Minutos de Salud: El plan de Dios para la nutrición

El autor(a) Juan Carlos Rodríguez Piedra, es Especialista de primer grado en Medicina General Integral y Diplomado en Nutrición.

Categoría: Zona de Salud


Índice de los Minutos de Salud: El Plan de Dios para la Nutrición

Introducción

Tema 1: El Régimen Alimenticio Original

Tema 2: El Régimen Alimenticio Adecuado

Tema 3: Relación entre Salud y Alimentación

Tema 4: La Regularidad en las Comidas

Tema 5: Los Extremos en el Régimen alimenticio

Tema 6: La Alimentación en el Embarazo

Tema 7: El Niño y su Alimentación

Tema 8: La Preparación y Combinación de Alimentos

Tema 9: Los distintos Tipos de Alimentos (I)

Tema 10: Los distintos Tipos de Alimentos (II)

Tema 11: Leche y Queso

Tema 12: Huevos y Carnes Rojas

Tema 13: Legumbres y Soya (Soja)

Tema 14: Frutas y Verduras

 

Introducción

La presente serie de cinco minutos de salud tienen como tema la nutrición, están destinados para los cultos del sábado, y para una duración de un trimestre con este tema. Los escritos no son de mucha profundidad, ni se amplía mucho en los múltiples aspectos tratados, pero se ha tratado de que tengan un nivel comprensible para todos.

Cada artículo está precedido por una cita White, que no necesariamente se refiere al tema particularmente tratado en dicho artículo, sino más bien tiene como finalidad resaltar la importancia del cuidado de la salud como parte de nuestra adoración a Dios, y como una necesidad para un mejor servicio en la obra, por tanto, se persigue con esto el objetivo de que la congregación se sensibilice con estos temas y los aplique a la práctica.

Tema 1: El Régimen Alimenticio Original

Cita White: “Nuestro primer deber hacia Dios y hacia nuestros semejantes es el desarrollo individual, cada facultad, conque el Creador nos ha dotado debemos cultivarla hasta el más alto grado de perfección para realizar la mayor suma del bien de la cual seamos capaces, por tanto, está bien invertido el tiempo que se usa en la adquisición y la preservación de la salud física y mental, no podemos permitirnos empequeñecer o inhabilitar ninguna función del cuerpo o de la mente, con la misma seguridad con que lo hagamos debemos sufrir las consecuencias. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 15).

La preservación y adquisición de la salud depende de muchos factores, la nutrición es uno de estos factores que debemos considerar, siendo de gran importancia pues nuestro cuerpo se construye y se compone a partir de lo que comemos, los alimentos que ingresan al organismo por medio de la dieta nos pueden ayudar a edificar saludablemente nuestros cuerpos, o por el contrario también pueden empujarnos hacia la pérdida de nuestras facultades físicas, así como  también de nuestras facultades mentales, puesto que la salud mental también se ve influenciada directamente o indirectamente por la dieta.

¿Cómo podemos conocer el régimen alimentario más correcto para el fomento y la preservación de la salud?

La Palabra de Dios constituye una fuente fidedigna de información también en este tema. Información que la ciencia hace tiempo atrás la contradecía en gran medida, y sin embargo en los últimos años se está ocupando de confirmar cada vez más.

Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el Plan original de Dios para la alimentación del hombre. Él creó al hombre y comprende sus necesidades. Indicó a Adán cual era su alimento diciendo: “He aquí que os he dado toda planta que da semilla y todo árbol en que hay fruto y que da semilla os será para comer” (Génesis 1:29). Al salir del Edén para ganarse el sustento labrando la tierra bajo el peso de la maldición del pecado el hombre recibió permiso para comer también “plantas del campo”.

Por tanto: “Los cereales, los frutos carnosos, los frutos oleaginosos, las legumbres y las hortalizas constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. Preparados de modo más sencillo y natural posible, son los comestibles más sanos y nutritivos”. (El Ministerio de Curación páginas 227, 228).

Debemos tener presente que la carne solo fue incorporada en la alimentación humana después del diluvio, a causa de la escasez de alimentos de origen vegetal que habían sido destruidos por las aguas. Esto significa que la carne no estaba contemplada en el plan original de Dios, sino que fue una medida emergente. Nosotros en nuestra alimentación  debemos considerarla también solo como un alimento emergente, que está justificado en nuestra mesa en caso que no tengamos disponible la suficiente cantidad y variedad de alimentos vegetales.

Cabe preguntarnos si estamos siempre privados de la posibilidad de adquirir alimentos sanos que están conforme al Plan de Dios o si son más bien nuestros hábitos y tradiciones los que nos hacen pensar que no puede ser así. Hace algunas décadas, especialmente en América la carne era vista como un símbolo de riqueza, fortaleza, salud, por lo que consumirla en cantidades era un privilegio, un éxito. Esto hizo que a los vegetarianos se les viera como a un pueblo frustrado, sin salud, dignos de lástima, a quienes se les debía hacer ver lo que consideraba la verdad, sin embargo esta mentalidad está cambiando hoy. La luz está apuntando hacia el vegetarianismo, los beneficios de una dieta sin carne están siendo sacados a la luz con argumentos científicos sólidos.

Tema 2: El Régimen Alimenticio Adecuado

Cita White; “Cada hombre tiene la posibilidad, en alto grado, de hacer de sí mismo lo que elija bien. Las bendiciones de esta vida y también las del estado inmortal, están a su alcance. Puede él formar un carácter de gran excelencia y adquirir nueva fuerza a cada paso. Puede avanzar diariamente en conocimiento y sabiduría, consciente de que el progreso le proporcionará nuevas delicias y añadir una virtud a otra, una gracia a otra. Sus capacidades mejorarán con el uso; cuanto más sabiduría obtenga, mayor será su capacidad para adquirir más aún. Su inteligencia, conocimiento y virtud se desarrollaron así para adquirir mayor fuerza y más perfecta simetría.

