Las Posiciones Teológicas Extremas y su Incidencia en la Misión de la IASD

El autor(a) Silvia Cristina Scholtus de Roscher es Licenciada en Teología. Centro de Investigación White y Facultad de Teología de la Universidad Adventista del Plata

Categoría: Simposio Elena G. White

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Las Posiciones Teológicas Extremas y su Incidencia en la Misión de la IASD

Introducción: Algo de historia

Las posturas teológicas extremas, nominadas en algunos casos como fanatismo, siempre han existido en la historia de la iglesia cristiana en sus manifestaciones más tempranas desde la época de nuestro Señor Jesucristo hasta la actualidad.

Esto se puede apreciar ya en el enfrentamiento que sufrió Cristo de parte de las diferentes facciones religiosas y dirigentes de su época, las ideas teológicas erradas que enfrentaron los apóstoles en varias de sus cartas y que causaban daño a la iglesia y su misión.

Llegando más cerca del tiempo del surgimiento y desarrollo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, también se hace notorio en los distintos registros históricos las diferentes circunstancias que debieron enfrentar los pioneros de este movimiento.

En este estudio en particular se utilizan los escritos de Elena de White para conocer cuáles fueron algunas de estas ideas o posturas teológicas extremas, cómo reaccionaban quienes sustentaban estas posturas, cómo afectó esto al desarrollo y crecimiento de la iglesia y, entonces, intentar obtener algunas ideas y consejos de cómo enfrentar estas situaciones en la actualidad ya que se ha observado que varias de esas ideas aún continúan surgiendo y perturbando el crecimiento de la IASD en este nuevo siglo.

Preocupación de Elena de White

En los primeros años del surgimiento de la IASD, los pioneros tuvieron que enfrentar varias situaciones que los llevaron finalmente a comprender que era necesario tener organización, orden y un sistema de doctrinas para evitar situaciones difíciles con quienes se identificaban como parte del movimiento pero adoptaban algunas posturas teológicas novedosas o extrañas.

Pero este problema continuó aún después que los miembros del movimiento adventista se unieron como iglesia con el nombre de Adventistas del Séptimo Día.

La preocupación por esto se puede apreciar en las siguientes declaraciones de Elena de White:

“Nada me alarma más que ver el espíritu de desavenencia manifestado por nuestros hermanos. Estamos en terreno peligroso cuando no podemos unirnos como cristianos y examinar cortésmente los puntos controvertidos. Siento el deseo de huir del lugar, no sea que reciba el molde de aquellos que no pueden investigar sinceramente las doctrinas de la Biblia... Cuando el Espíritu de Dios descanse sobre vosotros, no habrá sentimientos de envidia o celos al examinar la posición ajena. No habrá un espíritu de acusación y crítica, tal como Satanás inspiró en el corazón de los dirigentes judíos contra Cristo.

Hay muchos que no pueden distinguir entre la obra de Dios y la del hombre. Diré la verdad como Dios me la da a mí, y digo ahora: Si continuáis encontrando faltas y teniendo un espíritu de desavenencia, nunca conoceréis la verdad. ... Si hay un punto de verdad que no comprendéis, en el cual no estáis de acuerdo, investigad, comparad texto con texto, introducid profundamente el barreno de la verdad en la mina de la Palabra de Dios. Debéis colocaros a vosotros mismos y vuestras opiniones en el altar de Dios, poner a un lado vuestras ideas preconcebidas y dejar que el Espíritu del cielo os guíe a toda verdad.

Hay muchos entre nosotros que tienen prejuicios contra las doctrinas que ahora se discuten. No quieren venir para escuchar, no quieren investigar tranquilamente, sino que a ciegas presentan sus objeciones. Están perfectamente satisfechos con su posición”. 1

“El hombre es falible, pero la Palabra de Dios es infalible. En vez de discutir uno con otro, exalten los hombres al Señor. Hagamos frente a la oposición como lo hizo nuestro Maestro, diciendo: ‘Escrito está’. Levantemos el estandarte en el cual diga: La Biblia, nuestra norma de fe y disciplina”. 2

“Toda asociación en la vida requiere el ejercicio del dominio propio, la tolerancia y la simpatía. Diferimos tanto en disposición, hábitos y educación, que nuestra manera de ver las cosas varía mucho. Juzgamos de modos distintos”. 3

Metodología

Para poder abarcar esta propuesta de estudio, se ha hecho una revisión en los escritos de Elena de White en todas sus obras publicadas y se extractaron las ideas principales utilizando el recurso de la enumeración. Esto facilitará la comprensión ágil de lo que se desea exponer junto con una breve explicación o detalle del punto enunciado.

Algunas actitudes de la mente fanática

Los registros dejados por Elena de White en sus escritos describen algunas actitudes de personas que tienden a adoptar ideas extremas o fanáticas. Se enumeran a continuación algunas:

  1. Desordenada, no trabaja, obstinada, impetuosa.

  2. Rehusaba subordinarse a quienes tenían posiciones de autoridad en la iglesia.

  3. No se sometía a la disciplina, el sistema ni el orden. 5

  4. Celosa en extremo.

  5. Desequilibrada.

  6. No toleraba ni la más leve contradicción, requería que sin cuestionamientos se reconozcan sus reclamos. 6 Hacía de sus propias ideas y nociones un criterio o norma. Obstinada, que no se deja enseñar. 7

  7. Mente no santificada (ver Luc. 20:21). 8

  8. Revelaba en general, en su vida diaria, un contraste con lo que profesa (ver Luc. 20:19). 9 Obedecía sus instintos carnales. Ganaba la confianza de otros mediante una influencia mesmérica (hipnótica). 10 Decía sentir cargas e impresiones que eran de Dios, pero no era real pues guiaba a la corrupción en lugar de la pureza y santidad. 11

