp. 440-445.

“¿No ha dicho Dios que dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? ¿Y acaso no es este Espíritu un guía real, verdadero y eficaz? Algunos parecen temerosos de fiarse de lo que dice Dios, como si eso significara una presunción. Oran para que el Señor nos enseñe, y sin embargo temen aceptar la palabra que Dio ha dado y creer que hemos sido enseñados por él. Mientras nos presentemos humildemente delante de nuestro Padre celestial, con un espíritu dócil, con disposición y ansia de aprender, ¿por qué habríamos de dudar del cumplimiento de su promesa? Ni por un momento debéis deshornarlo dudando de él. Cuando hayáis procurado conocer su voluntad, vuestra parte en la cooperación con Dios es creer que se os dirigirá, guiará y bendecirá en el cumplimiento de su voluntad. Quizá tengamos que desconfiar de nosotros mismos para no interpretar mal sus enseñanzas, pero confiad en él; confiad en él hasta lo sumo, para que el Espíritu Santo os guíe a fin de que interpretéis correctamente sus planes y la obra de su providencia” (Comentarios de Elena de White, CBA 3:1173, 1774).

“La fe se fortalece al entrar en conflicto con dudas e influencias opositoras. La experiencia obtenida en estas pruebas es de más valor que las joyas más costosas” (TI 3:609).

Preguntas para Dialogar:

  1. Como clase, hablen sobre el tipo de cosas en las que creemos pero no vemos, cosas que sabemos que son reales pero que están más allá de nuestra vista. ¿Cómo puede esto ayudarnos a entender lo que significa ver a “al Invisible”?

  2. Analicen la pregunta que se encuentra al final del estudio del miércoles. ¿Cuán a menudo nos encontramos en esa situación? ¿Qué podemos hacer para confiar más en que el camino del Señor es el mejor, si bien eso no es lo que queremos?

  3. Si “la fe se fortalece al entrar en conflicto con dudas e influencias opositoras” y esto conduce a algo sumamente valioso, “de más valor que las joyas más costosas”, ¿cómo debería esto moldear la forma en que percibimos esos conflictos?

  4. La mayoría vio a gente, e incluso hermanos cristianos, en situaciones en las que, al menos desde nuestra perspectiva, el resultado fue desastroso. Lo peor que imaginamos sucedió, a pesar de las oraciones y grandes esfuerzos. ¿Cómo entendemos esto a la luz de lo que estuvimos estudiando?

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