Por otra parte, puede permitir que sus facultades se herrumbren por falta de uso, o que sean pervertidas por malos hábitos y por falta de dominio propio o de vigor moral y religioso. Entonces marcha hacia abajo, es desobediente a la ley de Dios y a las leyes de la salud. El apetito lo domina. La inclinación lo desvía. Le resulta más fácil permitir que los poderes del mal, que están siempre activos lo arrastren hacia otros que luchan contra ellos y avanzan. Sigue luego la disipación, la enfermedad y la muerte. Esta es la historia de nuestras vidas que podrían haber sido útiles en la causa de Dios y la humanidad”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, páginas 15-16).

Hemos podido apreciar en la Palabra de Dios como los cereales, las frutas, las verduras, legumbres y oleaginosas y otras plantas del campo constituyen la alimentación más adecuada para el ser humano, también pudimos apreciar que la carne está justificada solamente bajo circunstancias especiales que la puedan hacer necesaria.

Hacemos esta aclaración acerca de la carne porque puede ser muy peligroso caer en extremos inflexibles, sino que nuestra conducta en la alimentación debe ser equilibrada, siempre buscando obtener lo mejor.

Desde este punto de vista la dieta puede ser de varios tipos: Omnívora, Lactoovovegetariana y vegetariana, cualquiera de ellas puede ser la adecuada para un individuo, familia, dependiendo de las circunstancias.

En la dieta omnívora se incluyen alimentos tanto de origen animal como vegetal.

La dieta Lacto-ovo-vegetariana se acerca más al plan de Dios, en ella, además de los productos vegetales, también se incluye la leche y el huevo.

La dieta vegetariana comprende estrictamente alimentos de origen vegetal, es la ideal pero requiere preparación personal y otras condiciones.

Es incorrecto de hablar de un régimen dietético generalizado que sea útil por igual para todas las personas, sino que la dieta debe ser adecuada individualmente, según una serie de factores y circunstancias como pueden ser:

  • Preparación y conocimientos acerca de la nutrición.

  • Habilidades culinarias.

  • Capacidad económica y adquisitiva

  • Disponibilidad de alimentos en el mercado

  • Estado de salud

  • Edad

  • Estado fisiológico (Ejemplo: embarazo, lactancia, etc.)

Muchos de estos factores son susceptibles a ser modificados por el esfuerzo y la voluntad para llegar a tener la dieta más saludable posible, o sea, que muchos se podrán ir desplazando desde una dieta omnívora que es la más frecuente hasta la vegetariana, pasando por la Lactoovovegetariana.

Para los que se mantengan con un régimen omnívoro, este será correcto solamente si la mayor parte de los alimentos están constituidos por vegetales y la carne constituye solo un suplemento o una medida de seguridad, consumiéndose sólo la necesaria, y no siendo el plato principal.

Tema 3: Relación entre Salud y Alimentación

Cita White: “El organismo vivo es propiedad de Dios, le perteneces por el derecho que le confieren la creación y la redención. Por tanto, por el empleo equivocado de cualquiera de nuestras facultades, despojamos a Dios del honor que le debemos”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio página 16).

El estilo de vida puede favorecer o entorpecer la buena salud. Dentro del estilo de vida están comprendidas muchas habilidades que pueden ser positivas o negativas, por ejemplo todos conocemos lo negativos que son el hábito de fumar y el alcoholismo y por otro lado lo positivo que resultan el ejercicio físico sistemático y un descanso adecuado que no sea ni deficiente ni excesivo.

Por supuesto que los hábitos alimentarios  también están comprendidos aquí, los cuales a su vez también pueden ser favorecedores o entorpecedores de la buena salud.

Algunos ejemplos de hábitos alimenticios incorrectos son: Comer entre comidas, comer en exceso, abusar del consumo de carne, etc. Ejemplos de hábitos correctos son: Desayunar diariamente y cantidad suficiente, dieta rica en vegetales, etc.

Existen pruebas objetivas de que un estado de vida saludable aumenta los años de vida y la salud en general.

Por ejemplo: En los Estados Unidos, la esperanza de vida de la población general se incrementó desde 1900 a 1977 en 5.66 años, sin embargo entre los adventistas este incremento fue el doble de la población general: 11.76 años.

Esta diferencia se debe al plan de reforma pro-salud que lleva a cabo la Iglesia Adventista.

Sin embargo, aún entre los adventistas existen notables diferencias, puesto que algunos avanzan más que otros en el plan de reforma pro-salud. Por ejemplo, entre los hombres adventistas en Estados Unidos el riesgo de morir de un ataque cardíaco varía según el tipo de dieta que lleven, así entre los omnívoros el riego es de un 56%, mientras que entre los Lacto-ovo-vegetarianos el riesgo se reduce a un 39%, pero entre los vegetarianos, la reducción del riesgo es hasta el 14%.

Otros ejemplos de cómo la dieta influye en la salud son los siguientes:

  • El Instituto Nacional del Cáncer en los E.U.A. plantea que por lo menos la tercera parte todos los cánceres están relacionados en su aparición con la dieta, y que la dieta influye más en la aparición del cáncer que el hábito de fumar a cualquier otro factor, así, el cáncer de mama es un 28% más frecuente cuando la carne está presente abundantemente en la dieta, peor ocurre con el de la próstata, cuya aparición es mayor en un 51% y el del ovario con un 66%.