  9. Sus sentidos estaban nublados por el error. No podía comprender el carácter divino del gran Ejemplo. Concebía a Cristo como alguien tal como su propia persona. Realmente sabía poco sobre sí misma y menos de Cristo. 12

  10. Hablaba de su propia perfección de santidad con un alto grado de satisfacción. 13

  11. Se arrogaba el derecho (exclusivo de Dios) de decir quien se iba a salvar y haciendo qué. 14

  12. Magnificaba cosas de menor importancia y las usaba como pruebas de compañerismo cristiano. Colocaba pesadas cargas sobre otros. Tenía espíritu de crítica, de buscar faltas y de disensión. 15 “Ud. es naturalmente combativo. No le preocupa mucho si armoniza con los hermanos o no. Ud. quisiera entrar en controversia, le gustaría luchar por sus ideas particulares, pero Ud. debiera poner esto a un lado, pues eso no desarrolla las virtudes cristianas. Trabaje con todo su poder para responder a la oración de Cristo de que sus discípulos sean uno, así como él es uno con el Padre. Ni una sola alma se salva a menos que aprendamos diariamente de Jesús, su humildad, su mansedumbre de corazón” (White, MS, 1:213).

  13. Se iba por la tangente, le gustaba encontrar algo extraño, maravilloso y nuevo. 16

  14. Era gobernada por las impresiones. 17 “Si la bendición que aseguran haber recibido los que se dicen santos, los lleva a confiar en una determinada emoción y a declarar que no necesitan escudriñar las Escrituras para conocer la voluntad revelada de Dios, esa supuesta bendición es una impostura, pues hace que sus poseedores den importancia a sus emociones y fantasías no santificadas, y cierren sus oídos a la voz de Dios manifestada en su Palabra...” (White, Mar, 232).

  15. Iba a grandes extremos. 18 “La falsa piedad y la falsa santificación siguen haciendo su obra de engaño. Bajo diversas formas dejan ver el mismo espíritu que las caracterizara en días de Lutero, pues apartan a las mentes de las Escrituras e inducen a los hombres a seguir sus propios sentimientos e impresiones en vez de rendir obediencia a la ley de Dios. Este es uno de los más eficaces inventos de Satanás para desprestigiar la pureza y la verdad” (White, GC, 205). Véase además Elena de White, La Historia de la Redención (HR) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1980), 387.

  16. Penaba siempre en forma negativa. 19

Causales de las posiciones extremas

El estudio de la Palabra de Dios y también de los escritos de Elena de White dan idea de qué o quiénes eran y son causantes de estas actitudes. Se recurre nuevamente a la enumeración:

  1. Satanás. 20

  2. Mentes enfermas - con facultades morales nubladas por la enfermedad. 21 “Sanamientos milagrosos y fanatismo. Nuestros sanatorios deben alcanzar a una clase de personas que no pueden ser alcanzadas por ningún otro medio. Algunos preguntan: “¡Cómo es eso! ¿No se ofrecen oraciones para obtener sanamientos milagrosos de los enfermos en lugar de establecer tantos sanatorios? Si se hiciera esto en nuestras filas surgiría un gran fanatismo. Los que tienen mucha confianza propia de inmediato entrarían en acción, tal como lo hicieron algunos en quienes tenían mucho que decir acerca de la carne santificada. Estas personas fueron arrastradas por un engaño espiritista. En el Congreso de la Asociación General de 1901 fueron reprochados por un mensaje que el Señor me dio para ellos. Si llevásemos a cabo los planes que algunos verían complacidos que realizásemos, se formarían grupos que, introducirían manifestaciones espiritistas que confundirían la fe de muchos...” (White, Ev, 433).

  3. Personas que no sienten que es un deber religioso el disciplinar la mente para que se espacie en cuestiones felices. 23

  4. Quienes cayeron anteriormente en doctrinas fanáticas. 23

  5. Tendencia de los seres humanos de ir de un extremo al otro. 24

  6. El dejarse controlar sólo por los sentimientos. 25

  7. No aceptar la gracia de Cristo. 26

  8. Reavivamiento religioso. 27

  9. Inclinación constante a trabajar en forma independiente. 28

  10. Hombres y mujeres que cultivan sólo un aspecto de sus facultades y las otras quedan inactivas. 29

  11. Hermanos que no ponen su mirada en Cristo como modelo, sino se miden con sus hermanos. 30

  12. Se toman pasajes de la Biblia y de los testimonios para interpretarlos de tal manera que se conformen a sus ideas. 31

Consecuencias de las posiciones extremas

Estas actitudes, sumadas a las causas, tienen por lógica sus consecuencias. Algunas de éstas son:

  1. Arruinan la vida de oración de la congregación.

  2. Dejan una influencia oscura (negativa).

  3. Causan gran daño a la causa de Dios. 32

  4. Desaliento

  5. Abandono de la iglesia. 33

  6. Se produce un espíritu de crítica, de encontrar faltas, y disensión.

  7. Da impresión a otros que los Adventistas son unos fanáticos y extremistas. 34

  8. Se introducen falsos maestros. Caso de iglesia de Gálatas. 35

  9. Algunos no escucharán. 36

  10. Algunos terminan con sus mentes desequilibradas. 37

Algunas doctrinas extremas comunes

Hasta aquí sólo se han visto actitudes, causales y consecuencias de posturas extremas existentes durante los inicios de la IASD, según descripciones hechas por Elena de White. Pero es de interés poder conocer cuáles eran algunas de esas posiciones o doctrinas sustentadas por extremistas o fanáticos. En la siguiente enumeración se podrán apreciar que algunas coinciden con problemáticas también presentes en otras épocas de la historia cristiana y en la actualidad.

  1. Dejar completamente de trabajar.

  2. Creer que la verdadera santidad hace que la mente se eleve por encima de todo pensamiento terrenal y por lo tanto se llega a la conclusión que sólo hay que dedicarse a las cosas espirituales. 38

  3. Ideas extrañas sobre santificación. Creer que se está sin pecado. 39

  4. Producir temor entre los meticulosos y débiles. 40

  5. Decir a almas preciosas y honestas que son rechazadas por Dios. Estas palabras crueles, cuando vienen de hombres que dicen ser de Dios, desalientan. 41

  6. Creer que la religión consiste en gran excitación y fanatismo. 42

  7. Profesar gran humildad, creen que Mat. 18:1-6 debe tener un cumplimiento literal en este tiempo. 43

  8. Fijar fechas para la venida del Señor. 44

  9. Hacer que la reforma pro salud ocupe el lugar que le corresponde al mensaje del tercer ángel, en lugar de ser parte de él. 45

  10. Crear excitación y alarma: ej. salir de las ciudades. 46

  11. Hacer de la cuestión de la vestimenta algo de suprema importancia.

  12. Condenar el uso de láminas. 47

  13. Decir que la IASD es Babilonia y exhortar a salir de ella. 48

  14. No ver la razón a la fundación de sanatorios de salud adventistas. 49

  15. Buscar hablar en lenguas desconocidas. 50

  16. Realizar ejercicios extraños clamando por poder para echar fuera demonios. 51

  17. Practicar el control mental. 52

  18. Considerar que debe uno arrastrarse como señal de humildad voluntaria. 53

  19. Había quienes enseñaban que ni los insectos debían ser eliminados. 54

Algunas ideas sobre cómo tratar este fenómeno

A esta altura del trabajo cabe buscar una respuesta para la inquietud de cómo hacer frente a esta problemática de la iglesia que causa realmente serias dificultades para el crecimiento, no sólo numérico sino en la fe, y también afecta a la misión de la iglesia.

Al continuar con el estudio de los primeros momentos de la historia y particularmente del ministerio de Elena de White se puede apreciar cómo ella tuvo que hacer frente a estas situaciones y cuál es su consejo al respecto. Nuevamente se recurre a una enumeración de algunos consejos:

  1. Velar y probar todo fanatismo cuando surge. Los hombres de experiencia en la causa deben resguardarla. 55 No dejar que avance pues es difícil de erradicar si no se está atento a su surgimiento y crecimiento. 56 No dejar que se difunda ningún mensaje hasta que se lo haya investigado bien. 57

  2. Reprender el espíritu del mal. 58 Pablo solicitó respeto por quienes ocupan posiciones de autoridad en la iglesia. 59 Enseñanza y ejemplo de Pablo (Pablo en Tesalónica; obrero de sostén propio).60

  3. Presentar la “verdad presente” a la iglesia. 61 Predicar la verdad presente para este tiempo. 62 “Algunos apasionados, que tienen el propósito de ser originales y que dedican a eso todas sus energías, han cometido un grave error al tratar de presentar delante de la gente algo pasmoso, maravilloso, fascinador, algo que ellos creen que otros no comprenden; pero ellos mismos no saben de qué están hablando. Especulan con la Palabra de Dios, aventurando ideas que no son un ápice de ayuda ni para ellos ni para las iglesias. Por ahora quizá exciten la imaginación, pero hay una reacción, y esas mismas ideas se convierten en un obstáculo. La fe se confunde con la fantasía y sus opiniones pueden torcer la mente en una dirección errónea... Sean alimento para la mente las claras y sencillas declaraciones de la Palabra de Dios. Es peligroso especular con ideas que no están claramente presentadas” (White, MS, 1:212).

  4. Reforma en la presentación y exposición de la Palabra. 63 Explicar las verdades de las Escrituras, como lo hizo Cristo, de varias formas pero descartando todo lo que tenga apariencia de fanatismo. 64 Tener reuniones agradables para el desarrollo espiritual, caracterizadas por una profunda introspección personal y por una intensa búsqueda por aprender de Cristo. 65 Ni el frío formalismo ni el liberalismo descuidado. 66 Evitar las expresiones extravagantes. 67

  5. Contrastar la verdad con el error. 68

  6. Enseñar al pueblo a estudiar y buscar en la Palabra de Dios por sí mismos. 69 Características de quienes siguen la verdad de Dios. 70 Los que sean estudiantes cuidadosos de las Escrituras no irán a los extremos, teniendo la humildad de Cristo. Su comportamiento no violará las leyes del buen gusto ni perderán el dominio propio. 71 Ocuparnos de nuestra salvación y no criticar. 72

  7. Dar testimonio. 73

  8. Confiar en Dios quien conducirá el gran movimiento adventista y no permitirá que termine en la oscuridad y el chasco. 74 Se requiere que tengamos una fe firme en la Palabra de Dios como la carne y la sangre de Cristo. 75

  9. Considerar las cosas con mucha oración. 76

  10. Los que ayudan en la iglesia deben poner primero sus ideas en orden. 77 Se necesita lograr el equilibrio entre las distintas formas de pensar. 78 “Caracteres tan variados como las flores. De la interminable variedad de plantas y flores, podemos aprender una importante lección. Todas las flores no son las mismas en forma ni en color. Algunas poseen virtudes sanadoras. Otras tienen siempre fragancia. Hay cristianos profesos que piensan que es su deber hacer que todos los demás cristianos sean iguales a ellos mismos. Este es el plan del hombre, no el plan de Dios. En la iglesia de Dios hay lugar para caracteres tan variados como las flores de un jardín. En su jardín espiritual hay muchas variedades de flores. (Carta 95, 1902)” (White, Ev, 77).