  • Por otro lado las dietas ricas en frutas y vegetales proporcionan protección contra el cáncer, por ejemplo, los grandes consumidores de frutas y vegetales tienen solo la mitad del riesgo,  (respecto a los demás), de padecer cáncer pancreático, Laringe u Oral. Los que consumen una adecuada cantidad de vitaminas procedentes de vegetales tiene solo un tercio del riesgo respecto al resto de las personas, de padecer de cáncer de pulmón.

  • Otras enfermedades contra las cuales protegen los vegetales son: Enfermedades cardíacas, Diabetes, osteoporosis, obesidad, etc., además de aumentar la longevidad.

En resumen, la salud depende en gran medida de nuestro comportamiento en la vida. Elena White escribió en El Ministerio de Curación página 139 que “Muchos sufren las consecuencias de su mal comportamiento, en su modo de comer, beber, vestir y trabajar no hacen caso los principios que rigen la salud, la transgresión de las leyes de la naturaleza produce resultados infalibles, y cuando la enfermedad sobreviene, muchos no la achacan a la verdadera causa sino que murmuran contra Dios. Pero Dios no es responsable de los padecimientos consiguientes al desprecio de la ley natural. La intemperancia en el comer es a menudo causa de enfermedad, y lo que más necesita la naturaleza es ser aliviada de la carga inoportuna que se le impuso”.

Tema 4: La Regularidad en las Comidas

Cita White: “Toda ley que gobierna la maquinaria humana ha de ser considerada tan divina n su origen, en su carácter y en su importancia como la Palabra de Dios. Toda acción descuidada y desatenta, todo abuso cometido con el maravilloso mecanismo del Señor, al desatender las leyes específicas que rigen la habitación humana, es una violación de la ley de Dios. Podemos contemplar y admirar la obra de Dios en el mundo natural, pero la habitación humana es lo más admirable”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio páginas 17-18).

Imagine que usted es un maquinista ferroviario, su trabajo consiste en llevar vagones cargados desde una ciudad a otra, Usted hecha a andar la locomotora y comienza su viaje, pero antes que pueda llegar a su destino se le ordena una y otra vez que regrese con su máquina en busca de nuevos vagones que deben unirse a los que ya habían sido adelantados. ¿Cuál será el resultado final? Evidentemente se habrá gastado una cantidad de energía muy superior, la máquina sufrirá un desgaste y acortamiento de su vida útil innecesariamente, y finalmente también usted como conductor de la máquina quedará extenuado. Mucho mejor sería haber enganchado todos los vagones desde el inicio y dar un solo viaje.

Así sucede también cuando abusamos de nuestra maquinaria digestiva añadiendo nuevos alimentos a deshoras. Aún el estómago no habrá terminado una digestión para comenzar otra, y a la corta o a la larga el resultado será un quebrantamiento de la salud, y también un debilitamiento de nuestras capacidades mentales, pues el sistema nervioso participa como el director de las funciones de nuestros órganos internos. En el proceso de la digestión están implicados muchos mecanismos nerviosos, hormonales y enzimáticos, que necesitan regularidad para su funcionamiento correcto y equilibrado.

Por ello es que debemos procurar consumir los alimentos que necesitamos en horarios regulares, agrupados en 2 ó 3 comidas principales, de las cuales, el desayuno es la principal, que nunca debe faltar y no debe ser pobre, pues es el que suministra la energía para desempeñar las actividades del día.

Si se hace necesario ingerir alguna merienda esta debe ser ligera, de fácil digestión, que aporte fundamentalmente carbohidratos (Ejemplo: un refresco natural  o una fruta), pero nunca rica en grasas y proteínas que son de más difícil digestión.

Elena White escribió: “El estómago requiere atención cuidadosa. No debe mantenerse en funcionamiento continúo. Désele a este órgano tan maltratado, y del cual tanto se ha abusado, algo de paz y descanso. Una vez que el estómago ha hecho el trabajo de una comida, no se le imponga más labor antes que haya tenido oportunidad de descansar y antes que la naturaleza haya provisto suficiente jugo gástrico para poder absorber más comida”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio página 173).

Tema 5: Los Extremos en el Régimen alimenticio

Cita White: “(...) La mayor parte de las enfermedades que han hecho sufrir y están haciendo padecer a la humanidad, han sido creada por los hombres debido a la ignorancia de las leyes básicas que rigen su propio organismo. Parecen indiferentes en materia de salud, y trabajan con perseverancia para despedazarse y cuando están quebrantados y debilitados corporal y mentalmente, mandan a buscar al médico (...)”.   (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 19).

Todos somos responsables ante Dios del cuidado de la salud y por ello Dios nos ha proveído de luz suficiente para saber cómo hacerlo, sin embargo, cuando hablemos del régimen alimenticio, es necesario evitar los extremos.

Los dos extremos son los siguientes:

  • Los que no están viviendo de acuerdo con la luz que Dios le ha dado.

  • Los demasiados rígidos, que asumen una posición férrea aún en contra de la prudencia, llevándose casi todo por delante, con prejuicio para los demás y para sí mismos.

Los del primer grupo, si adoptan la reforma, lo hacen descuidadamente, y pronto la abandonan por completo, entregándose a la satisfacción de un apetito pervertido y a la intemperancia.

Los del segundo grupo mal interpretan el propósito de la reforma, o se lanzan a ella sin saber ciertamente en que consiste la misma. Entonces la observan como si consistiera simplemente en abstenerse de diversos tipos de alimentos, sin percatarse de que su régimen va quedando empobrecido, entonces ya no destruyen su salud por consumir cosas perjudiciales, pero la destruyen al faltarle en la dieta las cantidades y proporciones de nutrientes necesarios para una buena nutrición, de esta manera, lejos de acreditar, desacreditan la reforma pro-salud.