  11. No debemos tomar un curso de acción descuidado que provoque diferencias o cause división. No debemos causar la impresión de que si nuestras ideas particulares no se aceptan, es porque los ministros carecen de comprensión. 79 “Ud. es naturalmente combativo. No le preocupa mucho si armoniza con los hermanos o no. Ud. quisiera entrar en controversia, le gustaría luchar por sus ideas particulares, pero Ud. debiera poner esto a un lado, pues eso no desarrolla las virtudes cristianas. Trabaje con todo su poder para responder a la oración de Cristo de que sus discípulos sean uno, así como él es uno con el Padre. No es la obra de Dios, sino del enemigo, el hablar de divisiones porque todos no tienen las mismas ideas tales como se presentan a la mente de Ud. Exponga las verdades sencillas en las que Ud. puede concordar. Hable de unidad. No se vuelva estrecho y vanidoso; permita que se amplíe su mente. Si Ud. difiere de sus hermanos en cuanto a la comprensión de la gracia de Cristo y la obra de su Espíritu, no haga resaltar esas diferencias. Ud. mira el asunto desde un punto de vista; otro, igualmente consagrado a Dios, ve la misma cuestión desde otro ángulo y habla de las cosas que hacen la impresión más profunda sobre su mente; otro, viéndola desde un ángulo aún diferente, presenta otro aspecto. Cuán necio es contender por estas cosas, cuando en realidad no hay motivo para ello. Permita que Dios obre en la mente e impresione el corazón” (White, MS, 1:212-215). No alentar un espíritu de entusiasmo que trae celo por un momento y pronto decae, dejando desaliento y depresión; el sentimiento no es fe.

  12. Tener una actitud imparcial y optimista. 80

  13. Tener orden, sistema y unidad. 81

Conclusión

Cómo conclusión a este trabajo se desea agregar que el estudio de la Palabra revela la actitud de Dios, en la vida de Cristo, al tratar con quienes no estaban de acuerdo con él: exhortación, amor, consideración, su oración final registrada en el evangelio de Juan indica que la única forma en que los seguidores de Cristo darán un testimonio que lo glorifiquen, será mediante un conocimiento de Dios, de la verdad, de la manifestación de la unidad y el amor de y en Dios (Jn 17).

El apóstol Pablo da consejos importantes en su primera epístola a los Corintios, en ella se destacan exhortaciones similares a la de Cristo que llama a la unidad y a la manifestación del amor (1Cor. 2,3,13,14). Pero hay un detalle que es importante dejar en claro y es que todo este tipo de manifestaciones se seguirán produciendo hasta el tiempo en que el Señor venga en su manifestación gloriosa. Siempre habrá falsos Cristos, falsos profetas (Mat 24), o falsos maestros, o lobos entre ovejas o cizaña entre el trigo.

Para ayudar a evitar estas situaciones es importante tener un espíritu de auto evaluación con auxilio del Espíritu de Dios, para entender el comportamiento personal o propio en relación con el espíritu que se debe manifestar en el estudio de la Palabra de Dios y en el trato con los demás miembros de la iglesia de Dios.

 

Referencias Bibliográficas y notas:

  1. Elena de White, Mensajes selectos (MS) (Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1966), 1:481-483, énfasis añadido. Véase Apoc. 3:17-19.

  2. Ibíd., 487.

  3. Elena de White, El ministerio de curación (Florida, Buenos Aires: ACES, 1976), 384.

  4. White, HAp, 213. Hay una declaración para un caso específico: “Your influence in has been injurious. You were opposed to organization, and preached against it in an indefinite manner, not so boldly as some might have done, but you went just as far as you dared to go. By your noncommittal position, and by your course in this fanaticism you have done more injury to the cause of God in Wisconsin than you have done good in all your life....” (Elena de White, Testimonies for the Church [T] [Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1948), 1:317.

  5. “Son muchos los espíritus inquietos que no quieren someterse a la disciplina, el sistema y el orden. Piensan que sus libertades quedarían cercenadas si pusieran a un lado su propio juicio y se sometiesen al de personas de experiencia. La obra de Dios no progresará a menos que decidan someterse al orden y expulsar de las reuniones el espíritu temerario y desordenado del fanatismo” (Mar, 153). Véase JT, 1:163.

  6. “Sus ideas peculiares han ejercido un control tan poderoso sobre su mente que Ud. no puede explayarse en ninguna otra cosa. En una reunión consideró que era su obligación especial imponer sus opiniones. Se ha colocado por encima de la iglesia como si hubiera sido exaltada y estuviera en la luz, y ellos deban ascender hasta su posición y aceptar sus puntos de vista. Ud. es fanática; su imaginación no es sana. Su influencia hará daño, sólo daño, a menos que se vuelva humilde y dócil para ser instruida...” (Elena de White, Alza tus Ojos (ATO), [Florida, Buenos Aires: ACES, 1982], 230). Véase NB, 144.

  7. “His combativeness, firmness, and self esteem, are large. He cannot bless any church with his influence until he is converted. He can see the faults of others, and question the course of this one and that one, if they do not fully endorse what he may present; but if any one receives what he advocates, he cannot, and will not, see their faults and errors. This is not right. He may be correct upon many points, but he has not the mind which dwelt in Jesus Christ. When he can see himself as he is, and will correct the defects in his character, then he will be in a position to let his light so shine before men that they, by seeing his good works, may be led to glorify our Father who is in Heaven. His light has shone in such a manner that men have pronounced it darkness, and turned from it in disgust. Self, in him, must die, and he must possess a teachable spirit, or he will be left to follow his own ways, and be filled with his own doings... Bro. Miller wants his mind to control others; and unless he can have this privilege, he is dissatisfied. He is not a peacemaker. His course will cause more confusion and distrust in a church than any ten can counteract. His peculiar temperament is such that he will be picking flaws, and finding fault with all around but himself” (Elena de White, Pamphlet 101 [PH], 24, 25). Véase además PH 101, 19, 21, 22.