Si usted, hermano, ha decidido ser vegetariano, ¡Felicidades!, pero tenga presente, que el cambio no debe ser brusco, sino paulatino, pasando preferentemente, primero, por un régimen Ovo-Lactovegetariano, y mientras va haciendo el cambio, vaya enriqueciendo su dieta a base de vegetales, aprenda a preparar, más variedad de alimentos o platos, o aproveche otros alimentos vegetales que antes no consumía.

Este cambio gradual permitirá a su cuerpo adaptar su fisiología y su metabolismo al nuevo régimen más saludable. Hasta su flora bacteriana intestinal debe adaptarse, pues las bacterias intestinales no son iguales en un omnívoro que en un vegetariano. En el vegetariano estas bacterias permiten mayor economía de la digestión y mejor aprovechamiento de los nutrientes.

Si usted hace el cambio bruscamente, puede ser que por un buen tiempo se sienta debilitado y enfermo.

Pero si ya Usted es vegetariano, por un día o algunos días del mes que su dieta sea pobre, no debe preocuparse, pero si las circunstancias hacen que su régimen se empobrezca por mucho tiempo, no dude en volver a comer carne, pero moderadamente. Recuerde que Dios mismo decidió autorizar la carne cuando la vegetación quedó afectada por el Diluvio. ¡No destruya su cuerpo por falta de alimentación!

Tema 6: La Alimentación en el Embarazo

Cita White: “La salud es un tesoro. De todas las posesiones temporales es la más preciada. La riqueza, el saber y el honor se adquieren a un precio elevado, cuando se obtienen a costa de la pérdida del vigor de la salud. Pero ninguna de estas cosas puede asegurar la felicidad, si la salud llega a faltar. Abusar de la salud que Dios nos ha dado es un terrible pecado; tales abusos nos debilitan para la vida y nos hacen perdedores, cualquiera sea el grado de educación que alcancemos por ese medio”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 20).

El régimen alimentario influye sobre la salud desde antes del nacimiento y de una forma muy importante, pues se relaciona de una manera directa con el crecimiento y desarrollo del feto, su maduración para poder nacer sin problemas, para que tenga un peso y talla adecuados, que pueda también resistir las asperezas y agresividad del mundo exterior después que sale del claustro materno, resistir las infecciones, mantener la temperatura del cuerpo, etc. Pero además aún la fortaleza del sistema nervioso, el temperamento y la inteligencia son notablemente afectados por la alimentación materna.

También para la madre embarazada la alimentación cobra una importancia tremenda, pues durante la gestación aumenta considerablemente las necesidades de nutrientes como las proteínas, las vitaminas, el hierro, etc.

La alimentación  de la madre no solo debe ser suficiente para nutrir la nueva vida que se está gestando, sino también para satisfacer los importantes cambios que ocurren en ella durante este período.

La alimentación durante el embarazo debe ser enriquecida, con alimentos sanos y nutritivos.

Los vegetales deben ser variados y abundantes, ellos además de proporcionar una buena salud a la madre y al niño, tendrán una influencia positiva sobre los hábitos del bebé; se ha comprobado que esto influye hasta en el sentido del gusto y la preferencia por los alimentos en el niño, especialmente si la madre también los consume durante la lactancia.

La leche constituye una fuente importante de proteínas, vitaminas y especialmente de calcio. Este mineral tiene una importante función en la formación del esqueleto, por lo que las necesidades del mismo aumentan considerablemente. Una dieta estrictamente vegetariana en nuestro medio puede ser insuficiente para una embarazada, por lo que es necesario el consumo de leche, pero esta no debe acompañar el almuerzo o la comida, pues puede disminuir el aprovechamiento del hierro presente en los vegetales u otras fuentes, con el consiguiente riesgo de anemia.

Debe mantenerse  la visión de que la carne es solo un suplemento y no el plato principal, no abuse de ella, es un arma de doble filo.

Especialmente interesante es el pescado, pues aporta ácidos grasos esenciales que son imprescindibles para la formación del cerebro y el sistema nervioso en general. Estos ácidos grasos se encuentran presentes en las partes azules u oscuras de la carne de pescado, se  recomienda especialmente peces pequeños de alta mar, como la sardina, el troncho, jurel y otros, que son ricos en ácidos grasos, y además son los que menos sufren la contaminación ambiental.

Es adecuado y a veces imprescindible el uso de suplementos vitamínicos y de hierro.

Elena de White escribió: “Las mujeres regidas por buenos principios, que han sido bien instruidas, no se apartarán de la sencillez del régimen en este momento ni en ningún otro. Considerarán que otra vida depende de la suya y serán cuidadosas en todos sus hábitos especialmente alimenticios”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 221).

Tema 7: El Niño y su Alimentación

Cita White: “Se me ha mostrado que los principios que nos fueron dados en los primeros días de este mensaje no han perdido su importancia, y debemos tenerlos en cuenta tan concienzudamente como entonces.  Hay algunos que jamás han seguido la luz dada en cuanto al régimen.  Ya es tiempo de sacar la luz de debajo del almud para que resplandezca con toda su fuerza.

Los principios del sano vivir tienen una gran importancia para nosotros como individuos y como pueblo...

Sólo cuando demostremos ser inteligentes tocante a los principios de una vida sana, podremos discernir los males que resultan de un régimen alimenticio impropio”. (Joya de los Testimonios 3, páginas 358-360).

El régimen alimenticio durante la infancia toma una connotación especial pues los niños están en pleno crecimiento y desarrollo, por lo que sus necesidades de nutrientes son relativamente grandes si la comparamos con las de un adulto según el peso y la talla.

El primer alimento, y el mejor, para un niño que acaba de nacer es el que le da la naturaleza: La leche materna, pues esta es capaz de suplir todos los requerimientos nutritivos del ser humano en esta etapa de la vida. Durante los primeros 4 – 6 meses de vida, el niño debe ser alimentado con lactancia exclusivamente, y a partir de esta edad comenzar a introducir progresivamente otros alimentos, si el niño continúa con la lactancia materna a la vez que se le incorporan los otros alimentos, resulta mejor aún.

Todo cuanto se ha hablado de una dieta saludable es válido para el niño pero tiene consideraciones especiales y mucha precaución. En la infancia una deficiencia nutricional puede causar el peor impacto.

El estómago de un niño es pequeño, y una dieta vegetariana estricta ofrece el peligro de no ofrecer al niño toda la energía que el niño necesita, pues este se sacia antes de haber consumido todo lo necesario.

El régimen Lacto-ovovegetariano es el más recomendado en niños pequeños, especialmente hasta los 2 años, porque este régimen fácilmente provee todos los nutrientes necesarios para el crecimiento.

Estudios realizados han mostrado que los niños Lacto-ovovegetarianos son ligeramente más altos que los no vegetarianos, mientras que los vegetarianos estrictos son más delgados y pequeños que el resto.

Es posible que el régimen original de Dios para los niños haya consistido en lactancia materna por muchos años y aporte muy rico y variable de vegetales a medida que fuera creciendo.

Pero si bien un régimen vegetariano es el más saludable, probablemente en las condiciones en que vivimos hoy, alimentar un niño solo con vegetales sin que le falten la energía y nutrientes necesarios, constituye una labor titánica y casi imposible.

En resumen, recomendamos que desde la infancia temprana se eduque el paladar del niño a consumir alimentos sanos, con variedad de vegetales, preparados con astucia para adecuarlos a su edad, pero que no le falte la leche una vez que se suprima la lactancia materna, la leche no debe ser descremada, pues en la grasa de la leche va una cantidad de energía y vitaminas que si bien al adulto le puede ser nociva esta grasa, al niño le es muy necesaria, especialmente hasta los dos años.

Se le pueden dar 3-4 huevos por semana. La carne si se incorpora debe continuar siendo un suplemento, nunca una constante en el plato. Se prefiere el pescado 1-2 veces por semana, al igual que el pollo y las carnes rojas solo pocas veces al mes. Separe la leche de vaca de los alimentos vegetales para que se pueda absorber el hierro contenido en estos.

Repetimos que el régimen Lacto-ovovegetariano es el que más se recomienda para un niño sano.

Tema 8: La Preparación y Combinación de Alimentos

Cita White: “Muchos han esperado que Dios los preservara de la enfermedad meramente porque le han pedido que lo hiciera. Pero Dios no atendió sus oraciones, porque su fe no fue perfeccionada por las obras. Dios no obrará un milagro para preservar de la enfermedad a los que no se cuidan a sí mismos, sino que están constantemente violando las leyes de la salud y no hacen esfuerzos para prevenir la enfermedad”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 26).

Una de las razones por la que muchas personas se desaniman en poner en práctica los principios de la salud en la alimentación es la preparación pobre de los alimentos. Elena White escribió: “La debida preparación de los alimentos es uno de los trabajos más importantes. Especialmente donde la carne no constituye el principal artículo de la alimentación, la buena preparación de los alimentos es un requisito esencial. Algo debe prepararse para ocupar el lugar de la carne, y estos sustitutos deben estar bien preparados, de tal manera que no se desee la carne”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 256).

Todos los que profesen ser reformadores en Materias de Salud deben a la vez convertirse en buenos cocineros. Muchas mujeres en vuestras congregaciones tienen habilidad y conocimientos en el arte de preparar los alimentos, y esto pueden transmitirse a los hermanos y hermanas  de la congregación, por ejemplo a través de Talleres de Cocina Saludable.

“Para aprender a cocinar, las mujeres deben estudiar, y luego traducir pacientemente a la practica lo que aprenden. Hay personas que sufren porque no toman el trabajo en hacer esto”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 253).

También es importante saber hacer combinaciones sanas de alimentos, pues gran parte del secreto de una alimentación saludable está en la variedad y la correcta combinación de los alimentos.

No es necesario tener mucha variedad en una sola comida, pero de una comida a otra o de un día a otro se debe procurar la variedad de alimentos. A continuación les ofrecemos la combinación de algunos alimentos para tenerlos en cuenta a la hora de preparar una comida:

Alimentos

Buena combinación

Mala combinación

Frutas dulces (plátano, ciruela, níspero, melón, piña, naranja dulce, chirimoya, aguacate, mango, etc.

Cereales, viandas, yogurt, requesón, miel.

Hortalizas, aceite, legumbres verdes (habichuela), mantequilla de leche, maní.

Yogurt

Combina bien con todos

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Miel de abeja

Cereales, viandas, frutas dulces, leche, yogurt, queso tierno.

Hortalizas, legumbres verdes (habichuela), aceite, mantequilla.

Queso fresco y requesón

Frutas, cereales, viandas, leche, yema de huevo, miel.

Hortalizas, habichuela.

Dulces

Cereales, viandas, frutas, yogurt, requesón, queso tierno.

Leche, papas, frijoles.

Huevo entero

Cereales, hortalizas, legumbres, miel, aceite, frutas.

Leche y frijoles.