  8. “Wiclef, Lutero, y muchos otros que beneficiaron al mundo por su influencia y fe, afrontaron los ardides por los cuales el enemigo procura arrastrar a un fanatismo excesivamente celoso las mentes desequilibradas y profanas” (White, HAp, 281). Véase además Elena de White, El Gran Conflicto (GC) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1975), 202, 203.

  9. Elena de White, Life Sketches (LS), (Battle Creek: Steam Press, 1888), 210-211.

  10. White, NB, 91. "During family prayer that night the Spirit of the Lord rested upon me, and I was shown many things in vision. These professed ministers were presented to me as doing great injury to the cause of God. While professing sanctification they were transgressing the sacred law. They were corrupt at heart, and all those in unison with them were under a Satanic delusion and obeying their own carnal instincts instead of the word of God. These two men exerted a marked and peculiar power over the people, holding their attention and winning their confidence through a baneful mesmeric influence that many who were innocent and unsuspecting attributed to the Spirit of the Lord. Those who followed their teachings were terribly deceived, and led into the grossest errors.” (White, LS, 210).

  11. “J. T. and J. H., who were leaders in this rank fanaticism, followed impressions and professed to have burdens from God. These impressions and burdens the Lord had nothing to do with, for they led to corruption, instead of purity and holiness” (White, LS, 213).

  12. “Pero los que están lejos de Jesús, aquellos cuya percepción espiritual está tan nublada por el error que no pueden comprender el carácter de gran Ejemplo, lo consideran a él como si fuera sencillamente uno de ellos, y se atreven a hablar de la perfección de su propia santidad. Mas están lejos de Dios; se conocen poco a sí mismos, y conocen mucho menos a Cristo” (White, NB, 93).

  13. “Persons in whom we had placed confidence, J. T. and J. H., under a cloak of godliness were casting fear among the trembling, conscientious ones. I saw that it was duty to go and bear our testimony in Maine” (White, LS, 213).

  14. “When we arrived at Portland, he told me that my father was a doomed man; that my mother and sisters might be saved, but my father would be lost. The reason offered was that my father would not give him possession of his house when he left it.” (White, LS, 214).

  15. “Algunos habían estado trayendo falsas pruebas, y habían transformado sus propias ideas y nociones en criterio único, magnificando asuntos de pequeña importancia hasta hacerlos pruebas de discipulado cristiano, y colocando cargas pesadas sobre los demás. Así se había infiltrado un espíritu de crítica, un espíritu que encuentra faltas, un espíritu de disensión, que había sido no gran perjuicio para la iglesia. (Elena de Whtie, El Evangelismo [Ev] [Florida, Buenos Aires: ACES, 1978], 161).

    “Es el deseo y el plan de Satanás introducir entre nosotros a personas que vayan a grandes extremos: hombres de mentes estrechas, que son críticos e incisivos, y muy tenaces en sostener sus propias concepciones sobre lo que la verdad significa. Serán muy exigentes y tratarán de poner en vigencia deberes rigurosos, exagerando muchos asuntos de menor importancia, mientras descuidan los problemas de más peso de la ley: el juicio y la misericordia de Dios. Por la obra de unas pocas personas de esta clase, todo el cuerpo de observadores del sábado será catalogado como fanático, farisaico y exagerado. Se pensará que la obra de la verdad, a causa de estos obreros, no es digna de atención” (White, Ev, 159).

  16. “Siempre hay una clase de gente que está dispuesta a escaparse por alguna tangente, que desea aprehender algo extraño, maravilloso y nuevo; pero Dios desea que todos nos movamos con calma y consideración, eligiendo nuestras palabras en armonía con la verdad sólida para este tiempo. La verdad debiera presentarse a la mente tan libre como sea posible de lo que es emocional, pero al mismo tiempo con la intensidad y solemnidad que corresponden a su carácter. Debemos tener cuidado de no estimular a los extremistas, los que están propensos a ir al fuego o al agua. Os ruego que saquéis de vuestras enseñanzas toda expresión extravagante, todo aquello que las mentes inestables y los inexpertos pudieran tomar y utilizar para llevar a cabo movimientos descabellados y faltos de madurez. Es necesario que cultivéis la precaución en cada declaración a fin de no lanzar a nadie por una vía equivocada, y causar confusión que requerirá mucha labor penosa para corregir, desviando así la fuerza de los obreros hacia campos de actividad en los cuales Dios no desea que se entre. Una manifestación de fanatismo entre nosotros cerrará muchas puertas a los sólidos principios de la verdad (Manuscrito sin fecha, Nº 111)” (White, Ev, 444, 445).

  17. “Las impresiones y los sentimientos no son evidencia segura de que una persona es conducida por el Señor. Satanás creará sentimientos e impresiones, si no se sospecha de él. Estas cosas no son una guía segura. Todos deben familiarizarse cabalmente con las evidencias de nuestra fe, y el gran objeto de su estudio debe ser cómo adornar la profesión de fe con frutos dignos de la gloria de Dios...” (White, Mar, 153).