Cereales

Hortalizas, legumbres, frutas dulces, yogurt.

Viandas, frutos ácidos.

Tema 9: Los Distintos Tipos de Alimentos (I)

Cita White: “El dejar de seguir los sanos principios ha echado a perder la historia del pueblo de Dios. Ha habido un descuido continuo en la reforma pro salud, y como resultado de ello Dios es deshonrado por una gran falta de espiritualidad. Se han erigido barreras que nunca se habrían visto si el pueblo de Dios hubiera andado en la luz”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 34).

Los nutrientes que contienen los alimentos son de varios tipos que son esencialmente las siguientes proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y fibras, estos cumplen diferentes funciones en el organismo, y los alimentos se clasifican según el tipo de nutrientes que predomina en ellos; así pueden ser:

  • Constructores y Reparadores: Cuando predominan las proteínas, puesto de la función esencial de las proteínas es la formación y reparación de los tejidos que forman el cuerpo.

  • Energéticos: Cuando predominan los carbohidratos y las grasas, la función de estos es aportar la energía que el cuerpo necesita para trabajar y realizar todas sus funciones.

  • Reguladores: Cuando predominan las vitaminas y minerales, cuya función principal es regular los procesos metabólicos del cuerpo. Se incluyen también como reguladores los que contienen fibra dietética, que aunque no pasa a la sangre ni nutre el cuerpo sino que permanece en el intestino y sale con las heces, participa en la regulación del funcionamiento intestinal previniendo gran cantidad de trastornos.

Tanto las proteínas como las grasas y carbohidratos pueden aportar energía al cuerpo, pero la mayor parte de la energía total debe ser aportada por los carbohidratos, para que sean utilizados estos y no las proteínas, cuya función principal ha de ser la de construir y reparar como dijimos antes. Cuando falten los carbohidratos, el cuerpo usa las grasas para obtener energía y seguidamente usa las proteínas, lo que lleva a una desnutrición que podríamos llamar “Por falta y desvío de recursos”. Así el 60% de los nutrientes de la dieta deben ser carbohidratos, un 28% grasas y sólo necesitamos un 12% de proteínas.

Son alimentos energéticos, o sea, que contienen fundamentalmente carbohidratos los siguientes:

  • Cereales (Arroz, maíz, trigo, cebada, etc.)

  • Viandas (papa, yuca, boniato, malanga, plátano vianda, etc.)

Estos y fundamentalmente los cereales también contienen cantidades apreciables de proteínas.

El azúcar y los dulces son evidentemente energéticos, pero de ninguna manera debe abundar en la dieta, pues perjudica la salud.

Son alimentos constructores y reparadores, es decir, que en ellos predominan las proteínas, los siguientes:

  • Leche y sus derivados

  • Huevos

  • Leguminosas como: frijoles, lentejas, chícharos, garbanzos, etc.

  • Oleaginosas como el maní.

  • Soya

  • Carne y sus derivados

Son reguladores, o sea, que son ricos en vitaminas, minerales y fibras los siguientes:

  • Frutas

  • Vegetales

Sin embargo el hecho de que un alimento sea clasificado de un tipo o de otro, no significa que esa sea su única función pues también pueden aportar cantidades apreciables de otros tipos de nutrientes.

Más adelante hablaremos más abundantemente sobre este tema.

Tema 10: Los distintos Tipos de Alimentos (II)

Cita White: “A cada uno de los que son tentados a complacer el apetito quiero decirle: No ceda a la tentación, mas limítese al uso de alimentos sanos. (...) El Señor ayuda a los que tratan de ayudarse a sí mismos, pero cuando los hombres no ponen especial empeño en obrar según la mente y la voluntad de Dios, ¿cómo puede él obrar por medio de ellos?  Hagamos nuestra parte, obrando nuestra salvación con temor y temblor, no sea que cometamos errores en la forma de tratar nuestro cuerpo, el cual estamos, delante de Dios, en la obligación de conservar en la condición más saludable posible”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 35).

Ya sabemos que los alimentos pueden  ser clasificados según los nutrientes que contienen en:

  • Constructores y reparadores

  • Energéticos

  • Reguladores

Sin embargo, esta clasificación es poco práctica para orientar el consumo de los mismos, porque se han hecho clasificaciones más modernas utilizando sus nombres comunes y ajustándolos a las condiciones de cada país.

En Cuba la clasificación que se usa actualmente es la siguiente:

  • Leche y sus derivados.

  • Carne, huevo y legumbres.

  • Pan, cereales, arroz, pastas y viandas.

  • Vegetales A y B

  • Frutas

  • Dulces y azúcar

  • Grasas

Según esta clasificación, para que una dieta sea balanceada debe en el día contener un alimento de cada grupo.

Esta clasificación nos puede ser útil si la abordamos con un sentido crítico, pues aunque la ciencia secular moderna ha reconocido los grandes beneficios de una dieta natural y rica en vegetales, aún no ha llegado al punto de reconocer Universalmente que la Dieta Vegetariana es la mejor opción.

Pero como quiera que aún muchos tendrán que mantenerse bajo un régimen omnívoro o Lacto-ovo-vegetariano, dada la poca disponibilidad o accesibilidad de muchos alimentos, hacemos las siguientes recomendaciones, en base a esta clasificación, que harán que Usted, aún siendo omnívoro, se acerque más en su régimen a la voluntad de Dios, y avance más hacia el vegetarianísmo con resultados favorables para su salud.

Las recomendaciones, en concreto, son las siguientes:

  • Consuma a diario los siguientes alimentos:

  • Pan, arroz, pastas y otros cereales.

  • Legumbres

  • Verduras y frutas

  • Aceite vegetal

  • 1 Vaso de leche o mejor yogurt

  • Algunas veces por semana:

  • Huevo (3 a lo máximo)

  • Pescado de mar (con 1 vez es suficiente)

  • Pollo (con 1 vez es suficiente)

  • Muy pocas veces al mes:

  • Carnes rojas

  • Dulces con azúcar

Los dulces pueden ser más frecuentes si emplean sustitutos del azúcar como la miel y el guarapo.

Por último aclaramos la conveniencia de una orientación médica previa e individual cuando se padece alguna enfermedad crónica, pues muchos de ellos necesitan modificaciones especiales del régimen dietético.

Tema 11: Leche y Queso

Cita White: “...Ud. ha tropezado contra la reforma pro salud. A Ud. le parece que es un apéndice innecesario de la verdad. No es así; es parte de la verdad. Tiene Ud. delante una obra que lo afectará más de cerca y que llegará a ser más decisiva que cualquier otra cosa que haya sido dirigida a Ud. Mientras Ud. duda y se mantiene a la zaga, y no se posesiona de las bendiciones que tiene el privilegio de recibir, Ud. sufre una pérdida”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 40).

Revisaremos en lo adelante algunos aspectos generales acerca del valor nutritivo de algunos alimentos.

Comencemos hoy por la leche y el queso.

El valor nutritivo de la leche fresca es sorprendente. Es un alimento completo que contiene gran cantidad de proteínas, con todos los aminoácidos esenciales, contiene además grasas, carbohidratos (fundamentalmente la lactosa); sales minerales, Vitaminas A, B, C, D, E, K, oligoelementos y sustancias de crecimiento.

La leche es el alimento ideal para el recién nacido de la especie de que se trate y por supuesto, para el niño recién nacido, la leche materna es la ideal. Todo niño debiera estar exclusivamente a pecho hasta los 4-6 meses.

La leche de vaca es excelente tanto para los niños, adultos y ancianos y a estos últimos le es muy importante por el aporte de calcio, ayudando a prevenir la osteoporosis o descalcificación de los huesos.

Constituye un excelente suplemento para una dieta vegetariana, pues además del aporte proteico, aporta vitaminas B12 que es el único nutriente deficitario en los vegetales.

Entre sus inconvenientes está la gran cantidad de grasas saturadas que tiene, que elevan el colesterol. Para los niños pequeños la leche debe ser entera, pero para adultos con riesgos (por ejemplo Diabéticos) y para ancianos es preferible la leche descremada.

Otro peligro es que puede portar gérmenes capaces de producir enfermedades en el ser humano, por eso nunca debe ingerirse cruda.

El queso tiene un elevadísimo valor nutritivo, pero nos limitamos a decir que es poco recomendable, entre otras razones por las siguientes:

  • Su elevado contenido en grasa saturada y colesterol.

  • Su elevado contenido de sodio.

  • Pueden contener sustancias químicas tóxicas y cancerígenas, especialmente los quesos curados.

  • Pueden estar contaminados con microorganismos capaces de provocar enfermedades.

Los quesos menos dañinos son los quesos frescos, aunque recuerde que en nuestro medio generalmente se hacen con leche cruda.

Tema 12. Huevos y Carnes Rojas

Cita White: “Muchos han hecho gran daño a su cuerpo al desatender las leyes de la vida, y pueden no recobrarse nunca de los efectos de su descuido; pero aún ahora pueden arrepentirse y convertirse. El hombre ha tratado de ser más sabio que Dios. El se ha convertido en ley para sí mismo. Dios exige que demos atención a sus requerimientos, para no seguir deshonrándolo mediante una conducta que empequeñece las facultades físicas, mentales y espirituales”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 40).

El huevo es el segundo alimento que puede complementar una dieta vegetariana, después de la leche (sería en este caso dieta Lacto-ovo vegetariana).

Tiene un valor alimenticio alto, sobre todo por su contenido en proteínas. Su proteína es completa, como la de la leche, sin embargo el huevo no es tan completo como la leche, pues le faltan azúcares y sales alcalinas de calcio.

Casi todas las vitaminas están en la yema, pero también las grasas están en la yema (el 31% de la yema pertenece a grasas). Es muy rico en colesterol, por lo tanto, nunca debe abusarse del consumo del huevo, no debe comerse a diario, tampoco a los niños debe dársele a diario, a lo sumo 3 por semana.

Las personas anémicas pueden por algún tiempo comerse diariamente una yema de huevo batida con jugo de frutas, a fin de que la vitamina C ayude a fijar el hierro del huevo. Esto siempre debe ser valorado previamente por un médico.

Acerca de las carnes podemos decir lo siguiente, además de lo que ya se ha dicho en ocasiones anteriores.

Generalmente se le subestima como alimento, y un régimen a base de carne resulta altamente nocivo.

Entre los efectos de la carne, y especialmente las carnes rojas se encuentran los siguientes:

  • Su consumo abundante lleva a un exceso de proteínas que se sedimentan y engruesan los vasos capilares, haciéndolos menos permeables, por lo que las diferentes sustancias de la sangre no pueden pasar bien a los tejidos. Esto lleva por ejemplo a la hipertensión arterial, Diabetes, etc.

  • Estimula a la glándula tiroides, pudiendo ocasionar trastornos de la misma.

  • Acelera la arteriosclerosis.

  • Aumenta demasiado los glóbulos rojos

  • Puede llevar a la trombosis y embolia.

  • Lleva a la formación de cálculos biliares.

  • Hipertrofia prostática

  • Fibromas uterinos

  • Cáncer

  • Otras (Alergia, efectos psíquicos, etc.)