  18. “La fuente de la verdadera felicidad. Hay personas de imaginación enfermiza para quienes la religión es un tirano, que las gobierna con vara de hierro. Las tales lamentan constantemente su propia depravación, y gimen por males supuestos. No existe amor en su corazón; su rostro es siempre ceñudo. Las deja heladas la risa inocente de la juventud o de cualquiera. Consideran como pecado toda recreación o diversión, y creen que la mente debe estar constantemente dominada por pensamientos austeros. Este es un extremo. Otros piensan que la mente debe dedicarse constantemente a inventar nuevas diversiones a fin de tener salud. Aprenden a depender de la excitación, y se sienten intranquilos sin ella. Los tales no son verdaderos cristianos. Van a otro extremo” (Elena de White, Mente, Carácter y Personalidad [MCP] [Florida, Buenos Aires: ACES, 1989], 1: 49).

    “Los verdaderos principios del cristianismo abren ante todos una fuente de felicidad, la altura y la profundidad, la anchura y la amplitud de la cual son inconmensurables. Es Cristo en nosotros una fuente de agua que brota para vida eterna. Es una fuente permanente de la cual el cristiano puede beber a voluntad sin agotar nunca esa fuente” (Elena de White, Consejos sobre salud (CSS) [Coral Gables, Florida: Asociación Publicadora Interamericana, 1989], 633). Véase además White, GC, 203, 204.

  19. “Si Ud. pudiera ver el resultado de estar siempre del lado negativo, como lo ha hecho en mayor o menor grado por años, entendería mejor las palabras del Salvador registradas en el capítulo 18 de Mateo... Hermano mío, eche fuera todo pensamiento malo. Humille su corazón delante de Dios. Entonces, con los ojos abiertos, usted ya no se pondrá del lado negativo... La fe se sobrepone al negativismo. Tendremos éxito si avanzamos con fe, decididos a hacer la obra de Dios con inteligencia. No debemos permitirnos ser estorbados por hombres que gustan de estar del lado negativo, mostrando muy poca fe. La obra misionera de Dios ha de ser llevada adelante por hombres de mucha fe y ha de crecer continuamente en fuerza y eficiencia. Carta 233, 1904” (White, MCP, 1:45, 46).

  20. Véase Elena de White, Servicio Cristiano (SC) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1978), 5; Ev, 264; Obreros Evangélicos (OE) (Florida, Buenos Aires: ACES), 332; GC, 205, 447, 448.

  21. “Las personas que tienen sus facultades morales nubladas por la enfermedad no pueden representar correctamente la vida cristiana ni la hermosura de la felicidad. Se encuentran con frecuencia en el fuego del fanatismo o en el agua helada de la indiferencia o en el abatimiento insensible” (White, CSS, 631).

  22. “Los que no creen que es su deber religioso disciplinar la mente para que se espacie sobre temas gozosos, generalmente se encontrarán en uno de dos extremos: se sentirán exaltados por una serie de diversiones entusiasmadoras, participarán de conversaciones frívolas, reirán y harán bromas, o bien se sentirán deprimidos, tendrán grandes pruebas y conflictos mentales, que piensan que pocas personas han experimentado o pueden comprender. Estos pueden ser cristianos profesos, pero engañan sus propias almas...” (White, CSS, 631).

  23. “Pero vi que algunos que anteriormente se sumieron en el fanatismo serían ahora los primeros en correr antes que Dios los mandase, antes que hayan sido purificados de sus errores pasados. Conservan el error mezclado con la verdad y apacentarían con esa mezcla al rebaño de Dios. Si se les permitiese seguir adelante, el rebaño llegaría a ser enfermizo, y habría enajenamiento y muerte como consecuencia. Vi que tendrían que ser zarandeados y zarandeados, hasta que quedasen libres de todos sus errores, o nunca entrarían el reino. Los mensajeros no podrían tener tal confianza en el juicio y discernimiento de los que hayan estado en errores y fanatismo como la tendrían en aquellos que han estado en la verdad y no en errores extravagantes” (Elena de White, Primeros Escritos [PE] [Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1979], 63, 64).

  24. “Hay en la naturaleza humana una tendencia a ir a los extremos, y de un extremo a otro completamente opuesto. Muchos son fanáticos. Los consume un ardiente celo que toman equivocadamente por religión; pero el carácter es la verdadera prueba del discipulado. ¿Tienen la mansedumbre de Cristo? ¿Tienen su humildad y dulce benevolencia? ¿Han despojado el centro de su alma del orgullo, la arrogancia, el egoísmo y la censura? Si no lo han hecho, no saben de qué espíritu están animados. No comprenden que el verdadero cristianismo consiste en llevar mucho fruto para la gloria de Dios. Otros van a un extremo en su conformidad con el mundo. No hay una línea de separación clara y distinta entre ellos y los mundanos. Si en un caso los hombres son ahuyentados de la verdad por un espíritu de censura duro y condenatorio, en este otro se ven inducidos a concluir que el cristiano profeso carece de principios, y no conoce cambio de corazón o de carácter” (White, JT, 1:171).

  25. “No debemos estimular un espíritu de entusiasmo que produzca fervor por un tiempo, pero que luego se enfríe dando lugar al desánimo y la depresión. Necesitamos el pan de vida que procede del cielo para vivificar el alma. Estudiad la Palabra de Dios. No seáis controlados por los sentimientos. Todos los que trabajan en la viña del Señor deben aprender que los sentimientos no son fe. No es necesario estar siempre en un estado de exaltación. Pero sí se requiere que tengamos una fe firme en la Palabra de Dios como la carne y la sangre de Cristo” (White, Ev, 106, 107).