Por tanto, le recordamos que la carne es solo un complemento alimenticio que ha de consumirse, si es necesario, solo pocas veces al mes.

El régimen Lacto-ovo vegetariano es superior al que incluye carne.

Los embutidos y otros productos cárnicos industriales son muchos más nocivos que la carne.

Tema 13: Legumbres y Soya (Soja)

Cita White: “Es un deber saber cómo preservar el cuerpo en la mejor condición posible de salud, y es un deber sagrado vivir de acuerdo con la luz que Dios misericordiosamente ha dado. Si cerramos nuestros ojos a la luz por temor a ver nuestros errores, que no estamos dispuestos a abandonar, nuestros pecados no resultan disminuidos, sino aumentados”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 45).

Las legumbres son las frutas de los leguminosos y estos constituyen la planta en sí.

Existe gran cantidad de tipos de legumbres, entre ellos los chícharos, las lentejas, garbanzos, gandul, soya, habichuela, frijoles, estos últimos son las legumbres que presentan mayor variedad de tamaño, color y forma.

Las leguminosas se caracterizan por su típico fruto en vaina, de algunos, como la habichuela, se consume la vaina completa cuando está verde, pero entonces se considera como verdura.

En la clasificación de los distintos tipos de alimentos en Cuba, se ubica junto a la carne y los huevos, lo que se debe al elevado contenido proteico de las legumbres, incluso superior al de las carnes.

Por eso los nutriólogos, aún los que no son defensores del vegetarianismo, han recomendado que no se combinen las legumbres. Sus proteínas aunque abundantes, no son completas, pero combinándolas con cereales, ambas se complementan y se logra una proteica de excelente calidad.

Sin embargo, tienen el inconveniente de ser de digestión difícil, por lo que no son de recomendar a personas que tengan las funciones digestivas debilitadas. Son ricas además en minerales como hierro, magnesio, calcio, fósforo y cinc.

Otra recomendación es no combinarla con leche, para favorecer la absorción del hierro.

Son escasas en Vitamina A y prácticamente no tienen Vitamina C, en cambio son ricas en Vitaminas B1, B2, B3, ácido proteico y otros.

Para cocinarlas deben ponerse previamente en remojo, para acortar el tiempo de cocción y evitar pérdidas nutritivas.

La soya es un caso especial, nutre más que la carne y no ofrece ninguno de sus inconvenientes. Un kilogramo de soya tiene tanto proteína como 77 huevos, y es proteína de excelente calidad; todo esto la hace un perfecto sustituto de la carne.

Además es rica en grasa y no contiene colesterol.

Su proporción en minerales es mayor que en la mayoría de los alimentos comunes.

Ofrece un sin números de posibilidades culinarias: Como potaje al igual que cualquier legumbre, como leche, queso, salsas; se puede aprovechar la harina integral de soya para sopa, embutido vegetariano, mayonesa, etc.

Tema 14: Frutas y Verduras

Cita White: “Muchos desean la recompensa y la victoria finales que han de ser concedidas a los vencedores, pero no están dispuestos a soportar los trabajos, las privaciones y la abnegación como lo hizo su Redentor.  Únicamente por la obediencia y el esfuerzo continuo seremos vencedores como Cristo lo fue”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 59).

Las frutas constituyen un grupo muy variado, con diversos color, sabor, aroma, etc.

Están comprendidas dentro del grupo de alimentos reguladores, por la gran cantidad de vitaminas que aportan.

Acerca de ellos Elena White escribió: “El Señor desea que los que viven en los países donde se puedan obtener frutos frescos durante gran parte del año, reconozcan la bendición que tienen en ellos. Cuánto más dependamos de las frutas frescas tal como se le saca del árbol, tanto mayor será la bendición”. (Consejos sobre el Régimen Alimenticio, página 365).

No solamente aporta vitaminas, de las cuales la más abundante es la Vitamina C, también aportan ácidos orgánicos como el cítrico, el milico, etc., que son sustancias activas en el metabolismo del cuerpo.

Aportan mucha fibra dietética, potasio, algunas Vitamina A.

Las fibras solubles aumentan con la maduración de la fruta, ayudando a disminuir el azúcar en la sangre, y el colesterol, así como su efecto cancerígeno.

Los vegetales, por su parte lo podemos clasificar en verduras para ensaladas o Vegetales A y en Vegetales B más ricos en carbohidratos e incluyen por ejemplo: la remolacha, calabaza, zanahoria, nabo, maíz tierno,

De las verduras para ensaladas podemos decir, refiriéndonos a las hojas verdes en particular, que son pobres en sustancias energéticas, ricas en clorofila, sales minerales, vitaminas, y oligoelementos, su proteína es el más alto valor biológico, pues de ellas se forman todas las demás proteínas en las plantas y animales. Tienen un elevado valor fisiológico sobre todo cuando se consumen crudas en ensalada. Por lo menos ¼ parte de los alimentos deberían ser crudos, como ensalada, pudiéndose considerar por ejemplo, como Vegetales A, las siguientes: Acelga, berro, pepino, lechuga, pimientos, tomate maduro, col, etc. También otros que se cocinan como el quimbombó y la habichuela.

Los alimentos crudos como las verduras hacen que la digestión sea más eficiente, el organismo la asimila como naturales y las digiere sin aumentar los glóbulos blancos en la sangre, hecho que si sucede con los alimentos cocidos, especialmente si son de origen animal, sin embargo, cuando se consumen primeramente las verduras u otros alimentos crudos, se asimilan mejor. También los cocidos, que se ingerirán después, acompañándolos también de crudos hasta el final.

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