  26. “La razón por la cual tantos dejan de ser obreros de éxito es que actúan como si Dios dependiera de ellos, y pretenden sugerirle a Dios qué debe hacer con ellos, en lugar de depender ellos de Dios. Ponen a un lado el poder sobrenatural y dejan de hacer la obra sobrenatural. Dependen todo el tiempo de sus propias facultades humanas y la de sus hermanos. Son estrechos en sí mismos y siempre están juzgando según su finita compresión humana. Necesitan elevarse, porque no tienen poder de lo alto. Dios nos da el cuerpo, la energía mental, el tiempo y la oportunidad de trabajar. Es necesario utilizar todos esos recursos al máximo. Combinando la humanidad y la divinidad se puede realizar una obra que durará por la eternidad. Cuando el hombre piensa que el Señor ha cometido un error en su caso particular, y elige su propia tarea, le espera la frustración... Una fe sólida no conducirá a persona alguna al fanatismo o a actuar como el siervo indolente. El poder maléfico de Satanás induce a los hombres a mirarse a si mismos en lugar de contemplar a Jesús” (Elena de White, Fe y Obras [FO] [Florida, Buenos Aires: ACES, 1984], 27, 28, énfasis añadido).

  27. White, GC, 450.

  28. “El peligro de la independencia individual. -Siempre ha habido en la iglesia quienes tienden constantemente a la independencia individual. Parecen incapaces de comprender que la independencia de espíritu puede inducir al instrumento humano a tener demasiada confianza en si mismo, y a confiar en su propio juicio en lugar de respetar el consejo de sus hermanos y estimar debidamente su juicio, especialmente el de los que, ocupan los cargos que Dios ha asignado para la dirección de su pueblo. El Señor ha investido a su iglesia con especial autoridad y poder que nadie tiene derecho de desatender y despreciar, porque el que lo hace desprecia la voz de Dios” (White, MCP, 1: 46).

  29. “Todas las facultades cerebrales deben ser desarrolladas a fin de que los hombres y las mujeres tengan mentes bien balanceadas. El mundo está lleno de hombres y mujeres de mentes obtusas, que han llegado a esa condición debido a que desarrollaron sólo un grupo de sus facultades, mientras que las demás se atrofiaron por falta de uso” (White, CSS, 177).

  30. “There is a spirit in the church which greatly misrepresents the exalted character of the truth. In place of having your attention turned toward Jesus, in place of studying his life and character that you may copy the divine pattern, you have measured yourselves among yourselves, and in this way the truth of God has been greatly dishonored. Envy, jealousy, criticism of others, love of supremacy, have all flourished among the professed people of God. Some have claimed that special messages have been given them of God, and their attention has been turned away from the preparation of heart necessary to meet Christ in peace. Satan will invent everything possible to lead men away from the real work. If the members of the church are not subject one to another, if they go here and there with a message God has not given them, the church will become demoralized, and fanaticism of the worst order will come in. The Lord wants you to consult together. If, in years past, there had been more consultation concerning the work in Norway, it would have been far in advance of what it is today. Personal effort, personal opinion, personal plans, have placed upon the work a mould that does not elevate and ennoble the people of God. The enemy is trying to make of none effect the word of God. Those in the church who ought to set an example to the flock, have had such a lax hold of God that they have not been able to influence the people” (Elena de White, “Is not this a Brand Plucked out of the Fire?,” Signs of the Time [ST], 2 June 1890, 322).

  31. “Hay quienes toman de la Palabra de Dios, y también de los testimonios, párrafos aislados u oraciones que se pueden interpretar para adaptarlos a sus ideas, se detienen en ellos y se fundamentan en su posición, cuando Dios no los está guiando. Aquí está el peligro de usted... No debemos tomar innecesariamente un rumbo que haga diferencias o cree disensiones. No debiéramos dar la impresión de que si no se siguen nuestras ideas particulares, es porque les falta comprensión y fe a los ministros, y porque ellos están caminando en la oscuridad” (White, MS, 1:210-211).

  32. “Un fanático causará mucho daño con su espíritu fuerte y sus ideas radicales cuando se dedique a oprimir la conciencia de los que desean obrar correctamente. La iglesia necesita ser purificada de tales influencias” (White, MS, 2:370). Véase además White, NB, 94, 95.

  33. "That night it was shown me that reproach was being brought upon the cause of God in Maine, and his children were being disheartened and scattered by a fanatical spirit” (White, LS, 213).

  34. “Había algunas personas que poseían capacidad para ayudar a la iglesia, pero que necesitaban primeramente poner orden en sus propios corazones. Algunos habían estado introduciendo pruebas falsas, y habían convertido sus propias ideas y nociones en un criterio, habían exagerado asuntos de escasa importancia convirtiéndolos en pruebas de discipulado; y con todo esto habían impuesto pesadas cargas sobre otras personas. De este modo se estableció un espíritu de crítica, censura y disensión, lo cual infligió un gran daño a la iglesia. Y se dio a los no creyentes la impresión de que los adventistas guardadores del sábado constituían un conjunto de extremistas y fanáticos, y que su fe peculiar los tornaba poco amables, descorteses y de un carácter no cristiano. Así fue como la conducta de unos pocos extremistas impidió que la influencia de la verdad alcanzara a la gente” (White, MS, 2:367-368).

  35. White, Ev, 263.

  36. “Resultado de acariciar tendencias defectuosas. Hay algunos que no escucharán. Por tanto tiempo escogieron seguir sus propios caminos y su propia sabiduría, por tanto tiempo acariciaron tendencias defectuosas de carácter heredadas y cultivadas, que están ciegos y no pueden ver muy lejos. Pervierten los principios, establecen normas falsas, preparan pruebas que no llevan la firma del Cielo... Algunos de ellos mismos se jactan en el Señor de que son un pueblo que hace justicia y no descuida los mandatos de Dios” (White, MCP, 1:39).

  37. “La reacción de un fanático. -Pocos años después, un hombre llamado N, de la localidad de Red Bluff, California, vino a verme para presentarme su mensaje... Pensaba que Dios había pasado por alto a todos los dirigentes y que le había dado a él ese mensaje. Intenté demostrarle que estaba equivocado... Cuando le expusimos nuestras razones y analizamos la situación con él y le demostramos que estaba equivocado, realizó una gran demostración de poder y por cierto que gritó en alta voz... Tuvimos muchas dificultades con él; su mente se trastornó y debió ser internado en un hospital para enfermos mentales” (White, MCP, 1:41).

  38. White, HAp, 280; Christian Experiencies and Teachings of Ellen G. White (CET) (Mountain View, California: Pacific Press Publishing Association, 1940), 74-76.

  39. White, NB, 91, 92; CET, 136-139.

  40. White, LS, 213.

  41. “We learned from united testimony, that honest, precious souls had been told by these fanatics that they were rejected of God. These cruel words, coming from men whom they believed to be men of God, wholly overthrew some, while others were much discouraged for a time; but comforting testimonies were given me of God for them, which gave them hope and courage” (White, LS, 213).

  42. Elena de White, Eventos de los Últimos Días (EUD) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1992), 163, 164; MCP, 1:42; NB, 93; FO, 90; Reflejemos a Jesús (RJ) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1985), 208; The Faith I Live By (FLB) (Washington D.C.: Review and Herald Publishing Association, 1958), 56.

  43. “There were some who professed great humility, and advocated creeping on the floor like children, as an evidence of their humility. They claimed that the words of Christ in Matthew 18:1 6 must have a literal fulfillment at this period, when they were looking for their Saviour to return. They would creep around their houses, on the street, over bridges, and in the church itself. I told them plainly that this was not required; that the humility which God looked for in His people was to be shown by a Christlike life, not by creeping on the floor. All spiritual things are to be treated with sacred dignity. Humility and meekness are in accordance with the life of Christ, but they are to be shown in a dignified way” (White, CET, 73-74). Véase además Elena de White, Testimonios Selectos (TS) (Florida, Buenos Aires: Casa Editora Sudamericana, 1942), 1:73.

  44. White, TS, 1:75.

  45. Elena de Whtie, Consejos sobre el Régimen Alimenticio (CRA) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1976), 88; El Colportor Evangélico (CE) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1978), 191.

  46. White, Ev, 130; OE, 331; Ev, 100, 101, 444; EUD, 52.

  47. White, Ev, 160-161.

  48. “Os digo, hermanos míos, el Señor tiene un cuerpo organizado por medio del cual él trabaja... Cuando alguien se está apartando del cuerpo organizado del pueblo que guarda los mandamientos de Dios, cuando comienza a pesar la iglesia en sus balanzas humanas y a pronunciar juicios contra ella, podéis saber que Dios no lo está dirigiendo. Está en el camino equivocado” (White, EUD, 53). Véase también la página 52.

  49. White, Ev, 429-432.

  50. White, JT, 1:161.

  51. White, MCP, 1:40.

  52. White, MCP, 1: 47 y 2:732.

  53. White, Manuscript Releases (MR) (Silver Spring, Maryland: E.G. White Estate, 1990), 8:229.

  54. Elena de White, Manuscrito 70, 1901, Centro de Investigación White, Universidad Adventista del Plata, Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina (en adelante se abreviará CIWUAP), 5-6.

  55. White, Ev, 159.

  56. White, MCP, 1:43; MS, 1:259 y 2: 32, 49-51; Recibiréis poder (RP) (Florida, Buenos Aires: ACES, 1995), 238, 332.

  57. Elena de White, Testimonios para los Ministros (TM) (Florida, Buenos Aires: ACES), 230, 231.

  58. White, NB, 91.

  59. White, HAp, 213.

  60. White, HAp, 282.

  61. White, PE, 64; Ev, 211-213.

  62. “Hay un tiempo de angustia que se aproxima para el pueblo de Dios, pero no hemos de mantener eso constantemente delante de los nuestros, manejándolos de tal manera que pasen por un tiempo de angustia de antemano. Ha de haber un zarandeo entre el pueblo de Dios, pero no es ésta la verdad presente para llevar a las iglesias” (White, EUD, 17).

  63. White, Ev, 465.

  64. White, OE, 331, 332.

  65. White, EUD, 164.

  66. White, MCP, 1:49.

  67. White, TM, 230; MR, 14:201.

  68. White, Mar, 157.

  69. Whie, OE, 332.

  70. White, JT, 1: 94.

  71. White, OE, 332.

  72. White, RP, 241.

  73. White, LS, 213.

  74. White, GC, 462, 463.

  75. White, Ev, 105, 106.

  76. White, MCP, 1:43.

  77. White, Ev, 161.

  78. White, MCP, 1:54, 55.

  79. White, MCP, 1:44; T, 1:327.

  80. “Abrigue una perspectiva imparcial y optimista. -No hay razón para que fijemos nuestra vista sobre el error, para quejarnos y afligirnos, y perder oportunidades y un tiempo precioso lamentando las faltas de los demás... ¿No sería más placentero para nosotros si fuéramos más imparciales, y viéramos cuántas almas sirven a Dios, y resisten la tentación y lo glorifican y honran con sus facultades y el intelecto? ¿No sería mejor considerar el maravilloso poder de Dios que obra milagros en la transformación de los pobres y degradados pecadores que han estado llenos de contaminación moral, transformándolos de tal manera que llegan a ser semejantes a Cristo en su carácter?” (White, MCP, 1:47).

  81. “Vivimos en un tiempo cuando el orden, el sistema y la unidad en la acción son de lo más esencial. Y la verdad debe unirnos firmemente como fuertes cuerdas para que no se presencie ningún esfuerzo alocado entre los obreros. Si aparecen manifestaciones desordenadas, debemos tener claro discernimiento para distinguir lo espurio de lo genuino” (White, TM, 232).

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